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martes, 13 de septiembre de 2016

Lo que se hereda no se hurta




Al Real Madrid se le ponen las bolas calientes cada vez que le mencionan la Champions, y como no, si entre todas las competiciones, es la más guapa. La Champions por su parte, algunas veces se pone exquisita y exigente (el viejo truco de hacerse la difícil), hace sufrir al Real Madrid, aunque se muera por correr tras él. Pretendientes le sobran, y a veces de mala gana se distrae con uno que otro, nada serio, solo para pasar el rato, pero al final siempre vuelve con su primer y más grande amor. Hay química, chispa o un hilo que aunque algunas veces se enreda, nunca se rompe.

Como en toda relación, nunca falta el intruso acomplejado y envidioso que quiere interponerse entre los dos, pero el Real Madrid siempre está, no uno, sino varios peldaños por encima del resto. ¿Capisci, Xavi? Eso pone al Real Madrid con ventaja en esta conquista. No es que vaya de sobrado, porque tiene claro que el camino es largo y hay senderos con peñascos, serpientes ponzoñosas y enemigos que le harán la guerra, pero el Real Madrid no se amedrenta ante nada ni nadie, y siempre lucha hasta el final, sino que le pregunten al Atleti.

El Atleti y otros cuántos pretendientes más, han estado a punto de preguntarle al Real Madrid cómo es que hace para conquistar el corazón de la Champions, pero al final los detiene el orgullo y la soberbia. ¿Acaso no saben que preguntando se llega a Roma? A Milán, a Cardiff y a cualquier parte del mundo.

Algunos pretendientes motivados por aquella fábula del hombre más sabio del mundo que vive en el pico más alto del Tíbet, ya quieren organizar una excursión para entrevistarse con el sabio y preguntarle ¿Cómo se hace para ganar el corazón de la Champions? Pobres, igual y se encuentran en la cumbre de la montaña una bandera, ♫ limpia y blanca que no empaña…♫y al sabio vestido de blanco y con un escudo redondito en el pecho. Sería tremenda la impresión. Bajarían rodando de un solo porrazo. 

A diferencia de los demás pretendientes, el Real Madrid, bien curtido ya en el arte de conquistar Champions, no espera a que suene su himno para empezar a cortejarla. NO! Él parte por delante de sus rivales y le habla bonito desde antes. ¡Todo un galán!

Por aquello de que el primer amor nunca se olvida, el Real Madrid ya le ha hablado bajito al oído a “La Orejona” (así le dice de cariño), y aunque no alcancé a escuchar muy bien lo que le dijo, creo que le susurró algo como: “Todavía recuerdo nuestro primer encuentro, como si fuera ayer, y el último también, desde entonces no he dejado de pensarte” -La Orejona se sonrojó y le respondió con un: “No exageres.” El Real Madrid se apresuró a sacar de su billetera algo y le dijo: “Aún conservo la foto, mira:”

  
No conforme con aquello, también le ha mandado un ramo de rosas blancas envuelto en papel color morado *-* ¡Que detalle! Y para la tarjeta eligió un poema de Jaime Sabines:

"Te quiero como para invitarte a pisar hojas secas una de estas tardes. Te quiero como para salir a caminar, hablar del amor, mientras pateamos piedritas. Te quiero como para volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa las calles. Te quiero como para ir contigo a los lugares que más frecuento, y contarte que es ahí donde me siento a pensar en ti. Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche. Te quiero como para no dejarte ir jamás. Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás".
Al final, antes de garabatear su firma, añadió “Con amor, su más ferviente admirador que la desea con vehemente locura”. Una frase repetida que había leído en algún libro.
La Champions suspiró, luego aspiró y llenó a tope sus pulmones con el aroma de las rosas… con la mirada perdida y contando los días para estar en Cardiff.

Dejando el romanticismo -o cursilería para algunos- a un lado, es sorprendente y épico que el Real Madrid sin proyecto, sin modelo, sin mapas, sin brújula, pero con una camiseta blanca, que le queda de puta madre, siempre se las arregla para conquistar la Champions. Lo que se hereda no se hurta, y el Real Madrid nació guapo. ¡Qué le vamos a hacer!



Hala Madrid! A enamorar la Duodécima y nada más. 

@Estela_Estrada

lunes, 12 de septiembre de 2016

Gajes de oficio


En medio de la apacibilidad y tedio en la que nos sumergen los inoportunos y hasta fastidiosos parones por fecha FIFA, debo admitir que en esta ocasión me puse el disfraz de optimista y logré, por fin, verle el lado positivo a estas interrupciones, y es que con tantos lesionados, éstos días nos han caído de perlas. Karim y Cristiano ya están de vuelta y finalmente vamos a ver sobre la cancha “al muro no futbolístico” al completo y ojalá que en todo su esplendor. Lo pienso y me emociono. No sé a ustedes, pero a mí aquello de “muro no futbolístico”, me resulta muy apropiado y acorde para referirse al tridente blanco. Mejor no lo pudo describir el padre de Morata. Es que la BBC es gol, y sin ellos al completo, el promedio de gol por partido se reduce, eso automáticamente los convierte en un muro que solo podrá derribar aquel que sea capaz de macar, como mínimo, 30 goles por temporada.

Con el disfraz de optimista todavía puesto, también he rescatado como positivo que en esta ocasión, nuestros jugadores regresan sanos y salvos. Los partidos con las selecciones, por primera vez en mucho tiempo, han dejado un saldo de cero lesionados, y yo, muy metida en el papel de optimista, me he tomado esto como un buen presagio.

