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viernes, 16 de septiembre de 2016

Tu Quoque Raúl


A pesar de que ya han pasado varios días de la infame foto del que hasta ahora era para mí –y para muchos- un emblema del Madridismo como Raúl González, en la que el otrora “7” y capitán blanco se hizo con el barcelonismo más repulsivo, sigo sin salir de mi estado de estupefacción.

Para aquellos madridistas que viviesen en Marte y aún no se habían enterado de lo ocurrido, me refiero a las instantáneas recogidas en todos los medios del que fuese nuestro capitán entre 2003 y 2010 rodeado de toda la plana mayor culé en Nueva York, con motivo de la inauguración de una sede del club blaugrana en la Gran Manzana.


Las fotos de la "infamia"

A fuer de ser sinceros, he de reconocer que me dio bastante grima verle en el centro de una foto junto a la expedición culé, encabezada por su presidente, Josep María Bartomeu (sí, el que acusó al Madrid de estar detrás de la famosas “mano negra” en las sanciones por las trapisondas judiciales de su club) junto a una serie de exjugadores azulgranas como Ronaldinho o el ínclito Hristo Stoichkov.

Sin embargo, en un profundo ejercicio de racionalidad y queriendo entender por qué un símbolo de nuestro club se dejaba utilizar por los mayores enemigos y difamadores del club que representó durante siete temporadas como capitán y en el que militó durante 16, llegué a la conclusión de que su labor como representante internacional de la LFP le obligaba a estar presente en ese acto.


De hecho, pude llegar a entender que Raúl, en aras de su labor institucional al frente de la LFP a nivel mundial, pudiera verse obligado a recibir en la ciudad neoyorquina a la plana mayor de nuestro máximo rival, a forzar la sonrisa y hacerse la foto.

Pero lo que no pude –ni creo que sea capaz de entender- es ese regodeo en el enfangamiento con una hermandad impostada, que mostró después, cuando entre bromas, se dejó fotografiar con Hristo Stoichkov, en una actitud distendida y sonriente.


Parece olvidar Raúl que ese ser absolutamente despreciable que es el exfutbolista búlgaro ha sido, es y será hasta el último de sus días uno de los principales azotes del Madridismo y uno de los tipos que, junto a Xavi Hernández, más se ha destacado en sus insultos, faltas de respeto y acusaciones más o menos veladas de corrupción sobre nuestro club. Un tipo, como el centrocampista de Tarrasa, con el que ningún madridista debería ir ni a cobrar una herencia.


Raúl y el falso “Señorío”

Sin embargo, Raúl de forma más que intencionada –como en su día hizo Casillas precisamente con Xavi– se ha dejado utilizar buscando un reconocimiento personal, muy por encima de lo que representa (o decía representar como madridista).

Ahora está feliz y satisfecho porque se ha ganado el aplauso de la Prensa del Régimen, que ve con maravillosos ojos que el Madridismo esté sometido al NacionalBarcelonismo, disfrazado de un falso “Señorío”.

Ese “Señorío”, inventado precisamente por el Antimadridismo más feroz en la peor época del Farsalonismo Guardiolista como respuesta al empuje madridista que, de la mano de José Mourinho, se había sacudido violentamente de encima dicho dominio blaugrana.

Una época en la que el Madrid se cansó de ser la comparsa del dominio culé, en todos los aspectos (deportivo y sobre todo institucional) y por el cual sólo se nos permitía sonreír y saludar, incluso cuando nos pisaran los callos.

Un “Señorío” inoculado como si fuese un virus, entre otros, por ese farsante, dañino a más no poder, llamado Jorge Valdano, mediante el cual había que poner siempre la otra mejilla, negándosenos en todo momento hasta el derecho al pataleo.

Ese falso “Señorío” que supuso que Iker Casillas se dejase utilizar –eso sí, encantado– para lavar su imagen en aquel oscuro affaire del dedazo de Mourinho a Tito Vilanova tras un partido plagado de insultos y provocaciones desde el banquillo culé. 

Sí, ese falso “Señorío” que impone que el Madrid le debe rendir pleitesía siempre y en todo lugar al todopoderoso Barça, pero por el cual no es que no pueda exigir, es que ni siquiera merece eso tan elemental que es el principio de reciprocidad.


Y es que, en este sentido, ¿algún madridista recuerda haber visto a algún culé dejándose fotografiar junto a algún madridista en algún acto institucional de reconocimiento público a nuestro club? Radicalmente no.

