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viernes, 29 de enero de 2016

Elecciones RFEF: ¿Qué más quieres que te dé?


A muchos sorprende que el Barcelona lleve toda la temporada quejándose de los arbitrajes y montando numeritos como el de mandar a un abogado a denunciar que un falangista había presionado a un linier (anónimo, por supuesto) para que perjudicara al Barsa en un clásico. De nada sirve tener un balance de penaltis de 10 a favor y 0 en contra (el Madrid 5 a favor y 3 en contra), ser el equipo que menos tarjetas recibe pese a sus tácticas de acoso y presión a los árbitros o  llevar no sé cuantos goles metidos en fuera de juego. Todo esto no es suficiente, tanto directivos, técnico, jugadores y esbirros mediáticos claman indignados por el "mal trato arbitral". Ya digo que a mucha gente sorprende esta actitud, pero no es mi caso, primero porque el cinismo es el rasgo más acusado de la identidad barcelonista y segundo porque este año tocan elecciones en la RFEF y creo que ahí puede estar la explicación de esta campaña de presión barcelonista.

Las elecciones de la RFEF se celebran el año que hay Juegos Olímpicos, es decir, cada cuatro años. Villar ganó en 1988 y lleva renovando el cargo desde entonces sin demasiada oposición salvo en las de 2004, cuando tuvo un duro rival en Gerardo González, que era entonces Secretario General de la Federación.

Es importante recalcar que González era un alto cargo de la RFEF porque la estructura y reglamento de la institución impide en la práctica que nadie de fuera del círculo próximo de Villar pueda aspirar a desbancarle. Pues bien, Gerardo González contaba con el apoyo de todos los clubes profesionales de fútbol que habían acordado en la LFP votarle en bloque. Pero a última hora Joan Laporta traicionó al resto, apoyó a Villar y el Barcelona inició la mejor época de su historia: Siete Ligas de diez posibles y cuatro Champions League de las cinco que tienen en su palmarés (no olvidemos que Villar ha sido presidente de los comités de árbitros de UEFA y FIFA).

Pues bien, este año se repiten las circunstancias de 2004 y el Secretario General de la RFEF y antigua mano derecha de Villar, Jorge Pérez, se presenta a las elecciones e, igual que hace 12 años, la Liga de Fútbol Profesional anuncia su rechazo al actual presidente. Pero este no se corta, lo primero que ha hecho ha sido reducir el número de integrantes de la Asamblea General (los que votan) de 180 a 140 y los clubes profesionales pasan de tener 30 asambleístas a 20.

Además Villar no se queda ahí, en un alarde de despotismo que sorprende incluso en él, se niega a revelar cuántos asambleístas corresponden a cada territorio. Es como si fuéramos a unas Elecciones Generales sin saber cuántos diputados corresponden a la Comunidad Valenciana, Galicia o Andalucía. ¿Qué pretende con eso? Muy sencillo, condicionar el número de votos de cada territorial al apoyo que le ofrezcan, además de ocultar hasta el último momento quienes son los miembros de territoriales, jugadores, entrenadores, árbitros, equipos aficionados, de fútbol sala, etc, que tienen derecho a voto para evitar que les pueda "tocar" su rival.

El Consejo Superior de Deportes no le acepta estos cambios y además le amenaza con inhabilitarle por unos supuestos favores al Recreativo de Huelva que le permitieron inscribirse en la competición sin garantizar convenientemente el pago a jugadores y al entrenador despedido, pero también en las elecciones 2008 tuvo un enfrentamiento con el CSD y Villar se acabó saliendo con la suya bajo la amenaza de echar al fútbol español de todas las competiciones FIFA y UEFA.

¿Qué pinta aquí el Barsa? Al igual que en 2004 Villar va a necesitar todos los apoyos que pueda reunir. Y no se trata sólo del simple voto que tiene el Barcelona como equipo de Primera División (en la Asamblea vale igual el voto de un club de Primera que el de un árbitro aficionado), sino de todos los votos que arrastra en Cataluña un club que en su región controla todo lo que se mueve en fútbol (y en lo que no es fútbol). Y ahí es donde entra la campaña de exigencias del Barcelona que estamos viendo últimamente: No piensan facilitar la reelección de Villar gratis, saben que su apoyo puede ser tan crucial como el que le dio Laporta en su momento y no se lo van a poner fácil. Que les pite Clos Gómez en las salidas complicadas y Undiano en los partidos ante rivales como Madrid y Atleti no parece suficiente, quieren más. Y Villar está dispuesto a dar, posiblemente vuelva a quejarse a Bartoméu lo mismo que a su antecesor Rosell, "qué más quieres que te dé, Sandro", pero al final acabará complaciendo al Barcelona, como lleva haciendo, no años, sino décadas.

jueves, 7 de enero de 2016

Zidane y las trampas de Florentino


Como era de esperar, vista la campaña de los terminales mediáticos de Florentino, Rafa Benítez ha sido fulminado como entrenador del Real Madrid. Como en tantas otras cosas, el presidente vuelve a copiarse a si mismo y repite la operación de desgaste del entrenador que hizo con Pellegrini, azuzándole al entonces director de Marca Eduardo Inda. Nada es nuevo con Florentino, repite una y otra vez los mismos errores mientras se suceden temporadas en blanco, seis de las doce que lleva en la presidencia.