Hemos tenido días de paz, a pesar de que la prensa con poco que hacer y con escasa información, se aferraban a cualquier incidencia y por más nimia que fuera, la publicaban, analizaban, diseccionaban y luego pasaban la página, no sin antes, claro está, manipular la información y generar algo de polémica, pero yo ni al caso… estaba determinada a vivir mis días de asueto futbolístico con mejor actitud que en otras ocasiones y desde la mayor quietud posible. Salvo una que otra portada, de esas que dan ASco y te roban la calma, podríamos decir que mi sosiego se mantenía inalterable, hasta que el ex capitán del Barcelona abrió la boca y el ex capitán del Real Madrid se le ocurrió rebasar los límites de la deportividad y el señorío, mal entendido, por cierto.


El ex capitán del Barcelona, más conocido por su obsesión con el céspeT que por otra cosa, agregó a su vistoso repertorio de opiniones disparatadas e insensatas, que “entre Messi y Cristiano no hay comparación, y todo el mundo lo ve, salvo que seas del Real Madrid.” Ya sabemos que Xavi cuando opina, lo hace en grande, y esta vez no fue la excepción, por eso también se aventuró a decir que “el barça está un peldaño por encima del resto.” ¿Cómo le ponemos al niño?.

Si el barça está un peldaño por encima del resto, el Real Madrid, en Europa, está a cuatro peldaños del Milán y a seis del Bayern, Liverpool y Barcelona; también en España, el Real Madrid es el equipo más laureado, con 32 ligas, el ex equipo de Xavi suma 24. En España, Europa, el mundo, en esta y cualquier otra galaxia, por donde lo mires, Xavi, el Real Madrid está varios peldaños arriba de tu equipo, y bien lo sabes, solo que te gusta hacerte el pendejo.

Tal vez para Xavi es muy doloroso y frustrante saberse segundón, pero eso no le da el derecho a presumir de una categoría que no le corresponde, insistir en tal cosa, sería caer en el más insolente cinismo, que se le viene dando muy bien desde hace tiempo. ¿Gajes de oficio, Xavi? Como gaje de oficio te correspondía entregarle la Eurocopa a Cristiano y a Pepe, pero no tuviste la entereza ni el buen gesto de deportividad para hacerlo, supongo que para dejarle claro al mundo los verdaderos “valors” que enseñan en el club catalán. Bien juga´o Xavi.

Por otro lado, entre Messi y Cristiano, indudablemente no hay comparación: el primero se desarrolló a base de fármacos, el segundo a base de talento, sacrificio y disciplina; uno ha demostrado su nivel en un solo club y con la selección se ve bastante normalito, y el otro ha demostrado su categoría en tres clubes diferentes y también en su selección; uno es el consentido de la prensa y difícilmente se le cuestiona por algo, pero con el otro, la prensa no comulga y le critican hasta el largo de sus pestañas; uno es peliteñido (rubio platino, dicen), el otro lleva su color de cabello natural; el pequeño es un gran delincuente (declarado culpable por defraudar a Hacienda), el alto es solidario y dona parte de su dinero a causas nobles; uno falla los penales, al otro le dicen Penaldo por meterlos; Messi renunció a su selección para desviar la atención por su misérrima y decepcionante actuación en 3 finales consecutivas, Cristiano, pese a la dolorosa y humillante eliminación en el mundial de Brasil 2014, no se rindió, no renunció y lo siguió intentando hasta llevar a su selección a lo más alto en la Eurocopa. Esta vez, Xavi, por primera vez, te doy la razón, no hay punto de comparación entre ellos. 

No me había sobrepuesto a las declaraciones de Xavi, cuando en el mismo grupo de whatsapp que había fomentado la polémica de nunca acabar entre Messi y Cristiano, enviaron un enlace con la noticia de la inauguración de la oficina del Barcelona en Nueva York. Hasta allí todo iba bien, porque a mí me da exactamente igual cuándo y dónde monta sus guaridas el club catalán, no obstante, a los minutos de haber enviado el enlace, uno de los del grupo, sabiendo que siempre he profesado gran afecto y respeto por Raúl González, envió unas imágenes en donde alegremente se veía posando con reconocidos y acérrimos antimadridistas. No contento con eso, escribió: ¿Qué opinión te merece esto, Estela?.

—¿Quieres fomentar otro debate?— Alcancé a escribir en el acto, con toda la chulería y cizaña que pude reunir en ese momento, más que todo con la intención de ganar algo de tiempo para procesar en mi mente esas repugnantes imágenes y reponerme del golpe.

—No lo tomes así, solo quiero conocer el punto de vista de una madridista.— Sostuvo.

—Es indignante y decepcionante, por decir lo menos.— Le respondí, al borde del llanto. —Pero ahora no dispongo de tiempo para chatear. Los leo más tarde, Chao.— Escribí para salir del paso.  

No he vuelto a encarar el tema en el grupo de whatsapp, pero aquí entre nosotros, he de admitir que yo aún no salgo del asombro y no logro comprender ni asimilar cómo es que Raúl, nuestro Raúl, el ETERNO CAPI7ÁN, el que silenció al Campo Nuevo, en un arrebato y exceso de profesionalidad, deportividad, clase, señorío, o qué se yo… haya alegremente tenido roces con consagrados antimadridistas, enemigos públicos del Real Madrid.

Deplorable e irritante, hasta para los Raulistas, que antes de esa maldita ceremonia en Nueva York, estaban prestos a enaltecer a su ídolo y defenderle cada vez que fuese necesario y después de ver las imágenes y conocer los detalles, muchos de ellos, empezaron a marcar distancia.


Puedo entender que Raúl como embajador de la Liga Española en Estados Unidos, esté expuesto a participar en eventos como éste, -y todo eso, es bonito y está bien- pero ¿era necesario tanto cotorreo, risas y familiaridad con esos que tanto odian al club que él defendió y al que le debe su exitosa carrera? Para más inri, ¿era imprescindible la foto con uno de los máximos exponentes del antimadridismo? Hristo Stoichkov es un ser irrespetuoso y despreciable. Ha pisoteado muestra camiseta, nos ha insultado y le ha colocado a una recua de cerdos nuestro escudo, una gentuza con todas sus letras, que como todos los de su calaña, hace de la práctica del más recalcitrante antimadridismo, un estilo de vida.