De hecho, la última muestra de descortesía, ridiculez y miseria moral se pudo ver en la entrega de premios de la pasada Eurocopa 2016 de Naciones, en el palco del Stade de France, en París.
Según estaba previsto por la organización, Xavi Hernández iba a ser la persona encargada de entregar el trofeo de campeón al capitán del equipo ganador. Pero como era Cristiano Ronaldo, el rabioso y totalitario centrocampista catalán se negó a hacerlo, “cayéndose del cartel” a última hora argumentando no sé qué tonterías.

Y nadie dijo nada. Especialmente aquellos que esta semana pasada defendían que Raúl no podía evitar esas fotos por el papel institucional de Raúl para con los culés. Debe ser que Xavi, en aquella ocasión no representaba al fútbol español, entiendo… Pero claro a algunos se les permite sacar su bufanda a pasear, aun cuando no venga a cuento y a otros, lo quieran o no, se les exige quitársela en cuando cuelgan las botas (e incluso aún con ellas puestas).

Precisamente, se ha justificado por la Prensa y por el propio Raúl (cuyas declaraciones posteriores en Onda Cero junto a José Ramón de la Morena, terminaron de echar tierra encima del mito) el hecho que precisamente en aras de esa labor institucional del excapitán madridista para la LFP, no pudo obviar su presencia en el acto. Es más, habría sido tachado de descortés su ausencia y de forofa para toda esta jarca.

Sin embargo, nunca nadie se ha rasgado las vestiduras en los medios cuando gente tan sospechosa como Joan Gaspart, en calidad de Vicepresidente de la RFEF nada menos, no sólo se ha dejado fotografiar jamás con madridista alguno, especialmente en momentos de celebración blanca, sino que no ha dudado en repetir públicamente que haría lo imposible para perjudicarnos desde su puesto institucional (y a fe que lo ha hecho, aunque ése sea otro debate).

Pero aquella foto con Stoichkov sobraba. Y mucho. Por ofensiva y por repugnante al hacérsela no con un culé sino con una de las personas que más ha demostrado públicamente su odio hacia nuestro club y la que más nos ha difamado en su historia.


Esa foto no estaba en sus funciones, por mucho que nos traten de vender lo contrario. Entre otras cosas porque el Señorío del Madrid, el de verdad, no ése tan cacareado, no incluye en absoluto retratarse sonriente con miserables de la talla del búlgaro.


Raúl, otro exfutbolista “converso” en los Medios

Sin embargo, ya se ve que esta forma de feudalismo mediático al Barça no sólo es rentable a nivel de imagen, sino que se ha convertido en una rentabilísima forma de ganarse la vida, especialmente para meter la cabeza como comentarista en los medios. Especialmente para los exjugadores madridistas, que por lo visto, han de hacerse perdonar su pasado y renegar como San Pedro de Jesucristo (y no sólo por tres veces) del club que les convirtió en estrellas.

Desgraciadamente, el panorama mediático está plagado de ejemplos de este tipo. En la COPE tenemos a personajes como Poli Rincón, caricacturesco y a cuyo lado Roberto Gómez es un cruce entre Albert Einstein y Madame Curie, a Fernando Morientes, quien además de no dejar de criticar al Madrid no dudó en mofarse en antena de Khedira en su día. Pero sobre todo tienen a Manuel Sanchís, que no duda en repetir que el Madrid no mereció la Undécima y que el fútbol le debe una Champions al Atleti.


El caso del excapitán es aún más sangrante porque sus intenciones de postularse en un futuro próximo a la Presidencia del club son más que evidentes y para ello ha elegido como trampolín una delirante columna en Marca y sus intervenciones, no menos delirantes, en la Cadena de los Obispos.

Pero es que en Onda Cero tenemos a gente como Iván Helguera, Ricardo Gallego o Martín Vázquez, que pasean en antena sus críticas feroces, salpimentadas de falsos mantras (“la pegada”, “la falta de modelo”, “la ausencia de juego”, etc.) , rayando incluso en la ridiculez.

Algo que en el caso del que fue jugador del Torino –genialmente definido por Richard Dees como “Don Tristón”– y para el que todo lo que ocurre en el club blanco es malo (y susceptible de empeorar), ha alcanzado el nivel de arte.

