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lunes, 19 de septiembre de 2016

Sangriento 93


En días como ayer —hoy también y con toda probabilidad en días venideros— es muy triste pensar que el RM ganó 2-1 en UCL, aunque pensándolo mejor, más triste es darse cuenta de todos aquellos que critican a Raúl —yo incluida—  para después hacer lo mismo que él; de ahí sí que me excluyo.

No sé si es fatiguismo; si es envidia; porque los escritores noveles de tuiter al final necesitan demostrar (posiblemente por frustración) algo que más bien se queda solo en el intento. Ya nos conocemos todos, como conocemos esas expresiones reflejadas en letras que piensan valer más que las del resto.

Si el equipo pierde  no hay mejor oportunidad para cargarse de razones, inflarse como pavos y creerse aficionad@s alfa.

¿Callarse la boca?; eso no les pasa a ellos.
¿Equivocarse?; ni en sueños.
¿Preguntarse el porqué?; ¡qué va! Ya lo saben siempre de antemano.
¿Sistemas de juego y alineaciones más apropiadas?; las contrarias a las elegidas por el míster son las más acertadas —sin importar quién sea el entrenador—.

Son l@s am@s, no, corrijo, L@S PUT@S AM@S. Ya sabemos que lo que no se les permite en casa —sin discriminar sexo masculino o femenino— pretenden hacerlo a través de tuiter y si pueden, en el mismo estadio.

Sinceramente, es pena lo que siento al ver cómo se ha perdido la capacidad de disfrutar de las victorias del RM; pena de aquel punto de inflexión en la historia en la que ser madridista de verdad, de los de Arbeloa, comenzó a ser un lastre, una mala opción —ni que fuera algo que pudiera decidirse—; pena de que sin darse cuenta todo cala, todo, ya sea prensa, compañeros de trabajo, amigos, familiares que han vuelto a introducir en la corriente a todos aquellos que Mou alejó de ella… sí, PENA. Al menos por ellos, los que seguimos en la misma senda no solo somos más fuertes sino que además, disfrutamos y hasta nos reímos…

« ¡Qué triste que el rm solo sepa ganar en el minuto 93!»; esas remontadas épicas dejaron de ser algo positivo. Triste como nuevo sinónimo de épico.
« ¡Mira el Barça que facilidad!»; debe ser que la liga escocesa y portuguesa están al mismo nivel y la Champions que ganó el Celtic en el 66—67, vale más que las nuestras en todos los colores y formatos. ¿¡Cómo no me voy a reír!?

Hubo una época que el Espíritu de Juanito era algo con lo que much@s se crecían: «yo soy de Juanito», «fue el único madridista de verdad»… y ahora tod@s es@s ¿dónde están? Supongo que haciendo piña —aún sin saberlo— con pseudomadridistas e incluso antimadridistas—.

Disfrutad, disfrutad de vuestro madridismo lleno de bilis, pero a muchos no nos engañáis, ya nos hemos acostumbrado a que la hermana de Morata, Solari y amigos de Cr rellenan muchas páginas webs en su Sálvame;  porque el fútbol como tal, si es del rm, dejo de vender o por ignorancia o por no tenerlos bien puestos para ir en contra.

martes, 13 de septiembre de 2016

Entre el resentimiento y la impotencia andan algunos









Pocos son los niños que tras jugar cada día con un balón en el recreo, no han deseado ser futbolistas; ya no digo del Real Madrid, pero quien haya aspirado a lo más grande ya desde pequeño, sin duda habrá pensado en nuestro equipo.

Algunos fueron inteligentes —o el entorno en el que creció lo fue— y se dieron cuenta de que igual un camino no tan directo como cabría esperar, también era posible. Quizá esos rodeos tan comprensibles e incluso necesarios, son los que llevan a cada uno de esos niños a interpretar, influidos por sus propias experiencias y las ajenas, una realidad distorsionada.

Un niño solo quiere jugar, los buenos competir y los mejores ganar con el mejor escudo de la historia en su camiseta; eso duela a quien duela, solo es objetivable con el palmarés de cada equipo. No hace falta que diga cuál es ese palmarés y los sentimientos negativos que puede provocar el no conseguir vestir —ya no digo defender— la camiseta blanca.

Muchos ya tendréis en la cabeza no solo a uno, sino a varios jugadores de la época actual y la no tan actual, que han demostrado no ser merecedores del reconocimiento que han tenido, y aún siguen teniendo. La lista cada vez se hace más larga, quizá porque ahora casi todo sale a la luz antes o después; quizá porque el dinero hace que no se escondan; quizá porque su madridismo era un negocio. Concepto que para nosotros es inversamente proporcional, ya que realizamos esfuerzos en muchas ocasiones para poder ver a nuestro equipo.

Algunos de pequeños solo podíamos ver los canales que nuestros padres creían adecuados, según nuestra edad avanzaba podíamos ir discriminando quién sí y quién no; por desgracia algún jugador ha mamado qué hacer, cómo y dónde. 

Hace meses, igual al principio de la temporada pasada me exasperaban ciertas reacciones de Cristiano cuando fallaba una ocasión, cuando un compañero no le asistía como quería, pero al final sus números y entrega hacían que todo eso quedara relegado a un segundo plano. Hasta me aventuraba a llamarle «aspavientos man», en ocasiones de manera jocosa, en otras no tanto. Pero ¿qué ocurre cuando ves los mismos gestos, la misma desidia —si es que puede considerarse así— o incluso innumerables quejas— en el comportamiento de Morata? Intento olvidar quién es su padre, pero es difícil hacerlo cuando tras partido como el del Osasuna solo escuchas del periodismo que los mejores fueron De las Cuevas —corramos un estúpido velo con el comentario de nuestro amigo Meana— y Morata; ¿eso es todo lo que le van a exigir a un jugador que viste nuestra camiseta? Que incluso para los antiKarim, éste hizo más que el español. Igual en la nacionalidad está la importancia. Si otro jugador, sin ir más lejos Bale tras la asistencia a Cr no lo hubiera hecho y hubiera tirado a puerta los comentarios hubieran sido «egoísta, mal compañero, no levantó la vista»; porque ya sabemos que quien no tiene padrino no se casa y Morata tiene muchos…

Dicho esto, y sin alargarme en una cuestión que será recurrente durante toda la temporada que tenemos por delante, espero que la próxima vez que escriba algo de Morata sea para señalar que me ha callado la boca; como está haciendo, por cierto, Sergio Ramos.