Díganme sentimental, radical o extremista, si quieren, pero hay límites que no se deben rebasar, más si eres un emblema y leyenda del mejor equipo del mundo. El sentimiento, el escudo y los colores del madridismo, deben primar sobre cualquier otra cosa o cargo menor. Reitero, la presencia de Raúl en ese acto es entendible, él asistió en función de su cargo como embajador de la liga, no como madridista, en eso estamos claros, pero sus infaustas fotos, el compadreo y el tuit ratificando su complacencia por la ceremonia, ¿eran necesarios? ¿Acaso son Gaje$ de oficio, Raúl?.


P.D. Mientras me aligeraba y desahogaba escribiendo este artículo, me ha sacudido la noticia de la sanción impuesta por la FIFA. El Real Madrid, en su derecho de agotar todos los recursos para evitar un #FlorentinoDimensión, apelará; el TAS, apegado al derecho y a la justicia, revocará la sanción; la prensa sonríe y se frota los dedos… ya tiene para sus portadas dos que tres fichajes extremadamente polémicos, se lo ha revelado su fuente más fidedigna: la imaginación. #MicroCuento.

jueves, 30 de junio de 2016

Entre copa y copa


Le han faltado horas a los días para soportar lo que hemos vivido en las últimas semanas. Veinticuatro  horas no nos alcanzaron para catar a gusto y al completo el menú que nos ofrecía una Copa Centenaria y otra Europea, al mismo tiempo. Los días se nos hicieron cortos y pasaron volando, al menos ese es el sabor que nos quedó en el paladar mientras nos bebimos una copa y degustamos otra.

Entre copa y copa, hemos terminado ebrios. Lo mismo nos daba bebernos un Brasil-Haití, un Jamaica-Venezuela, o un Chile-México, de la peor cosecha, que un Portugal-Islandia (Reserva Especial), Bélgica-Hungría (Gran Reserva) o un Italia-España (Clásico -Château del Marqués, añejo-), poco nos ha importado la calidad de la bebida y al final hemos terminado como unos malditos beodos rodando por el suelo igual que el balón al que no perdemos de vista. ¡Gracias USA-Colombia! ¡Gracias Francia-Rumanía, con ustedes, empezó todo!

Por fortuna ya nos bebimos hasta el último sorbo de la Copa América Centenario, una copa sin mucha relevancia y paupérrimo nivel (salvo contadas selecciones), “diseñada peligrosamente para que la Argentina de Messi al fin ganara algo,” pero al final hicieron lo mismo de siempre: perder. Es hasta enigmático que un equipo tan completo y superior en todas sus líneas al resto de las selecciones de la región, haya dejado escapar en tres años, más finales que el Atleti.

Después de tantas finales perdidas, ya podemos decir que el fútbol le debe una Copa América a la Argentina de Messi ¿o eso solo aplica para el Atleti? Como quiera que sea, lo sucedido otra vez con Argentina no deja de ser una calamidad. Algo muy insólito si consideramos que para esa selección  juega “D10S,” “el genio del fútbol,”  “el mejor jugador de la historia,” “un ser de otro planeta”, entre otras exageraciones más.

Es que para ser D10S, genio y extraterrestre, se le ve bastante normalito con su selección, salvo con Panamá y Venezuela que goleó a placer, y los culés enloquecieron con esto, porque mientras su ídolo brillaba ante estas superpotencias futbolísticas, Cristiano iba de empate en empate ante Islandia, Austria y Hungría, y encima errando un penal. Todo era risa, diversión y burlas desde aquellos empates y el penal fallado por Cristiano Ronaldo, hasta que llegó la final de la Copa América Centenario y su fatídica tanda de penales. 



Debo reconocer que a diferencia de otras finales con su selección, Messi arrancó bien, con ganas de comerse la cancha, a Chile y al mundo. Sin duda, la mejor versión de Messi en una final con la Albiceleste, pero a los pocos minutos, “el genio del fútbol” se fue desdibujando hasta desvanecerse por completo en la tanda de penales cuando pateó el balón y lo mandó a una dimensión desconocida; y pensar que los culés y demás antimadridistas, se mofaron de Cristiano por errar desde los once metros ante Austria, una semana después, al “Mesías” le ocurre lo mismo, pero en una final, que es mucho peor. De igual manera, llevaban casi un mes restándole crédito a Cristiano por haber marcado el penal decisivo en la final de la champions. Tan fácil no debe ser marcar de penal, cuando “el D10S del fútbol,” los falla uno tras otro. Otra lección para los culés… otra más que caerá en saco roto, porque ellos no aprenden ni a palos.

No habíamos terminado de digerir el último sorbo de la Copa América Centenario, ni Messi había terminado de consolidarse como el mejor subcampeón de todos los tiempos, cuando de inmediato iniciaron con la enternecedora y al mismo tiempo patética campaña en pro de Messi, luego que él anunciara su retiro de la Selección de Argentina. Al diablo con aquello de que el capitán es el último en abandonar el barco, yo soy Messi y nací para ser el número uno en todo, y por eso soy el primero en zarpar. Al poco rato otros más siguieron sus pasos. Yo, que no tengo un pelo de Messista, me importa poco o nada la suerte de Messi, pero sí la de la Albiceleste y su hinchada, que ya bastante han tenido que sufrir los rigores de tantas derrotas como para que también tengan que bregar con la renuncia de varios de sus jugadores. Si algo de respeto y consideración tienen estos jugadores por su hinchada, lo menos que pueden hacer es recapacitar y olvidarse de esa estúpida idea.