Todo ellos son espejos de aquel con el que, en mi opinión empezó todo, que no es otro que el Ilustre Rapsoda argentino, Jorge Valdanocuyo florido verbo es inversamente proporcional a su odio hacia Florentino Pérez y todo lo que le rodea.


Un verbo que, sin embargo, ha calado y durante años ha tenido embaucado a parte del Madridismo (incluyendo a su Presidente) hasta que Mourinho le desenmascaró y quedó retratado como lo que es. Un pedante vendedor de biblias vulgar y que en cada comparecencia pública respira por la herida.

Pero volviendo al tema, hay que decir que todo esto viene a cuento porque el último exjugador blanco en unirse a los medios como comentarista ha sido precisamente Raúl, quien debutó este sábado en BEIN Sports, precisamente al lado de Valdano, retransmitiendo el Real Madrid-Osasuna. Y no defraudó…

No sé si su llegada a la cadena televisiva ha sido mera coincidencia con lo ocurrido esta pasada semana, unido al reconocimiento unánime de la prensa, lavándole la cara y tachando, cómo no, de extremistas y radicales a todo madridista que no aplaudiese con las orejas tanta infamia recogida en apenas un par de fotos.

Tal vez fuese el hecho de hacerse perdonar aquella maravillosa imagen de Raúl mandando callar al Nou Camp, que durante años se convirtió en la imagen del Madridismo con mayúsculas, pero la actitud de Raúl en sus comentarios durante el citado encuentro fue como mínimo, “manfiestamente mejorable”.

Sorprendió, al menos a mí, por venir de quien venía, aunque la verdad es que su actuación ante el micrófono no difirió en nada de lo que ya hemos visto con otros comentaristas, exjugadores del Real Madrid, ni nada que ya no hayamos visto antes.

Raúl se pasó los 90 minutos diciendo que Osasuna mereció mejor suerte, a pesar de que apenas había tirado a puerta, llegando incluso a lamentar profundamente el segundo gol madridista, llegado justo después de la mejor oportunidad osasunista del partido, tras un tiro al larguero de Unai García.

De hecho, no dudó en decir que era injusta la tarjeta amarilla con la que el colegiado Fernández Borbalán sancionó una infame patada de kárate en la cara de Kovacic por parte de Miguel Flaño, en un flagrante ejercicio de juego peligroso. Algo, cuando menos sorprendente, viniendo como vino de un tipo que se ha pasado 20 años jugando al fútbol al máximo nivel.

Por último, al acabar el encuentro volvió a tirar de los manidos mantras de los que tira cualquier ciudadano periodista que se precie para definir la clara y  brillante victoria del Madrid sobre el conjunto osasunista.


Esto es, Raúl aludió a la famosa “pegada” (a pesar de que el Madrid disfrutó de bastantes ocasiones de gol y que, entre tiros a los palos y fuera, marró lastimosamente) y a la falta de “estilo de juego”, a pesar de la incontestable superioridad mostrada en todo el partido por el Real Madrid.

Y por supuesto, en ese afán de reescribir la historia en cada partido que tiene la prensa para deslucir nuestras victorias, no dudó en decir que Osasuna había hecho un grandísimo partido y que mereció mucho más, a pesar de que ninguna de las estadísticas (sí, esas en las que se fijan luego para valorar positivamente el juego de otros equipos) le daba la razón en su razonamiento.

Así pues, por todo esto y con todo el dolor de mi corazón, tengo que decir abiertamente que Raúl se ha vendido con armas y bagajes al “enemigo”. Como ya lo hicieron otros tantos, presuntamente considerados en su momento como imagen del club (como por ejemplo, los citados Sanchís o Casillas).

Que Dios se apiade de su alma, pero que nadie me lo vuelva a vender como símbolo ni emblema madridista. Y si por eso soy un sectario, lo siento, lo soy y no me duelen prendas en reconocerlo. Pero a este tipo de madridistas yo no los quiero ni a dos kilómetros del Bernabéu.

@djmontero


lunes, 5 de septiembre de 2016

GP DE ITALIA: Rosberg vence en territorio "Hamilton"


El GP de Italia de 2016 no pasará a la historia. No al menos por su emoción ni por su competitividad, aunque quizás sea recordado porque fue uno de los pocos Grandes Premios de estos últimos años donde hemos visto fallar a Lewis Hamilton.