No puedo dejar a un lado en esta corriente de bilis que parece no tener fin —y no creo que lo tenga— a Raúl. Por suerte no soy tan “joven” como para no recordar su debut y quién era el míster que lo hizo posible. Tampoco olvido una época siniestra, aunque comprensible, en la que su rendimiento en el campo estaba condicionado por agentes externos que por suerte, no se dilataron en el tiempo. Así como recuerdo también como mandó callar al campo nuevo, marcó goles de muy bella factura, otros de menos pero de importancia necesaria para el equipo… Y por desgracia, aunque tampoco quise poner mucho empeño en explicármelo, también recuerdo el dinero que el equipo siguió ingresándole a pesar de defender otra camiseta.

La primera vez —porque esta vez no lo ha sido— que le oí decir aquello de la parte positiva de una Champion para el barça, creía que su coletilla de «por ser equipo español»  tenía un doble significado. En esta ocasión, no dudo que para mí, se une al cada vez más amplio grupo de resentidos e impotentes que no han conseguido seguir viviendo del equipo como quieren. 

El Marqués faltó al respeto no solo al club por su rechazo a la insignia, sino al gran Di Stéfano al no acudir a su capilla ardiente, velatorio o cualquiera de los actos en su memoria.

Por fin tenemos un capitán digno de llevar brazalete (las lágrimas de Íker pasaron a ser más de cocodrilo que suyas) y espero que no deje de serlo; un entrenador con la clase que un equipo como el nuestro se merece; un equipo que no necesita fichajes desorbitados (aunque para algunos aficionados siempre sean necesarios; los que olvidan que la grandeza se muestra en las vitrinas y el campo. Hasta hoy no veo necesario esos fichajes; llamadme tonta…); un proyecto en la cantera que hará posible un futuro aún más prometedor del que tenemos ahora por delante así que, solo decir que en mi opinión quien llora en la actualidad es porque quiere.

Porque para quienes sentimos el madridismo… hacer dinero con el equipo no entra en nuestros planes; menos aún a su costa.

#Hala Madrid y Nada más
#Contra Todo y Contra TODOS.

viernes, 12 de agosto de 2016

Amapolas


¡Qué mejor título que la mítica palabra que nuestro grandísimo y único José María Gutiérrez “Guti” utilizó en una rueda de prensa y tanta pupita hizo!

Ya en la actualidad y viendo los últimos comentarios tras proclamarnos camp3ones de la Súpercopa de Europa, igual soy la única friki que cuando marcó Ramos —que no Canelita— en mi cabeza solo oía a David Álvarez (comentarista de RMTV para quien no le conozca) gritando «Ramos, Ramos, Ramos» como transmitió tras el gol de la de la Undécima.

Todos los que me hayan seguido desde hace tiempo, hayan escuchado algunos de los pods tanto en @MeritoRMCF como en @ElQuintoGrande, saben que he sigo la primera en criticar a Sergio Ramos. En mi último post, ya comencé a hablar de lo que me está pareciendo su tiempo —aunque aún breve— como capitán; las diferencias con el anterior hasta ahora para mí están siendo abismales. 

¿Pequeños?; quizá sí.

¿Importantes?; para mí mucho.

Hacer piña, dar la bienvenida uno a uno a sus compañeros en el inicio de pretemporada y el más imprescindible, echarse el equipo a la espalda cuando hace falta.

Todos sabemos cómo es Ramos, su regularidad o falta de ella en muchas ocasiones, la época del año en la que está más activo y decisivo para el equipo y aumentar nuestro palmarés, sus comentarios… bla bla bla…, no hace falta dar explicaciones sobre eso.

Si os soy sincera, no es que tuviera mucha fe en el partido contra el Sevilla; no porque fuera pretemporada, no porque quieran convertir a Morata en nuestro 9 de referencia, no porque faltara la BBC (decisión con la que estaba completamente de acuerdo, por cierto), no porque la prensa estuviera manipulando palabras no dichas por parte de nuestros jugadores, que solo hablaban de bajas cuando les preguntaban, y eran personajes como Cristobal Soria quienes con su comportamiento y comentarios convierten al Sevilla en equipo pequeño… No, simplemente había algo en el ambiente —y mi positividad innata— que no me daba buena espina. Lo que sí no esperaba eran los comentarios de madridistas nombrando a Canelita antes de ver si quiera la repetición del penalti sin saber lo que eso podía suponer.

En mi caso, Ramos fue bautizado oficialmente como Canelita tras el archirecordado penalti frente al Bayern. Desde ese momento puse mi lupa sobre él y pude observar las caneladas más o menos frecuentes en su juego; y me di cuenta de que todas ellas seguían el mismo patrón: cuanta más canelada, mayor esfuerzo y cojones, con perdón, después. Muchos creen que los jugadores no viven en nuestro mundo, no leen ni escuchan prensa ni sufren comentarios cargados de una falta de respeto mordaz que por muy millonario y jugador del RM que seas, acaban haciendo mella. Y para los que aún no se han dado cuenta… pica a Ramos y tendrás un minuto 93 eterno.