Por otro lado, es deleznable, ruin e irresponsable, lo fácil que es para los periodistas y comentaristas criticar a Cristiano, cuestionarle por cada cosa que haga dentro o fuera de la cancha y machacarle sin piedad, y lo difícil que se les hace medir a Messi con la misma vara. Es que a Messi no se atreven ni a medirle su estatura, que por cierto, la consiguió a base de fármacos creados por seres de este planeta y que le ha venido de pelos a él, que es “extraterrestre,” para que luego no diga él, allá en su planeta, que no hay vida inteligente en la tierra. ¿Se imaginan si hubiese sido Cristiano quien le dijera adiós a su selección? De persona débil, sin liderazgo, fracasado y poco comprometido con su país, estaría el mayor rango de opiniones. A uno le tocan con el pétalo de una rosa, al otro, con el látigo del desprecio.

Discurriendo un poco más el asunto, se imaginan como estarían las cosas si Cristiano Ronaldo se hubiese inyectado hormonas de crecimiento, cometiera fraude fiscal, constituyera sociedades Off Shore en Panamá y perdiera cuatro finales con su selección? Seguro ya le habrían prohibido jugar al fútbol, estaría preso o en el mejor de los casos, desterrado de Europa y forzado a vivir oculto en una isla del Archipiélago de San Blas. Solo hay que ver el lío que formaron por las declaraciones que dio después del juego con Islandia, o el incidente que inventaron con Aron Gunnarsson -que el propio Gunnarsson desmintió- o el show que montaron con el micrófono del reportero que fue a parar al lago, cuando claramente se ve en el video que la mano de Cristiano se encontró con el micrófono y accidentalmente ese aparato cayó en el lago (si fuese culé, seguro se me ocurriría una excusa mejor).

Retomando el tema, la Copa América Centenario no solo le ha dejado una resaca tremenda a los Messiliebers, sino también la tarea de promover una campaña para justificarlo y magnificarlo hasta en la derrota. Rápidamente pasaron del “Messi lleva a Argentina a otra final, ” y “La Argentina de Messi” a cosas como: “Argentina no es solo Messi,” “él no puede hacer todo solo,” “nadie lo acompaña,” “cualquiera puede fallar un penal,” “Pipita y Biglia también fallaron…” A ver, permítame y le explico, es cierto que Pipita otra vez se comió un gol y Biglia también falló su penal, pero la diferencia es que ellos no tienen cinco balones de oro, tampoco son considerados los mejores del mundo, ni los genios del fútbol, ni D10S, ni de otro planeta ni nada por el estilo. Otro grupo ha dicho que “sin Messi ni siquiera hubiéramos llegado a la final,” pues no sé ustedes, pero yo vi a Argentina ganarle con solvencia a Chile, y sin Messi en la cancha, pero con un Ángel Di María, desequilibrante, llevándose a cuanto chileno encontraba a su paso, marcando y asintiendo a placer en 90´, cosa que no fue capaz de hacer Messi en 120´. Las cosas como son y en su justa dimensión. Una pena que al Fideo, al igual que a Bale, lo persiga la tenebrosa sombra de las lesiones.

Lo cierto es que mientras los antimadridistas siguen con la descomunal resaca que les ha dejado la derrota de Messi con su Selección y su paradójica renuncia que los ha puesto de cabeza y también de rodillas ante su D10S al que no han parado de suplicarle que se quede; #NoTeVayasLio, dicen los mismos que hace un tiempo crearon la etiqueta #MessiPechoFrío, hasta parece un chiste; mientras todo eso transcurre, los madridistas seguimos deleitándonos con el dulce sabor que nos ha dejado coronarnos como reyes y campeones de la Copa de Europa por Undécima vez. 


Entre una copa y otra, he visto muchos partidos de fútbol, sin embargo, ninguno me genera la emoción y el sentimiento que me asalta cuando juega el Real Madrid, también he gritado muchos goles y golazos, pero por más espectaculares que sean, no me desatan la locura que me provoca un gol blanco. Es cierto que todos amamos nuestra selección nacional y sentimos orgullo de ella tanto en las victorias como en las derrotas, más que todo por un sentido de pertenencia y por el patriotismo que corre en nuestras venas; cosa distinta sucede con el Real Madrid, es un sentimiento que supera cualquier arraigo territorial, está por encima de nuestra nacionalidad, por encima del bien y del mal, de lo mundano y sobrenatural, de la lógica y la razón; en fin, es un sentimiento inverosímil para muchos y que solo quienes lo comparten, lo entienden.

Nos podrán saturar con mucha Copa América y Eurocopa, pero esto sin el Real Madrid no es lo mismo. He llegado incluso, durante algunos partidos, a alucinar y a suponer cosas: que si Keylor Navas hubiera volado y sacado ese balón, que incluso podría desviarlo hasta con la mirada; que Bale hubiera hecho esto y Cristiano aquello; que a Sergio y Pepe le sacan tarjeta por faltas menos graves; que con Casemiro no pasaría tal cosa y que con un Lukita allí, todo sería más fácil… y en esas ando, porque más enferma de madridismo no puedo estar.

Que el mundo siga disfrutando del exquisito menú que nos brinda la Euro. ¡Que siga la fiesta del fútbol! El Real Madrid invita las copas, que para eso le sobran. ¡Hala Madrid, meritocráticos!

                                                                                                  @Estela_Estrada



jueves, 26 de mayo de 2016

Una para ellos u once para nosotros


Una para ellos u once para nosotros, he ahí el dilema que se resolverá el próximo sábado. De Zidane y de sus jugadores depende que en esa hipótesis se imponga el “once para nosotros.”

De un “1” a un “11” hay poca diferencia, pero tratándose de Copas de Europa, hay muchos años de lucha y de gestas históricas orquestadas por jugadores que hoy día son leyenda y que hicieron del Real Madrid lo que es hoy día: el mejor club del mundo. A base de coraje, sudor, orgullo blanco, huevos y corazón, han sumado 10 y a base de esa misma receta, el próximo sábado podríamos sumar una más y ya serían once para nosotros.