La victoria de Nico Rosberg fue muy en su línea. Una buena salida, galopada en solitario y triunfo por aplastamiento. Lo reseñable es que se produjo en uno de los circuitos favoritos de Hamilton y tras aprovechar uno de los escasos, -si no el único- fallo de su compañero y único rival por el título.

La pésima salida del británico, en la que perdió la ventaja de su brillante pole del sábado, le lastró para el desarrollo de la carrera y, aunque tuvo arrestos (y mecánica) para remontar hasta la segunda plaza, no fue suficiente para dar caza al alemán. Aun así, Hamilton logró minimizar los daños y, además de ayudar a la consecución de un nuevo doblete de Mercedes, consiguió retener su liderato en el Mundial.


El tercero en discordia fue Sebastian Vettel. El piloto de Ferrari se vació en lo que fue una magnífica carrera para los de Maranello, que dieron la cara en casa. Desgraciadamente para ellos, el poderío mecánico de Mercedes hizo que, a pesar de la magnífica salida y si excelente ritmo de carrera, Vettel tuvo que hincar la rodilla ante Hamilton y conformarse con el tercer lugar del cajón.


La nota curiosa del día fue la vuelta rápida que se despachó Fernando Alonso, en lo que fue sin duda toda una declaración de intenciones. Aprovechando la relajación final y el hecho que, sorpresivamente ,tuvo que realizar un último pitstop a falta de tres vueltas para acabar, el asturiano se marcó una excelente crono que le valió para llevarse el honor de haber sido el más rápido del día.

Españoles en carrera

La carrera se presentaba bajo los peores presagios para nuestros pilotos. Monza es, probablemente, el circuito que peor se acomodaba a los intereses de McLaren y Toro Rosso y, desgraciadamente, así fue.

A pesar de la buena salida de Fernando Alonso, que le permitió disputar el primer tercio en el top 10 de la carrera, un pésimo pitstop donde un fallo en el semáforo del equipo le retuvo más de lo necesario en boxes le sacó de la zona de puntos. A eso hay que añadir una evidente falta de ritmo, le impidieron puntuar siendo incluso superado por su compañero Button.


De hecho, el asturiano se mostró bastante sarcástico con su equipo por la radio, cuando les dedicó una sonora carcajada cuando le dijeron que apretase para luchar con Grosjean por la 12ª plaza.

Quizás por ello, y en un acto de reivindicación personal, tras ser llamado por el equipo a realizar una tercera e inesperada parada en boxes, como dije antes, se marcó una fabulosa vuelta final, que le permitió marcar la vuelta rápida de carrera, superando in extremis a Daniel Ricciardo. 

Por su parte, tampoco fue un buen día para Carlos Sáinz, que nunca estuvo en la pomada. Sin ritmo y sin velocidad punta, el madrileño nunca se movió por la zona caliente de la carrera. Perdido por la parte trasera del pelotón, bastante tuvo con bregar con los más flojos. 

Acabó en 15º lugar, con vuelta perdida y muy lejos de la zona de puntos, sólo por delante de Marcus Ericsson, Kevin Magnussen y Esteban Ocon.


Clasificación de carrera y del Mundial

Las 53 vueltas del GP de Italia nos dejaron la siguiente clasificación final:

1- Nico Rosberg (Mercedes AMG), en 1h17'28''
2- Lewis Hamilton (Mercedes AMG), a 15''
3- Sebastian Vettel (Ferrari), a 20,9''
4- Kimi Raikkönen (Ferrari), a 27,5''
5- Daniel Ricciardo (Red Bull TAG-Heuer), a 45,2''
6- Valtteri Bottas (Williams Mercedes), a 51''
7- Max Verstappen (Red Bull TAG-Heuer), a 54,2''
8- Sergio Pérez (Force India Mercedes), a 1'04''
9- Felipe Massa (Williams Mercedes), a 1,05''
10- Nico Hulkenberg (Force India Mercedes), 1'18''

Con la séptima victoria del año para Rosberg, la clasificación del Mundial de Pilotos se pone más caliente que nunca ya que apenas un par de puntos separan ahora a su actual líder, Lewis Hamilton, de su compañero.

Por su parte, Daniel Ricciardo sigue afianzado en la tercera plaza, aunque su diferencia se ha visto ligeralmente reducida con respecto a sus dos inmediatos (y únicos) perseguidores, Sebastian Vettel y Kimi Raikkönen.