Demos la Décima a Ramos o a Bale, la importancia de ese cabezazo imparable en su ya minuto 93, ha supuesto un antes y un después en su trayectoria como jugador (no sé si hay centrales con tantos goles decisivos en finales como atesora él) como en la manera de tratarle.

Penalti a favor del Sevilla y «what’s app» instantáneo: «hay que vender a Ramos ya de una vez». Por mi cabeza pasaron miles de improperios que en mi nueva vida de meditación decidí calmar y solo responder: “no ha sido penalti y desde la primera vez que lo dijimos lleva dos UCLs”. La respuesta no se hizo esperar (bueno sí, a que metieran el penalti, no sé si un fallo o una parada hubiera cambiado algo): « ¿te gusta Ramos?» … “no es que me guste, solo digo lo que hay”. Ya os imagináis mi alegría cuando de nuevo en el minuto 93 marca Ramos y mis dedos teclearon en el móvil: “gri, gri, gri…”

Por suerte son amigos y nos conocemos lo suficiente para que el fútbol sea solo fútbol pero… ¿y todos esos madridistas que no dejaban de escribir durante el partido: «es lo mismo de siempre», « no es un partido del RM si no aparece Canelita», «hace más mal que bien al equipo»… y miles de comentarios que parecían más firmados por la prensa antimadridista que por aficionados blancos. 

¿De verdad pone tanto criticar? 

¿De verdad se ha confundido la exigencia con la crítica gratuita?

¿De verdad es tan fácil seguir la corriente de la prensa? ¡Ah no! Que luego para las celebraciones todos sacan pecho diciendo bien alto que son más madridistas que nadie.

Todo son opiniones, sí, un jugador puede gustar más que otro e igual que me como todas las palabras que llevo años diciendo de Ramos —ojalá pase lo mismo con Morata—, no voy a decir que Ramos sea la perfección, pero desde que se fue el capitán innato, se está comportando mucho mejor de lo que esperaba y está apareciendo cuando se necesita a un capitán: marcando en una final y echándose el equipo a la espalda demostrando con hechos a los recién llegados lo que significa vestir nuestro escudo… ¿Críticas? Siempre habrá, por su edad y por su “regularidad”… pero todas las críticas del martes fueron gratuitas y quitaron la máscara a más de uno.

Así que como expresa la foto que encabeza este post, no tengáis pánico, ni siquiera miedo: el tiempo pone a cada uno en su sitio y no puede evitarse. 
#LeyesDeLaVida.

Citando a Miki Nadal en sus 90Minuti: «No os enfadéis que es solo fútbol…» pero yo añado: Hablad con criterio, el vuestro, que demuestre la personalidad necesaria para ser madridista.

lunes, 1 de agosto de 2016

Visionario o… ¿Realista?


Muchos opinan que decir la verdad está sobrevalorado, otros que es la mejor manera de conseguir una lista indefinida de enemigos y pseudoamigos silenciosos que nunca reconocerán estar de acuerdo con esa verdad pero… ¿cuál es la verdad? Quizá sea esta una pregunta demasiado profunda para el ambiente en el que movernos (y porque tras documentarme en la rae daban demasiados significados como para no aburriros) así que nos quedaremos en lo que seguro sé que no es verdad: todo aquello escrito y confirmado en «Marcas», «manolos» y demás prensa que han demostrado por activa y pasiva haber perdido toda la credibilidad —si es que en algún momento ha tenido alguna—; ¿de verdad alguien como Pipi Estrada después de asegurar que el nuevo seleccionador sería Caparrós puede seguir cobrando como si valiera algo su palabra cuando ni siquiera ha reconocido haberse equivocado…? ¡¡Cuánto dañito hace 90Minuti!! Aunque en el fondo ver cómo Pipi se infla como un pavo creyendo dar una exclusiva veraz no tiene precio… como el que nuestro eterno amigo Antón Meana haya fichado por la Ser. ¡Bien hecho chicos!. «Dime con quién andas y te diré quién eres».

Volviendo a lo que nos ocupa que es nuestro Real Madrid, las incesantes portadas «amo a Morata» —como la mítica canción Amo a Laura—, la devoción por criticar todo lo que suene a madridismo y la necesidad de descubrir fichajes que algún año pueden hacerse posibles, no hacen sino aumentar nuestra diversión.

Empezó la mini champions veraniega, esa que los indios critican porque blablablá, sus argumentos suelen ser como los de la presa, ellos juegan una champions veraniega a su medida por allí por donde Jesucristo perdió la zapatilla; pero el Real Madrid pierde demasiado tiempo en desplazamientos —igual salir de Los Ángeles de San Rafael les parecen unas vacaciones—. En fin, que una verdad verdadera implica la importancia del resultado en los partidos de pretemporada…

Hemos visto falta de un estado óptimo del físico que necesita un equipo como el nuestro, resultados dudosos, jugadores sin padrinos con peso suficiente para sacar la cabeza del cascarón, un entrenador que no se muerde la lengua sin importarle sonreír frente a la prensa con la bilis que eso provoca… ¿sigo? Creo que no hay cambios en la Casa Blanca y aún así tanto prensa como aficionados devotos de seguir la corriente, piensan que este equipo está muy cojo. Si no se puede criticar a Morata igual se puede aplicar la misma lógica para asegurar que Marcelo apunta este año no solo a pichichi sino a BdO.