¿Está mal que un equipo luche hasta extenuarse por el amor de su vida? Por “amor de su vida” me refiero a la Copa de Europa, Champions, Orejona, o como le quieran llamar. ¿Está mal que el Real haya conquistado, tantas veces como le ha sido posible, la Copa de Europa? ¿Hay algo de pecaminoso y reprochable en eso? Me hago estas preguntas porque en los últimos días han querido vender e imponer aquello de que el Real Madrid no merece ganar la Copa de Europa porque ya ha ganado muchas, que ya tiene diez y el Atleti aún ninguna.

También han querido vender y poner de moda la frase que me genera dolor de estómago cada vez que leo, no sé como hasta ahora no me han sangrado los ojos y los oídos cuando la leo o la escucho. Francamente, no quiero ni escribirla, pero tengo que… así que me toca hacer de tripas corazón y soltarla: “EL FÚTBOL LE DEBE UNA CHAMPIONS AL ATLETI” dicen… No sé quien fue el primer iluminado en decirla, pero por estos lados se ha propagado y prostituido en todos los programas deportivos de radio y televisión, hasta un taxista, sintiéndose conocedor y  perspicaz, me espetó la frase cual papagayo, y como la ignorancia es atrevida, también añadió: “soy madridista, pero creo que esta vez debe ganar el Atleti.” Inmediatamente le dije hasta de lo que se iba a morir; de paso, le dejé claro que él podía ser cualquier cosa en el mundo, menos madridista, y que él no tenía ni la más mínima ni remota idea de lo que es el madridismo y de lo que representa. Ya más calmada, también le hice ver que uno no puede andar por la vida con la corona de espina y las 30 monedas de plata a la vez.

“El fútbol le debe una Champions al Atleti” ¿puede haber una frase más chocarrera y ridícula que esa? MIRA TONTITO, ES EL ATLETI QUIEN QUE LE DEBE UNA CHAMPIONS A SU AFICIÓN.  EL FÚTBOL NO LE DEBE NADA A NADIE, SON LOS EQUIPOS LOS QUE LE QUEDAN A DEBER Y SON LAS ORGANIZACIONES Y LAS PERSONAS QUE LO DIRIGEN QUIENES LO MANCHAN NEGOCIANDO Y DECIDIENDO DESDE SUS DESPACHOS RESULTADOS QUE SE DEBERÍAN DECIDIR LIMPIAMENTE EN LA CANCHA… perdón, me alteré. Esto ya es harina de otro costal, un tema que da hasta para un documental investigativo de Discovery Channel. 

“Justicia deportiva” es otra frase que está de moda. “Si existe la justicia deportiva el Atleti ganará la Champions” sostuvo Buffon, haciendo esta vez de bufón. Él más que nadie debería saber que el fútbol es impredecible y justo por eso, no hay cabida para la justicia deportiva ni el merecimiento.

Es una falta de respeto al Real Madrid y al madridismo que se diga que el Atleti merece más la Champions que nosotros, que el fútbol le debe una Champions al Atleti, o que por justicia deportiva el Atleti debe ganar y como antítesis, el Real Madrid perder. 

Yo siendo madridista, no osaría decir que el Real Madrid merece más la Champions que el Atleti, porque tengo claro que ambos la merecen. Ambos equipos han sorteado y superado obstáculos y les ha tocado remontar en cuartos de final, han luchado y sudado la camiseta, han caído sobre el césped y han tenido que levantarse de inmediato a correr con el alma, han ido con furia por un balón perdido y se han partido la cara en un balón dividido. Sí, ambos la merecen, aunque algunos quieran hacer ver que el Real ha llegado a Milán en un crucero, sin despeinarse y con una cerveza en la mano, y que el Atleti ha tenido que vencer a Goliat, a un ejército de terroristas y que ha sobrevivido a las diez plagas de Egipto.  

Ya que tenemos claro que ambos la merecen, también debemos tener claro que ambos equipos la quieren. No sé ellos, pero nosotros la queremos por un sentido de pertenencia, porque la sentimos nuestra desde su primera aparición en Europa allá por el año 1955 cuando Don Santiago Bernabéu aburrido de arrasar en todos los campos de España, se dio cuenta de que su equipo estaba para más y mejores cosas. Él supo que el país natal le quedaba chico al Real Madrid, o el Real Madrid era demasiado grande para limitarse o encerrarse en un país; no se equivocó, su club rápidamente traspasó fronteras y se hizo universal.  

La queremos por pura costumbre y tradición, porque es parte de la idiosincrasia madridista nacida aquel apoteósico 13 de junio de 1956, ese día fue el alfa de todo.


La queremos por obsesión y por pura ambición, porque no se puede concebir un madridismo sin ambición, porque diez no nos parecen suficientes y porque nos vemos en la imperiosa necesidad de sumar más, ya que corremos el riesgo de quedarnos con cinco (o con cuatro) si se accede a la petición de retirarnos de inmediato las cinco (o seis) primeras Copas. Disculpen lo confusa y vaga de la información, pero es que aunque la Matemática es exacta, la catalana es otra cosa aparte. Recordemos que el F.C Barcelona publicó en su cuenta de twitter que la diferencia más grande en las principales ligas europeas para el líder de la tabla, era once, refiriéndose a que ellos tenían 76 puntos y el Atleti  67. (76 – 67 = 11 y no 9 como en el resto del planeta). Allí no termina todo, también tienen 28 Copas del Rey, pero a la hora de representarlas en una imagen, colocan 30, supongo que ya están incluyendo la del 2017 y 2018. La cereza del pastel la pone la ridícula y absurda petición de retirar de inmediato las primeras cinco Copas de Europa al Real Madrid y dejarnos solo las cuatro últimas, pero todos sabemos que el Real Madrid tiene diez. (10 – 5 = 4 y no 5 como nos enseñaron en primaria). El chiste se cuenta solo.