No entro a discutir si la decisión de despedir a Carlo Ancelotti fue o no correcta, pero si traes a Benítez porque el italiano consentía demasiado a los jugadores, no le puedes echar a mitad de temporada por tener roces con ellos. Pero no solamente el club no ha respaldado al entrenador, sino que le ha impedido hacer su trabajo. Cuenta Inda que en Valencia, en el que sería su último partido, Benítez quiso dejar a Sergio Ramos fuera del once titular y que "una llamada" le impidió hacer efectiva su decisión. Puede ser verdad o no, pero a mí me cuadra eso de imponer titularidades. Si nos remontamos dos años atrás, tras la conquista de la Décima se filtró (cómo no se iba a filtrar tratándose de quién se trataba) una reunión de Casillas con Florentino en la que este le pidió que se quedara garantizándole la titularidad. La filtración se demostró que era veraz porque ese mismo verano se echó del club a Diego López y se fichó a Keylor Navas para que contemplara desde el banquillo como el hoy portero del Oporto (pobres portugueses) se tragaba todo lo habido y por haber.

En todo caso, por mucho que digan los portavoces oficiosos en la prensa y los paniaguados del club en las redes, la destitución de Benítez es una nueva cesión del club a los caprichos de la plantilla, otro de los errores que Pérez comete una y otra vez.

Ahora Zidane

Y llega Zinedine Zidane, una figura que nos ilusiona a los madridistas. Ahora queda ver si va a poder trabajar o va a quedar enredado en las muchas trampas que pone Florentino a sus entrenadores. La primera de ellas es la plantilla. Salvo en el caso de Mourinho y sólo en su segunda temporada, los entrenadores del Real Madrid no fichan jugadores, esa es una potestad que se reserva Florentino y así sucede, que las plantillas suelen quedar bastante descompensadas, baste el ejemplo de la temporada anterior cuando Ancelotti miraba al banquillo y se encontraba que no tenía quién reemplazara a Xabi Alonso o Di María, jugadores claves en la consecución de la Décima y la Copa.

La siguiente trampa es la alineación. Florentino hace una valoración exclusivamente económica de los jugadores, que no coincide siempre con la deportiva. Para el presidente el once que debe salir deben ser los que más valen en euros, no en fútbol, y si el entrenador no comparte ese criterio vienen las "llamadas" o los recados vía el Chiringuito de Jugones.

Otra trampa, esta con nombre propio, es Sergio Ramos. El central fue renovado hasta 2020 tras un verano de chantaje desde su entorno y enemigos acérrimos del club como Manolo Lama. Si el entrenador no le pone queda en evidencia el monumental disparate que cometió Florentino, con lo que ya sabe lo que tiene que hacer: Tragar con un central indisciplinado y un capitán que cada vez que abre la boca provoca un incendio.

Y por si esto fuera poco, el entrenador tiene que andar con mucho cuidado no vaya a incomodar a los niños mimados del "presi" y se enfrente a un "en junio el míster o nosotros" que ya sabemos como acaban.

A pesar de todo yo confío en Zidane. Hace poco decía que en el Castilla juegan los que han estado mejor en los entrenamientos de la semana y es cierto que introduce muchas variantes entre un partido y otro. En el primer equipo no podrá hacer tantos cambios, pero sí aplicar su filosofía para que los jugadores vean que la titularidad tiene relación con la entrega. Cierto es que en su primera rueda de prensa aseguró la titularidad de la BBC, aún así no creo que permita que algunos se duerman en los laureles. 

Otro dato a favor del francés es que él también ha sido un niño mimado del "presi" con lo que a lo mejor tiene suerte y le deja más libertad a la hora de trabajar que a sus antecesores. Pero sobre todo me gusta de Zidane su fuerte personalidad, que es un hombre que no va a tolerar tonterías ni desplantes de niño malcriado tan frecuentes en esta plantilla. Aunque esta fuerte personalidad también puede llevarle a hacer un "Camacho" si ve que no cuenta con las mínimas condiciones exigibles para hacer su trabajo. Esperemos que no por el bien del Real Madrid.