No volveré a decir esto cuando empiece lo serio pero… ¡¡leer la prensa ahora es tan divertido y se aprende tanto de ellos!! ¿Que serían de mis noches si no pudiera reírme de «Broti», «Milongaza» y compañía? Menos cuando pienso en  lo que me roban… Bueno, nosotros nos quedamos con algo que ellos creen como suyo: la verdad. La única verdad es nuestro palmarés, nuestras UCL en todos los formatos posibles y la repulsión por no vernos caer. ¿Qué es un año en blanco y la breve batuta de Benítez si eso supone tener a alguien como Zizou como entrenador?

Vale, vale, sí, el Real Madrid no puede nunca hacer una afirmación así pero… ¿no merecemos espacios de autocrítica sin fusta? ¿Disfrutar de que aún sin ser perfectos sobre el papel casi lo somos sobre el verde?

El Real Madrid es mucho más que unos partidos de pretemporada, no solo nuestro palmarés  nos pone en los más alto (quienes dicen que el Barça se acerca que haga bien las cuentas en los últimos quince años y deje de tirar piedras sobre su propio tejado) sino el antimadridismo local frente al madridismo mundial. Con Pogba o sin él, con hijos de directivos de prensa o sin ella, nada ha podido silenciarnos; ni siquiera un topo alimentado por el enemigo.

La Fábrica debe tener taras, no así como La Masía en la que recientemente ha despuntado el hijo de Hannibal Lecter pero… Asensio y Mariano ya han hecho más que otro(s) que salieron y han vuelto vitoreados sin nada hecho a parte de calentar banquillo fuera de nuestra fronteras (las reales, no las que muchos construyen a su alrededor…).
¿Algo más qué decir? Creo que ya quedó clara mi opinión y a diferencia de a otros que pagan por colgarse un pinganillo… si tengo que retractarme lo haré porque por encima de todos siempre estará el Real Madrid.

Frente a ser visionarios o realistas  yo me quedo con la única verdad tangible: Tenemos 11 Copas de Europa.

miércoles, 27 de julio de 2016

Se busca espartano


Quizá aún no lo notemos, quizá muchos quieran olvidar (ya sabemos cómo funcionan muchos legados entre la variopinta y dispar afición madridista) pero de cara a una nueva temporada como vigentes campeones de Europa, con Zizou al frente del equipo desde el comienzo, vamos a necesitar una voz cantante —aparte de la de Miki Nadal en 90Minuti— que sepa dar zascas con clase, de esos que hacen dañito y provocan brotes de bilis día sí y día también. 

Nuestro espartano por excelencia está en la sombra, alejado del vestuario en el día a día, de ruedas de prensa y zonas mixtas; si bien el actual capitán está actuando de momento como tal mejor de lo que yo misma esperaba y no me supone ningún problema reconocerlo…, con el comienzo de la Liga llegará su gran prueba de fuego. Enfrentarse a la prensa, defender los intereses colectivos, tener memoria para recordar comentarios maliciosos frente a la adorada alcachofa frente a la que muchos demuestran pleitesía sin descanso (tanto jugadores como periodistas) y alejarse de malas compañías suponen un reto arduo que pocos están dispuestos a asumir.

Tenemos al mejor jugador del mundo: Cristiano Ronaldo, que a pesar de haber levantado la Eurocopa con su país no cuenta porque Portugal llegó a donde llegó a base de empates (debe ser que los empates no suman para algunos si bien para otros, supone un gran mérito el evitar perder…). En fin, que demasiados palos gratuitos sin merecerlo (no llevar zumos encima que regalar a un naufrago no ayuda a una buena imagen) como para dar pie a más comentarios que muchos siguen creyendo al leer y ver los canales de tv considerados adecuados para dar una opinión de peso…, permitidme que me ría.

Descartados Sergio Ramos (más por su cambio de personalidad a Canelita sin previo aviso cuando menos falta hace) y Cristiano Ronaldo, me animo a pensar en Casemiro aunque la falta de antigüedad me echa para atrás, si bien demuestra en el campo más que la mayoría, o incluso nuestro francés favorito —sí, creo que es obvio que en este caso no piense en Karim— sino en Zizou. No me malinterpretéis que ya estoy oyendo a algunos. Para mí los zascas de Mou serán inolvidables a pesar de que su evidencia era enseguida rebatida por algunos; zizou a su favor tiene la elegancia, esa expresión de no haber roto nunca un plato (aunque rompiera algunos durante su carrera como futbolista) y la manera de hablar deja a muchos de los periodistas pensando si ha sido un zasca lo oído o no. Él no deja de ser quien es, uno de los jugadores más grandes de la historia, y su carrera meteórica en apenas cinco meses ha hecho que muchos se encuentren desubicados… ganar la #Undécima, plantarle cara al Barça en su casa ganando contra doce, ¡en fin! Consiguiendo todo lo que ellos no desean para el Real Madrid.

Nuestro club siempre fue, es y será muy grande; tanto que no pueden ni imaginarse cuánto lo es realmente. No importa que hayamos tenido el enemigo dentro durante años —esperemos que a partir de ahora sea solo un mal recuerdo—, que parte de la afición creyera —y aún crea— a pies juntillas lo que dicen los manolos, que los lavados de cara al rival cada vez sean más vergonzosos —al menos Messi también les ha robado a ellos si bien al señor Milongaza le pagamos todos— e infinitos argumentos más que sin que ellos desde su envidia no son capaces de ver, nos hacen cada día más y más grandes. No importa que aún los enchufes funcionen para estar en el equipo porque solo el trabajo en el campo lo  hará posible en la práctica dejando todo lo demás en la teoría.

No importa qué digan o hagan, así como el legado de Mou aún siga vivo en algunos, el de nuestro espartano seguirá presente y no cabe duda de que llegarán más porque como dice Alcaide frente a muchos compañeros de profesión: Solos contra todo y contra todos.