El colmo de la desfachatez y la desvergüenza, es que solo piden que se retiren las ganadas por el Real Madrid. Es que hasta en cosas como estas nos juegan sucio. Así de bajos y cobardes son. Claro, como no se sienten segundones, ni acomplejados, ni aplastados por el Ajax, Benfica, Manchester United, Bayern, Liverpool, Juventus, A.C. Milan, y demás equipos que ganaron antes de 1993, pues entonces no tocan las Copas de ellos, porque no les estorba, pero las del Real sí… y te tienes que reír. Tampoco se toca la primera Copa de Europa que ellos ganaron bajo el anterior formato en 1992. ¡Que ocurrencia! A veces es mejor reírse de la gracia del niño para ser condescendiente con su ingenuidad y torpeza.  

La queremos para presumirla y fastidiar a los antimadridistas y para despertarle aún más la envidia, si es que se puede.

La queremos porque con ella el papelón que hicimos en la Copa del Rey y el triste final en la liga, se reducirá a la nada, se recordará, sí, pero lo que más se celebrará será la Champions ganada por undécima vez. La queremos porque sabiéndola nuestra, cualquier problema personal que tengamos, pasará a segundo plano o le restaremos importancia, a mí en lo particular, me quitará al instante lo jodida que estoy por la eliminación de mi equipo de beisbol. Será un dulce aliciente para todos.

La queremos por lo civil o por lo criminal. Por lo civil sería de forma diplomática, controlando el partido con solvencia, partiendo por delante y con el partido resuelto desde el primer tiempo –sí, ya sé que es casi imposible porque no nos enfrentaremos a un equipo de cojos con artrosis, sino ante un digno y gran rival– ¡Que ilusa yo! Lo más seguro es que no se dé de esta manera, entonces tendremos que irnos por lo criminal, con sangre en los ojos y armados hasta los dientes, torciéndole el brazo al enemigo, sin darle tregua ni respiro, empapando la camiseta, las medias y todo el césped de sudor. Que sea una lucha a muerte y que si ellos juegan como equipo, nosotros lo hagamos como una familia. Si juegan como un bloque –como dijo Kroos- pues entonces nosotros debemos jugar como misiles. Si ellos se plantan en el campo como soldados, que nosotros lo hagamos como gladiadores. Si son rudos e “intensos”, nosotros unos viles hijos de puta y cabrones. Si desatan el caos, que nosotros desatemos la guerra y si hay sangre, que corra. Ya después del pitazo final habrá tiempo para secarse el sudor, detener la sangre y curar las heridas, también habrá tiempo para recuperar el aliento y entre risas y abrazos extender las manos, recibir y alzar el trofeo, desplegar las alas y volar al cielo.

La queremos por una cuestión de rivalidad citadina, queremos arrebatársela otra vez al Atleti y demostrarle al mundo, por enésima vez, quien manda en la capital de España.


La queremos porque sí, porque es la hora y el momento, porque ya no queda tiempo para otro duelo, porque se nos antoja cual caramelo y si nos la arrebatan no tendremos consuelo. Sí, queremos la Undécima porque sí, ya luego se nos antojará la docena, pero primero, lo primero.

La queremos para evitarle un disgusto y mal rato a la Copa de Europa, porque sabemos que ella no simpatiza con el Atleti, se ha hecho la difícil con él; en realidad no es que se haga la difícil, ella es difícil, y eso lo sabe muy bien el Real Madrid, sabe que para tenerla tiene que guerrearla sin descansar e insistirle hasta el final, son detallitos que ha tenido presente el Real Madrid en 10 de sus 13 finales y que se le escapan o ha pasado por alto el Atleti. Detallitos como esos, hacen que la Copa de Europa siempre caiga rendida en los brazos de su primer amor. Cosa distinta sucede con el Atleti, a quien le ha hecho dos desplantes. En dos ocasiones ha estado cerca de su casa y ya llegando a la entrada, se le resiste y lo deja allí tirado, listo y alborotado; tal vez percibe la solitaria y fría morada que le tienen reservada y por eso huye despavorida.

El Real Madrid por su parte, tiene que hacer lo propio y debe impresionar una vez más a la Champions, no será fácil, porque el Atleti se pondrá más guapo que en las ocasiones anteriores y hará su máximo esfuerzo para conquistarla, pero para guapos, el Real Madrid, ningún otro. Hala Madrid! Anda, impresiónala, conquístala, enamórala, ya basta de coqueteo y el próximo sábado sácale el sí definitivo y gana esa Copa de Europa de una puta vez.

Sabemos que no basta con hacer de Don Juan y ponerse guapo, sino también comprometidos, concentrados, iracundos, corriendo y peleando cada balón hasta con su propia sombra, acorralando al rival, atormentándole, atacándole sin misericordia hasta que deponga todas sus armas y pida perdón… así los quiero. Los quiero decididos y convencidos de vencer. Lo que no quiero es que les falte actitud, ni intensidad o que salgan a verlas venir, entre otras letanías que ya conocemos. No quiero que se rindan, ni que den tregua por un segundo, no quiero que cedan ni sientan, lo único que deben sentir es el escudo  del Real Madrid arder en su pecho. En el Giuseppe Meazza no hay lugar para dolencias, aunque te muelan a patadas y el odio de ellos te muerda, aunque tus piernas se cansen y el tiempo se detenga, aunque el corazón estalle y desfallezcan tus fuerzas, no te rindas, no dejes de luchar hasta el final, ya lo hiciste en Lisboa, haz lo mismo en Milán.

jueves, 12 de mayo de 2016

#MerciZidane


En más de una ocasión he escuchado a Zinedine Zidane decir que todavía no hemos ganado nada. Él siente que no ha ganado nada y yo siento que ya hemos ganado mucho. No faltará aquel que me tache de mediocre o conformista por considerarme ganadora cuando aún no hemos contabilizado ningún título.  Es cierto, pero no es menos cierto, que aún con las manos vacías (por ahora), hemos ganado mucho desde que Zidane tomó las riendas del Real Madrid, un equipo que luego de cuatro meses de iniciada la temporada, no terminaba de arrancar ni mucho menos carburar. Hagamos una dinámica: Cierren los ojos y tómense unos minutos para recordar el antes de Zidane… no sé a ustedes, pero a mí me genera pavor y escalofrío solo de recordar ese oscuro y desesperanzador panorama.  Ahora repasen el después de Zidane y la sonrisa se les dibujará en el rostro de inmediato. Lo más curioso de todo es que han sucedido tantas cosas y el equipo ha despegado a pasos tan agigantados que hasta parece imposible que todo se haya dado en tan pocos meses, y desde esa perspectiva es que sostengo que hemos ganado mucho. 