A partir de ahí, se abre un abismo con respecto a Max Verstappen, que ha perdido fuelle estas dos últimas carreras. La desventaja del holandés con respecto a la pareja de Ferrari se va hasta los 15 puntos con respecto de Raikkönen y de 22 con respecto a Vettel.

1- Lewis Hamilton (Mercedes AMG), 250 puntos
2- Nico Rosberg (Mercedes AMG), 248 puntos
3- Daniel Ricciardo (Red Bull TAG-Heuer), 161 puntos
4- Sebastian Vettel (Ferrari), 143 puntos
5- Kimi Raikkönen (Ferrari), 136 puntos

Donde no hay apenas novedades es en la clasificación del Mundial de Constructores. Mercedes sigue al comando, con más diferencia aún si cabe sobre Red Bull y sólo queda saber cuándo se proclamará campeón por cuarto año consecutivo.

Sin embargo, la cosa está mucho más emocionante en lo que a la lucha por el resto de puestos se refiere. La escudería austríaca ha visto cómo se estrecha el margen con respecto a Ferrari, situándose en tan solo 11 puntos. 

Por detrás, el gran trabajo de Valtteri Bottas ha servido para que Williams recupere, al menos momentáneamente, la cuarta posición en detrimento de Force India, aunque apenas por tres puntos de diferencia.

1- Mercedes AMG, 498 puntos
2- Red Bull TAG-Heuer, 290 puntos
3- Ferrari, 279 puntos
4- Williams Mercedes, 111 puntos
5- Force India Mercedes, 108 puntos
6- McLaren-Honda, 48 puntos
7- Toro Rosso Ferrari, 45 puntos
8- Haas Ferrari, 28 puntos
9- Renault, 6 puntos
10- Manor Mercedes, 1 punto
11- Sauber, 0 puntos

Con la disputa del GP de Italia, el Gran Circo abandona el Viejo Continente por esta temporada y cruza el océano con destino a Asia, donde dará comenzará la recta final del campeonato.

Arranca, pues, un periplo de tres carreras consecutivas en territorio asiático que dará comienzo el próximo 18 de septiembre en la ya mítica carrera nocturna en Singapur, en el circuito urbano de Marina Bay  y finalizará el 9 de octubre en Suzuka (Japón).

lunes, 22 de agosto de 2016

El Alfa y el Omega

La Liga ha vuelto y con ella el espectáculo, el show, el buen fútbol y los goles. Han cambiado los equipos, las alineaciones, hay entrenadores nuevos y vuelven a Primera equipos como Osasuna y Alavés y debuta en la categoría un equipo como el Leganés, acostumbrado a batirse el cobre en divisiones inferiores pero que nunca había jugado en la élite.

Sin embargo, hay cosas que nunca cambien por mucho tiempo que pasen. Las más importantes, el doble rasero arbitral aplicado sobre el Madrid con respecto a otros equipos y el secular maltrato mediático a las victorias del Madrid, en contraposición a las cataratas de almíbar que destila la prensa con cada victoria azulgrana.


Victorias siempre inmerecidas

Cuando todavía no se han apagado los ecos de los gritos de rabia, los llantos y el rechinar de dientes de la Brunete mediática antimadridista tras la consecución de la ansiada Undécima (y la victoria de la Portugal de CR7 y Pepe en la Euro 2016), la Liga ha vuelto y lo ha hecho de la mejor forma posible para el Real Madrid, con una clara victoria en Anoeta por 0-3.


Pero como era previsible y, como ya ha ocurrido por desgracia en otras tantas ocasiones, el argumentario para la victoria del Madrid ha pasado por lo mismo. La desgana de la Real Sociedad, la falta de ambición del conjunto txuri-urdiñ o, como dijo el inefable Maldini durante la retransmisión, es que “el Madrid domina por inercia”…

El caso es que, por fas o por nefas, todas nuestras victorias carecen del más elemental valor y del más mínimo lustre, hasta el punto que da la sensación leyendo las crónicas o escuchando los comentarios de la Prensa del Régimen, habría que pedir perdón por haber ganado y devolver los tres puntos a nuestros rivales.

Sin embargo, la prensa amaneció el domingo rendida a los pies del todopoderoso Barça y Messi, el único Dios verdadero, del que incluso el propio Sport afirmó que “D10S es rubio”, en una delirante portada.