No olvidéis que después de la Undécima llegará la duodécima y antes de lo que ellos creen.

viernes, 3 de junio de 2016

FÚT.BOL


“A ver por dónde empiezo”,pensaba Mateo al tener delante suyo los ojos expectantes de su hija tras preguntarle qué significaba el Real Madrid.

Acababan de ganar otra copa,La Copa,y su hija ante tanta celebración en casa quería entender el porqué de tanta alegría por un deporte,un equipo o un simple partido.A ella desde luego no le parecía diferente a otro;todos frente al televisor,patatas fritas,cervezas,aceitunas…,« necesito saber qué significa,yo quiero sentir algo así algún día.Mi amigo Miguel también lo vio y su reacción no fue la misma;el lloró,no dejaba de repetir que otra vez no».

“Hace muchos años, cuando papá aún era pequeño, el abuelo le llevó a un estadio, ese tan grande que no puedes dejar de mirar cuando vamos a casa de la abuela. Ese estadio es el del Real Madrid, los jugadores de ese equipo son los mejores del mundo y las copas que se guardan ahí solo las tenemos nosotros”. Andrea le escuchaba, creía comprender pero en el colegio había oído que lo ganado hace tantos años no tenía el mismo valor que lo que se gana en el presente. 

—Pero, papá, el abuelo y tú habéis visto muchos partidos en la televisión en blanco y negro; ¿esas copas son lo mismo?

—Andrea, esas copas, las de ahora, las que vendrán… son el Real Madrid; esperar siempre más, aspirar a conseguirlo todo aunque sea difícil y todo esté en nuestra contra. Luchamos contra todo y contra todos.

—¿Y por qué luchar? ¿No es un juego?

—Cariño… dejó de serlo cuando ganábamos con trabajo, esfuerzo y sentimiento.

—El resto de equipos no juegan igual.

—Siento decirte que a la mayoría, les mueve la envidia y con la envidia no es posible conseguir todo lo que tiene el Real Madrid. Somos únicos, somos pasión, somos creer hasta el final y solo pensar en nosotros sin fijarnos en nada más. Solo jugamos defendiendo un escudo; nos crecemos frente a la adversidad mientras muchos otros buscan excusas señalando a otros para explicar sus derrotas.

—Y entonces… ¿por qué son de otro equipo y no del Real Madrid?

—Porque se criaron en la victoria ajena que no entendían; en una victoria conseguida con un esfuerzo que ellos nos estarían dispuestos a llevar a cabo. Hay muchos que no entienden el que se puede perder, pero dando el máximo de ti sin buscar excusas.

Esta sería solo una manera de explicar lo que significa el Real Madrid, ese que aún desde dentro se critica más que desde fuera por querer imponer su opinión sobre el resto. 

¿Por dónde empezar ahora? Quién debe irse, quién debe quedarse, cómo echar a Florentino, a ese jugador que no nos gusta… Bla bla bla y volvemos a empezar.

Pocos recuerdan las críticas a Bale por centrarse más en la clasificación de Gales para la Eurocopa—o eso decían, como la temible hernia que le impedirían ser alguien en el equipo—, las críticas a la llegada de un entrenador que solo había demostrado algo como jugador —solo Ramis ha tenido algo que ver en la lucha por el ascenso—, la suerte en los rivales hasta llegar a la final… y miles de excusas más que como equipos pequeños y con «humilitat» son comprensibles cuando ves al eterno rival siempre desde abajo y superándoles en un sentimiento que nunca podrán llegar a entender.

Sí, no debemos dejarnos llevar por la euforia, la Undécima, cómo se jugó o contra quién…, pero quien no lo haga por el comportamiento que tuvieron nuestros jugadores a principio de temporada igual tiene más alma de atlético que de madridista; se puede disfrutar y criticar; se puede aplaudir a quien en un principio no se comportaron como deberían y ahora sí lo han hecho; se debe saber criticar sin olvidar que lo primero somos nosotros y nuestro escudo. Y menos aún creo que no se debe dejar de disfrutar por un comportamiento que ha sido así a lo largo de la Historia del Real Madrid.

Sea como sea, le pese a quien le pese, en color o en blanco y negro, en penaltis o en el minuto 93, somos CAMPEONES DE EUROPA (otra vez) y frente a aquellos que creen ser merecedores de algo con el mismo trabajo que muchos otros finalistas no han llegado a conseguir. Que revisen la historia y comparen el número de finales que han jugado y las comparen con los otros (tanto que les gusta comparar) y que ya de una vez se den cuenta… que gana quien va a por el partido y mete más goles. 

FÚT.BOL es lo que algunos aún no saben cómo se práctica, y probablemente, nunca lo sabrán. 

#ContraTodoYContraTodos…

La Undécima es nuestra y No de la capital, es de quien manda en ella.

jueves, 12 de mayo de 2016

Explosión


¿Os imagináis una explosión mundial? ¿Una en la que la bilis consuma a todos aquellos que se crean por encima del bien y del mal; creadores de lo inventado antes si quiera que sus padres pensaran en concebirlos; un torrente de bilis que se convierta en su propia medicina…? Por supuesto dejamos a un lado la que tienen en mente algunos partidos políticos y sus coaliciones.

No pude encontrar una foto más adecuada que la del post de hoy como expresión gráfica de… «Contra todo y contra todos».

Llevamos escuchando —incluso pronunciando— que la liga estaba perdida desde finales de año; si bien desde verano prensa y aficionados se hacían eco de una de las míticas frases del cholismo; esa liga peligrosamente preparada (aunque aún no sé muy bien para quién). No caeré en el error de recordar los penaltis inexistentes pitados a favor del atlético, las faltas tejidas en despachos y el fairplay enterrado en el olvido cuando de algunos colores se trata. Pero nosotros  somos el RM y hemos renacido como el Ave Fénix de la mano de un francés que llegó al mundo profesional de entrenadores con un carnet señalado por todos aquellos que no saben respirar nada que no sea envidia.