- Ganamos la ilusión.

La ilusión, que no es poco y que es una de las cosas más difíciles de recuperar, sin embargo, la ganamos al poco tiempo de que Zidane se hiciera cargo del Real, de un equipo que presentó ciertos fulgores de luz al inicio de la temporada, pero que al poco tiempo parecían diez luciérnagas sobre el campo con destellos de luz intermitentes y otras veces totalmente apagadas, digo diez, porque estoy excluyendo a Keylor Navas, obviamente, quien ha sido nuestro mayor lucero desde el primer partido de la temporada hasta la fecha, siempre enorme y brillante como el sol; hasta parece un chiste el hecho de que podemos disfrutar de nuestro mayor astro, gracias a la “eficiencia” en el manejo de un fax, de risa. Tengo que ser justa y también reconocer el gran trabajo de Kiko Casilla ante el Valencia.  Cuanta tranquilidad y bienestar nos da contar con dos porteros de nivel, que tal vez no tengan un talento innato, pero se nota que se preparan y trabajan duro para estar a la altura que demanda defender la portería del mejor equipo del mundo. 

Retomando el tema, la ilusión la fuimos perdiendo poco a poco. Es que con resultados como el 1-0 ante el Villarreal en El Madrigal, el 3-2 con el Sevilla en el Sánchez Pizjuán, el 0-4 en el Bernabéu ante el Barcelona o el empate a 2 con el Valencia en Mestalla, por mencionar algunos, ¿quién podría mantener la ilusión? Y menos estando a 12 puntos del líder en la jornada 29. Ahora bien, mi intención no es escribir sobre Zidane para dejar mal a Benítez o echarle mierda, mucho menos. A Benítez le apoyé desde que me enteré de su designación, como lo hago con cualquier entrenador que llegue al club, contrario a lo que muchos hicieron que lo masacraron desde antes que empezara la temporada, sin darle un tiempo prudente y la oportunidad para que dirigiera y luego evaluarle, pero tengo que admitir que la situación con Benítez más temprano que tarde, se hizo insostenible, o tal vez, deliberadamente la hicieron insostenible, aunado a ello, su actitud, sus declaraciones y la falta de tacto con algunos jugadores tampoco le ayudaron a fomentar una buena relación con ellos. A media temporada Benítez fue destituido por el Presidente, apenas unos días después de que él mismo en conferencia de prensa, lo ratificara en el cargo y le manifestara abiertamente su apoyo incondicional, esto también parece un chiste. Finalmente llegó Zidane, que aún no tenía experiencia como entrenador en primera división, pero se atrevió y aceptó el reto de hacerse cargo del equipo a mitad de temporada, que como es sabido, siempre es más complicado. Asombrosamente, Zidane, haciendo gala de su apodo “El Mago” ha echado mano de todos sus trucos, nos ha sacado del abismo y nos ha devuelto la ilusión.

- Ganamos la esperanza de ganar la liga.

La esperanza en la champions, siempre la tuve, tengo que decirlo, porque esa competición es nuestra especialidad y en cada encuentro el equipo mostraba una actitud y un compromiso muy distinto a lo que veíamos en la mayoría de los partidos de liga. Confieso que cuando nos pusimos a 12 puntos del líder faltando menos de 10 jornadas para terminar el torneo, mi esperanza en ganarla era muy remota, y hoy día, a falta de una jornada, estamos a un punto del líder, seguimos con vida, con la posibilidad y la esperanza de ganarla, y eso Zidane, es ganancia! Estar en la lucha hasta el final, metiendo presión y respirándole en la cerviz al líder, es mucho, como mucho es terminar la competición en liga con las botas puestas, sudando la camiseta y con la frente en alto.

- Ganamos el clásico en el Campo Nuevo y con ello el respeto.

Respeto que se perdió en el Bernabéu de manera bochornosa y deshonrosa, pero que se recuperó con Zidane en el Campo Nuevo, con contundencia y categoría, a pesar del arbitraje, que como de costumbre, se inclinó a favor del conjunto blaugrana, haciéndose de la vista gorda en una falta de Messi sobre Pepe y luego llegó el gol de Piqué, un gol que seguramente le hizo pensar de inmediato en el periscope que haría después del partido y en el tuit que dedicaría al madridismo, pero los de blancos se interpusieron en sus planes y no pudo hacer ni lo uno ni lo otro. No sé qué le pudo haber cabreado más,  si el hecho de que su gol sirviera de muy poco o casi nada, o que después del partido no pudo hacer el papel de payaso ante la legión de seguidores lisonjeros y descerebrados que tiene.

Con el marcador en desventaja, el árbitro en contra, y el bullicio ensordecedor de la afición que desde antes del partido daba por hecho una goleada y que estando allí, clamaban y empujaban a los suyos hacia eso, los dirigidos por Zidane, lejos de amedrentarse, se fueron con todo, contra todo y contra todos, sacando el orgullo blanco defendieron y honraron nuestro escudo, con coraje y corazón se plantaron ante el Barcelona, que con cara de confundidos, porque no esperaban tal reacción, ya no solo querían dedicarle una goleada a Johan Cruyff, sino que desesperados invocaban su espíritu, pero tal cosa no evitó que se desmoronaran y… GOOOOLL! Benzemá puso el 1-1.