Asimismo, los resúmenes de TV se regodearon en la repetición de los seis goles que el equipo blaugrana le endosó al Betis, al tiempo que los medios se deshicieron –y aún siguen 48 horas después– en un no parar de elogios sobre la egregia figura del delantero argentino.

Curiosamente, ningún periodista, ni de televisión ni de radio ni prensa escrita, tuvo la osadía de dudar del compromiso del Betis para con el partido, aun cuando como en tantas ocasiones y otros tantos equipos que van al Nou Camp o reciben la visita del Barça, no dudasen en considerar que ese partido no era “de su Liga” y que, por tanto, no había ni siquiera que comparecer.

Más bien todo lo contrario. Elogios y parabienes interminables acerca del excelso fútbol culé, generalmente en contraposición al de un equipo  -el Real Madrid, por supuesto- cuyo entrenador no sabe de esto ni se sabe en absoluto a qué juega, a pesar de los títulos (por descontado, injustamente conseguidos).

Y que conste que esto no lo digo yo, lo dijo el propio Gustavo Poyet quien, en la rueda de prensa celebrada después del partido afirmó abiertamente “Nuestra Liga empieza el viernes (en referencia al próximo partido del club sevillano, contra el Deportivo de La Coruña). Sería injusto analizar qué Betis veremos este año después del partido de hoy. Como entrenador disfruto con Messi”. 

Sin duda, toda una declaración de intenciones acerca de qué Betis pudimos ver el sábado sobre el césped del Nou Camp.

Pero nadie tuvo el valor, ni siquiera la intención, de poner esto sobre la mesa y se alabó el fútbol culé de la misma forma que un turista elogia la grandeza del Monasterio de El Escorial o del Taj Mahal.

Esto, que no pasaría de ser algo anecdótico, sin embargo, es algo que ya ha empezado a tomar tintes de una auténtica Dictadura, la famosa Dictadura Nacionalbarcelonista que el presidente del RCD Espanyol ya denunció hace un año, aunque sólo fuese para Cataluña.

Los periodistas –y algún que otro ex-futbolista despistado metido ahora comentarista deportivo– ya no se paran en barras y siguen con su cruzada evangelizadora, por la cual no hay más fútbol que el del Barça.

Como el Sport tituló en su crónica, “El Fútbol empieza y acaba en Leo Messi” o como afirmó tajantemente en su twitter el ex-jugador argentino Diego Latorre, “El fútbol que nos gusta a todos es el del Barça”.


Así pues, ellos son el Alfa y el Omega del fútbol mundial, fuera de ahí no hay más, salvo las tinieblas exteriores y el frío del abismo, encarnados en el fútbol del Real Madrid. Ellos, que ya inventaron el “fubpol” con Xavi Hernández y Guardiola, son el Finisterre del deporte rey mundial. Más allá de ellos, la nada…

Además, el que no comulgue con esta nueva especie de religión laica, debe morir achicharrado en la plaza pública del Twitter, las tertulias radiofónicas o en los Chiringuitos de turno, acusado de apóstata o infiel.

Y lo peor, es que esta coletilla ha empezado a calar, no sólo en el periodismo español, plagado de líricos y apologetas del tikikaka, sino más allá de nuestras fronteras. El citado caso de Diego Latorre es, sin duda, el más palmario.


El doble rasero informativo arbitral

Volviendo doble rasero informativo, es sorprendente la forma en la que, especialmente a través de los resúmenes de la TV y de algunas radios, se hurta la realidad a los espectadores y se trasluce una realidad inexistente.

Esta doble vara de medir se puede apreciar a la hora de mostrar los resúmenes de los partidos y los comentarios arbitrales, algunos de ellos realizados por ex-árbitros, en especial a la hora de enjuiciar la labor de los colegiados durante los partidos.

Gente para la que, sin ir más lejos, la labor de Undiano Mallenco en el Nou Camp fue calificada en su mayoría como “impecable” a pesar de algunas cosas que se vieron allí.

Sin querer afirmar en modo alguno que el arbitraje hubiese tenido nada que ver en el resultado final, sin ir más lejos, durante el Barça-Betis se produjo un codazo bastante feo de Jordi Alba sobre el rostro del bético Petros, que mereció sin duda la tarjeta roja (o al menos una amarilla) pero que Undiano Mallenco dejó sin señalar.


Pues bien, dicha acción, producida cuando el partido aún iba con empate a uno en el marcador, ha pasado inadvertida para la mayoría de los medios y apenas sí se ha dejado ver en algún reportaje, casi de forma furtiva.