Envidia es lo que provocamos en aquellos que no saben el significado del manido término humildad, manipulado desde el país pequeñito y las vitrinas escasas de trofeos, comparadas con las nuestras. El fútbol, como la sociedad en sí misma —al menos la nuestra— no es capaz de reconocer el que pueda haber alguien mejor, alguien que sepa hacer bien las cosas o simplemente que trabaje para conseguir la gloria. Gloria que solo es posible a través del trabajo, la constancia y el actuar como uno mismo cree que debe hacerlo y no cómo se lo dicen los demás. ¿Quién mejor que nuestro espartano nos ha demostrado lo que supone seguir esa línea, esa corriente que lleva su nombre en mayúsculas? Quizá sea porque Real Madrid Tv se ha instalado en mi casa y solo veo lo bueno… pero nuestra Historia por mucho que nos quieran convencer de lo contrario, ratifica mis palabras y las de, por supuesto, ÁLVARO ARBELOA.

Como bien dice Zidane, llegado en enero y con números que muchos desearían —con o sin carné—, aún no hemos ganado nada, pero sí hemos callado bocas. Hemos recortado 13 puntos mientras otros jugaban contra diez, se trabajaban las redes sociales y se creían que este año se teñiría de blanco (¡perdón! En blanco); esos que no esperaban que nos convirtiéramos en invictos a domicilio en esta segunda vuelta; esos que veían ficción el poder conseguir 11 victorias consecutivas; esos que no pensaban que nos lleváramos los tres puntos del campo pequeño… Y esto son sólo algunos matices de lo que la prensa oculta e incluso algunos madridistas le restan importancia porque su planteamiento es la crítica a todo aquello que se aleje de lo que es realmente el fútbol: juego, victorias, sensaciones y sentimiento. Sobre todo, sentimiento.

Ganamos al Valencia (antimadridistas reconocidos, así como equipo inestable) por mucho que se lea y escuche que nos podían haber caído cinco; nuestro portero no cuenta, ni la perfecta primera parte que realizó el quipo. ¡Bueno! Olvido que igual hay que saber algo de fútbol para percibir el trabajo que realizó el RM en esos primeros cuarenta y cinco minutos. Por desgracia para algunos, los tres puntos se quedaron en casa. No voy a intentar convencer a nadie de que ganaremos la liga, no depende de nosotros, solo nos queda hacer nuestro trabajo y pensar en el día que cualquier madridista de bien sueña al comienzo de la temporada, está cercano. Una pena que sea contra nuestros vecinos, que todos aquellos que hablan de fútbol sin saber —o solo lo justo— comiencen a exponer sus verdades absolutas como la de que el atlético ya se lo merece. ¿Acaso no hablan de todos aquellos semifinalistas de la Champions a lo largo de la historia? Creo recordar que nuestros vecinos no han estado en muchas… ¿Desconocen que no vale quien participa sino quién mete más goles? Para variar creen que solo meter importa, pero las pullas antes del partido no suben al marcador; conviene recordárselo a algunos. Y por supuesto, el partido no acaba en el minuto noventa, sino cuando lo pite el árbitro.

Se mire por donde se mire, será difícil salir a la calle, en mi caso a escasos metros del Vicente Calderón; escuchar la radio; dará igual emisora deportiva o musical; o leer panfletos, revistas o papel que caiga en nuestras manos. Nos queda demostrar quienes somos, lo que nos diferencia de ellos y saber que pase lo que pase: nuestra Historia no se manipula, solo puede admirarse. El 29 de mayo, explotará el mundo si hemos levantado la undécima y de no hacerlo, seguiremos siendo los reyes de Europa.

jueves, 28 de abril de 2016

Ahora el tamaño sí importa


Suma y sigue, tanto de comentarios —ya manidos— por parte del madridismo, como compromisarios, aficionados rasos y/o prensa en general.

Continúan teniendo más peso todas aquellas noticias que se venden a una 80% —porque el Real Madrid vende más que ninguno le pese a quien le pese—y manipuladas al 90%, que lo que ocurre en realidad, aunque de esto, ni siquiera sepamos un 5%. ¿Acaso el fútbol son tantos por cientos? Si es en torno al Real Madrid, eso parece. 

Que si Karim está constantemente metido en problemas, cuando no en Francia con el coche; las multas por velocidad solo llevan su nombre y la Hacienda Pública también le tiene señalado…, ¡ah, no! De eso se encargan en otra zona geográfica con hora propia…
Que si Danilo no vale para el Real Madrid teniendo a un gran español forjado en Alemania; sí, la Bundesliga ( liga Alemana…) es seguida por todos los piperos y gente de bien.

Que si Bale juega al golf; igual es que a algunos les pone nerviosos en qué agujeros mete las pelotas.

¿Seguimos…? Porque si hablamos de la reunión de socios compromisarios, nos crecen los enanos entre todos los que quieren un trozo del pastel.

Mejor intentemos centrarnos en lo importante: el fútbol.

Aunque no lo inventáramos nosotros —en las nuevas franjas horarias sí parece que tuvieron algo que ver— somos los únicos con las vitrinas que tiene el Santiago Bernabéu.. Sí, sí, el equipo blanco siempre hablando de las Copas de Europa cuando muchas fueron en blanco y negro y gracias a Franco —ese que mantuvo por desgracia vivo al Barça—, pero… ¿acaso no valen y las casi dos que tiene el Atlético sí, o las entregadas por el árbitro a un país pequeñito sí son más válidas? Me voy por los cerros de Úbeda sí, pero… es tan difícil que el Real Madrid sea relacionado con el fútbol…, ya lo dije en alguna ocasión: somos el Sálvame deportivo.