Cuando mejor jugaba el Real y más desmoronado y devastado estaba el barça, le llegó uno de sus tres comodines: la expulsión, (por si alguien a estas alturas aún no se ha enterado, los otros dos comodines del barça son el penalti y el gol en fuera de juego) y con uno menos en la cancha, Cristiano puso el 1-2 definitivo, silenciando una vez más al Campo Nuevo. El marcador final no refleja la superioridad sobre el Barcelona, tampoco refleja el gol legal de Bale, anulado por otro “error arbitral” a favor del conjunto catalán.


Lo que Mister Chip y algunas otras personalidades catalogaron como el clásico más intrascendente de la historia, resultó ser uno de los más relevantes, no solo porque se recortaron puntos en liga y se acabó con una larga racha de partidos sin perder que tenía el Barcelona,  sino porque se les dio un periodicazo en la boca a todos esos culés que no se cansaban de irrespetarnos; hasta un panfleto culé nos faltó el respeto cuando publicaron en una de sus portadas que el rival que querían en champions era el Real Madrid; grave error, es que ellos no aprenden ni a palos, su memoria corta y selectiva no les alcanza para recordar que el tiburón blanco siempre vuelve, y volvió en el mejor de los escenarios que tenía para hacerlo: el Campo Nuevo. Volvió con mucha personalidad, la misma personalidad y entusiasmo de Zidane en el campo, y pensar que hace un año se le cuestionaba porque no tenía la credencial de entrenador. “¿Zidane tiene el título de entrenador? ¿No verdad? Entonces no debe entrenar en España.” Espetó con altivez Jémez, sí, el mismo que tiene credenciales para entrenar desde tiempos inmemorables, categoría que de nada le ha servido ahora que está con el agua hasta el cuello en ese penoso mar del descenso.

No hemos ganado nada, dice Zidane, pero el dos de abril ganamos el respeto perdido, el que él mismo también empezó a ganarse como entrenador.


- Ganamos la unión y el acuerdo de todo el madridismo con el entrenador.

No conozco un solo madridista de bien que adverse a Zizou, y eso, en una familia grande y universal como la nuestra, es casi un milagro. 

No voy a aprovecharme del buen momento de ZZ para aparentar ser del grupo de “soldados de Zidane” desde el nacimiento, o declararme una Zinediana, Zinedista o Zizouliebers, o como quieran denominarse; tampoco diré que quería a Zidane como entrenador y que mi mayor ilusión  era tenerlo en el banquillo, porque siendo honesta, mi director soñado era Mourinho, incluso se lo pedí al niño Dios como regalo de navidad (todavía le pido cosas al niño Dios ¿Y QUÉ? .-. No me hagan bullying por eso), ese era mi deseo, deseo que se acrecentó cuando el cesó por mutuo acuerdo su contrato con el Chelsea, quedando así la vía libre para traerlo de vuelta, pero francamente, ahora creo, que nadie, ni siquiera Mou, hubiese hecho un mejor trabajo que Zidane, nadie hubiese logrado sacar a flote al equipo como lo ha hecho él.

- Ganamos la feliZZidad de estar en otra final de champions.

Andábamos de papelón en papelón, entre cabreo, llanto y vergüenza,  y ahora estamos a un paso de la Undécima, si eso no emociona a un madridista ni le genera felicidad, entonces es mejor que saque cita con el psicólogo porque seguramente tiene un trastorno y necesita antidepresivos.

Yo estoy tranquila y confiada porque sé que Zidane lo tiene claro, él más que nadie entiende de eso y sabe que las finales no se juegan, se ganan y punto!


Oui Zidane, ya ganamos mucho, y como ni a las redes sociales ni a esta web, le cabe un #GraciasArbeloa más, cada uno de ellos bien merecido y lleno de mucho cariño hacia él, aunque se indignen los antimadridistas disfrazados de madridistas con la despedida que se le ha hecho al CAP17ÁN, y aunque la gentuza del diario culé se empeñe en denigrarlo valiéndose del “humor gráfico”, pese a todo y todos, seguiremos diciendo hoy y siempre #GraciasArbeloa. A propósito, la gráfica de ese panfleto tiene de humor y gracia lo mismo que tienen de seriedad y profesionalismo, o sea, nada. Esa caricatura, de humor gráfico no tiene nada, pero de humillante, ofensiva e irrespetuosa, tiene mucho. En bajezas y ridículos, Sport  no tiene competencia.


Incontables fueron los artículos en homenaje y agradecimiento a Arbeloa, cada #GraciasArbeloa que leía era tan emotivo, expresivo y completo, que tendría yo poco más que añadir, en esas circunstancias, miré hacia otro lado y me incliné por escribir un #MerciZidane.

No voy a esperar que Zidane gane la champions para reconocer y agradecer todo lo que ha hecho, NO! Me nace hacerlo ahora, por todo lo que ya he mencionado y porque veo a un equipo más unido y en sintonía entre ellos y con su entrenador, como jamás lo había visto antes. Si como jugador me tuvo a sus pies, como entrenador ya me está enamorando, y mi enamoramiento será total, si Zidane apuesta por implementar un fútbol más rápido y vertical, ese que nos gusta tanto, nos eriza la piel y nos hace saltar del sofá; sobar el balón, pasearlo inútilmente de bota en bota en su propio campo y necesitar 300 toques antes de un gol, es para otros. 

Merci Zidane, ya ganamos mucho, pero aún no es suficiente, nos queda pendiente escribir en los anales del fútbol otra historia de amor entre el Real Madrid y la Copa de Europa, una historia idílica de nunca acabar; bien se dice que el primer amor nunca se olvida, y el Real Madrid fue el primero en conquistar la Copa de Europa, fue su primer amor desde 1956 y hasta la fecha, el más grande.


P.D. Encuesta seria:

¿A quién prefieres como entrenador la próxima temporada?

a) A Zinedine

b) A Zidane

c) A cualquier otro, me da igual la suerte del equipo.