Retomando el tema principal, por el que mi padre se pasaba los domingos cuando era pequeña, intentando explicarme el fuera de juego y lo que creía que tenía que hacer cada jugador, el fútbol es Real Madrid. Todo lo demás solo egos mal gestionados y necesidad de protagonismo.

En Vallecas casi todo salió bien, muchos discreparán, porque es el Rayo y su musa Pedroche se acerca más a la prensa rosa en mansión que al icono futbolístico. Pero se volvió a ver garra, sentimiento en las celebraciones, echarse el equipo a la espalda y arreglar el desarreglo del 2-0. Sí, eso dentro de una semana nos mataría en UCL, con la única diferencia de que jugamos en casa y el Bernabéu —aunque aquí sepamos todos cómo es— en Europa significa mucho más porque desconocen todo ese estercolero en el que se mueve cada día nuestro equipo. 

El martes, a diferencia de contra el Rayito, Bale jugó muy lejos de tener el equipo a sus espaldas, Lucas estuvo más fuera que dentro y aunque tuvimos tres ocasiones  muy, muy, pero que muy claras, los porteros también juegan y Heart lleva una temporada casi intachable. A nuestro favor, no nos trajimos ningún gol en contra aunque tampoco a favor. Siendo realista, sin pensar en Historia, fuerza y empuje, el 0-0 puede hacer que nuestros jugadores no se duerman en los laureles y no crean que está todo a nuestro favor como con una ventaja en el marcador, por mínima que fuera. Ya les conocemos y a estas alturas de competición, cada canelada, venga del jugador que venga, puede ser letal. No siempre podremos acogernos al… « ganamos a pesar de fulanito o menganito».

Con una perspectiva más romántica, porque al final de sueños también se vive —las cinco veces que vi el reportaje de La Décima el fin de semana en RealMadridTv caló hondo—, Zizou estuvo en la novena, en La Décima y deseo con todas mis fuerzas que lo esté en la Undécima.

¿Surrealista? Quizá.

¿Imposible? De ninguna manera.

Ante críticas, amiguismos, manolos, yo sé más, mi abono es más antiguo y tú no tienes ni idea…, yo seguiré creyendo en el Real Madrid, porque este equipo sí puede decir que no desaparecerá a pesar del madridismo, por mucho que les pique a algunos. Muchos son modas, el Real Madrid es Leyenda.

jueves, 14 de abril de 2016

Corriente turbia…


Semana, humm… interesante, sí, ese es al adjetivo. Se nos presentaban días por delante en los que podríamos seguir luchando —aunque las estadísticas del gran e insuperable MisterChip dijeran lo contrario— y uno de los equipos más envidiosos del fútbol —ese que no es el que era pero días después se convirtió en la gran hazaña de los indios— podía ser eliminado de la competición cuyo apellido es Real Madrid.

Muchos sabéis cómo comenzó mi martes y pudisteis ver en mi cuenta la foto en el hospital. Una punción lumbar siempre es difícil y complicada, pero termina y acaba, no hay mucho más allá que no se tenga asumido y se pueda llevar con mayor o menor tranquilidad; pero muchos nunca entenderán ni lo que supone mi enfermedad ni el papel del Real Madrid en ella. Mi problema es como los miles de problemas que hay en el mundo y cada uno tiene que sobrellevar como mejor pueda. ¿Fútbol? ¿Sexo? ¿Ambos? Da igual, cada uno busca desconectar del mundo real de una manera diferente o con todas las posibilidades juntas. Dadas mis circunstancias… mi mejor opción era una cita a las 20.45h, en el sofá de casa, en reposo. ¿La intensidad y pasión con la que se vive el fútbol son compatibles con el reposo? No sé si compatibles, pero apropiadas igual no mucho. Aún así, mi visceralidad me impide controlar ciertas emociones que me niego a rechazar… todo es vivir ¿no? Y qué mejor manera de hacerlo que con el Real Madrid.

El dolor era intenso, a cada movimiento, con cada suspiro más fuerte de lo normal, con cada grito… en especial si no estaba contenta con lo que veía. No tenía duda de que superaríamos esta eliminatoria por mucho que escuchara a Azpitarte decir que eran desproporcionados los movimientos de apoyo, que estaban fuera de lugar teniendo en cuenta el nombre del equipo contrario… y demás comentarios y opiniones que no dejan de llegarnos por activa y por pasiva. ¿Minimizar?; el madridismo es experto en ello.

Un gol; no pude evitarlo y obviando el dolor me senté de manera automática como si un resorte empujara mi cuerpo a falta de poder saltar.

Otro gol; apenas sin tiempo de pensar en cómo colocarme para regatear el dolor, esa corriente orgásmica de ver cómo el Real Madrid se impone, me recorre convirtiendo ese dolor en algo secundario. 

El tercer gol tardó en llegar, como madridista —que parece que en lugar de un pan bajo el brazo nacemos con una inyección de  líquido blanco impoluto (para algunos quizá más turbio—), no dejaba de pensar que Bale a pesar de correr no materializaba lo que necesitábamos, que Karim estaba realizando uno de sus mejores partidos, porque a técnica no hay quién le gane, y aún así no marcaba, que con un gol en contra la temporada se escapaba entre sus tacos y entre nuestras esperanzas…, hasta que apareció de nuevo. El jugador por el que se le pagó menos que al nunca criticado Neymar, el jugador al que se le critica por no marcar diferencias en partidos importantes —repito que para Azpitarte esta eliminatoria no lo era y no debe haberle parecido relevante el «hat-trick»— y por mucho que no se quiera reconocer, a todos en menor o mayor media nos calló la boca… y Olé, que queda muy español.

3-0… 

« ¡Qué fácil!», « No es para tanto, con el rival que teníamos en frente…», « Es que esto es lo mínimo que tiene que hacer el Real Madrid» y miles de maneras más que minimizan el paso a semifinales por sexta vez consecutiva —que indaguen algunos el número de equipos que lo consiguen—. 

Llega el miércoles, el dolor cede poco a poco y ver cómo se desgastan indios y culés no parece un mal plan. ¡¡Vaya!! En lugar de disfrutar del espectáculo con palomitas, el madridismo se pelea por intentar convencer quién es el mejor equipo de cara a una posible eliminatoria. 

¿De verdad los argumentos hay que imponerlos? ¿No podemos aceptar que haya otros puntos de vista? Bueno…, bajo la conclusión de « es que tú no sabes de fútbol», « yo llevo cuarenta años de socio», yo yo y más yo, pues diré que señalar mis defectos —suponiendo que lo sean— no elimina los tuyos.

Mientras el madridismo sigue en sus trincheras de «yo sé más», la prensa ensalza un paso a semifinales del Atlético frente a un gran Barça que no debe ser el mismo al que el Real Madrid ganó en el Camp Nou hace no tanto; pero sigamos con lo nuestro que no parece ser defender al Real Madrid.

Muchos nunca entenderán la profundidad de nuestro escudo, el efecto que provoca en nuestras vidas y el interés que otros creen que no vemos pero sabemos que les hace opinar de una manera u otra. No me cansaré de repetirlo, el Real Madrid siempre, siempre, estará por encima de nosotros y de todos. Somos espartanos, vikingos o cómo prefiráis denominarnos… pero somos los que seguimos en pie con diez Copas de Europa sin que aún nadie nos haya arrebatado esa superioridad que hace que todos los demás, tengan que mirar hacia arriba cuando se dirigen a nosotros.

Algunos vamos en contra de la corriente, una que aunque desde dentro quizá no se vea… cada vez es más turbia.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Entre sombras



La vida son pequeños momentos que convierten al conjunto de ellos en una suma maravillosa que merece la pena vivir. Momentos, que sin los negativos y dolorosos no sabríamos apreciar. Por suerte para nosotros, aficionados sin adjetivo que los defina, hemos vivido más buenos que malos y no solo eso, los buenos, están lejos de lo que muchos otros podrán vivir, podrán recordar o incluso podrán contar a sus hijos. Dirigirnos por una castellana vacía de coches y atestada de sonrisas, cánticos, alegría y tensión liberada que durante meses se mantuvo en silencio acallada por todos aquellos que creían poder acabar con nosotros, nos empujaba en la misma dirección hacia nuestra diosa.

No es una arenga, ya nos han engañado —o incluso hemos dejado que lo hagan— por activa y por pasiva; ya hemos dado oportunidades; ya hemos sido benévolos; ya… hemos soportado con señorío del que de verdad define a nuestro Real Madrid, demasiados atropellos que al ser respondido (aún con respeto) terminaban con la misma réplica: « Vosotros siempre estáis con la misma cantinela de las Copas de Europa». ¿Acaso no querrían tenerlas ellos en sus vitrinas? Qué mala es la envidia, pero así nos va y seguirá yendo observando cómo no hay frase más certera que el Divide y vencerás.

Se oyen críticas hacia la ya conocida de sobra lista Forbes, pero si tuviera una empresa —que no olvidemos que es lo que significa el Real Madrid y de no ser así, solo seríamos un equipo de barrio como tantos otros—, yo querría estar en esa lista, ¿o mejor colgar el cartel de Se vende? Supongo que están bien vistas las críticas a millonarios y luego poder decir «yo soy del Real Madrid» cuando se gana una UCL. De la misma manera, no oigo nada acerca del ranking de la UEFA, que debe ser que tampoco está bien visto en algunos sectores, en otros  desconocen que somos los primeros por delante del Bayern (información que no sale en « MarcAs») y en un último grupo desconocen qué es ese ranking.

No es un arenga de cara al partido en el Campo Nuevo, no os engañéis, solo es información con opinión propia, que para eso soy quien firma el post. Es triste decir que no espero nada de mañana, que el pescado ya está vendido y el que merece la pena, el fresco, está por venir. 

No espero que les humillemos y oír lo de siempre en prensa y afición; solo espero no hacer el ridículo.

No quiero una moral más alta por conseguir una victoria; solo quiero que de verdad prioricen y se centren en hacer su trabajo.

No voy a creer que pensarán en nosotros; su vida está a años luz de las nuestras y sería de ingenuos pensarlo.

Sí, triste, pero el cerebro encuentra las maneras para no ser destruido una y otra vez, porque perder la confianza es una de las caídas de las que más cuesta levantarse. 

El Real Madrid no solo tiene vitrinas llenas de títulos, sino que son los mejores títulos. El Real Madrid no solo tiene Historia, es una historia plagada de dificultades ensombrecidas por la envidia, la política y los lloros aprobados por la sociedad. Por muchos que a algunos les guste la crítica gratuita, el echarse piedras sobre nuestro tejado, muchos jugadores que no merecían el escudo vistieron nuestra camiseta —incluyo con el apoyo de la afición—, ya pueden comenzar a tener otro sueño, porque el Real Madrid no dejará de ser lo que es: EL MEJOR EQUIPO DEL MUNDO.

Las puertas están abiertas en ambos sentidos pero por desgracia, no sale todo lo que debería hacerlo. Da igual qué ocurra en el « país pequeñito», nada cambiará, si acaso que algún culé pueda dormir más tranquilo creyéndose algo que no es; pero nosotros, no debemos nunca dejar de ser consciente de lo que somos: los mejores. Así como no debemos nunca perder la perspectiva de lo que es realmente importante.