Como lo fue el hecho que el Barça cometió tres faltas más que su rival (16 frente a 13) pero se fue con dos amarillas menos que el Betis y, lo más sorprendente, con una altísima valoración generalizada por parte de los medios sobre la labor del polémico Undiano.

Por el contrario, el Real Madrid sufrió un Anoeta un nuevo arbitraje infame, en este caso perpetrado por Martínez Munuera. El colegiado valenciano hizo un despliegue absoluto de doble rasero arbitral, tolerando un, llamémosle así, “exceso de ardor guerrero” de los jugadores donostiarras. Agarrones y placajes más propios del rugby que se fueron al limbo o que, aun siendo señalados se quedaron sin sancionar con más rigor disciplinario.


Es más, con un desequilibrio brutal en las faltas (21 de la Real frente a tan solo 11 del Real Madrid), el equipo blanco acabó con las mismas amarillas que los jugadores blanquiazules, siguiendo esa ley no escrita de que la primera falta del Madrid (y generalmente del partido) será para un jugador del Madrid.

Por si fuera poco, se le reclamaron dos penaltis, uno en cada área. Uno más que discutible de Carvajal a Markel Bergara y otro, en mi opinión bastante más evidente sobre Morata. 


Baste como muestra un botón. En ninguno de los casos el colegiado pitó penalti pero en el caso del jugador donostiarra la jugada siguió sin más pero en el caso de Morata, el delantero madrileño se fue con una amarilla por simular la caída.

Pues bien, a pesar de todo lo ocurrido, apenas sí pudimos ver repetida la jugada de Morata mientras que la de Bergara fue repetida con todo lujo de detalles (incluso una ampliación del área de la jugada) y, por descontado, que ésta fue la que se pudo ver en todos los resúmenes televisivos.

Pero es que, para más inri, tuve que tragarme el sapo de escuchar a todo un ex-árbitro como Raúl García de Loza afirmar con rotundidad que la labor de Martínez Munuera fue buenísima, con la salvedad del penalti no pitado a la Real. 

Una opinión que, dicho sea de paso, no fue desmentida por nadie de los ahí asistentes y que fue dada por buena por todos.

Un auténtico insulto, sobre todo visto lo visto sobre el césped de Anoeta pero que, finalmente ha sido la idea que se ha deslizado una vez más por la prensa.

De esta forma se da a entender y se desliza sibilinamente que el Madrid, una vez más, ha sido ayudado por los árbitros, de modo que se desluce por enésima vez nuestro triunfo y se mancha de nuevo con la sospecha de las ayudas arbitrales.


¿Hasta cuándo?

Lo peor de todo es que no le veo solución ni a corto ni a medio plazo a esta situación tan injusta, a menos que el Real Madrid como institución haga lo que hace el FC Barcelona en cuanto sufren dos empates consecutivos.

Esto es, montar una rueda de prensa presidencial y desatar una campaña de acoso y derribo contra el estamento arbitral. Además del conocido “rondo infernal” en el que cada partido, los jugadores culés rodean amenazadoramente a los árbitros cada jornada cuando hay una decisión que no les interesa.


El problema está en que, desgraciadamente, hoy por hoy no veo al Madrid por la labor de dar ese puñetazo encima de la mesa y reclamar públicamente el respeto que nuestra institución y nuestra historia merecen.

No mientras personajes como Emilio Butragueño aprovechen sus comparecencias ante la Mónica Marchante de turno casi para pedir perdón por haber ganado y, si me apuras, por existir, en vez de reclamar justicia y un trato igualitario para nuestro equipo, tanto a nivel mediático como sobre todo institucional.

Mientras que en el club no identifique como prioritario y ponga el foco en este frente institucional, como sí que lo ha hecho –a Dios gracias- en el mediático (reforzando su televisión y atizando a los grandes gurús del periodismo a través de su programa estrella “90 Minuti”), ganar la Liga de nuevo va a ser misión casi imposible.

Tal y como está el patio, o hacemos una competición casi perfecta, con un “puntaje” igual a superior a los 100 puntos de la Liga de Mourinho o lo tendremos en chino para volver a ir a Cibeles para celebrar la 33ª.

Así pues, preparémonos para lo que viene porque las cosas, lejos de cambiar, seguirán como siempre. Al menos hasta que el club decida dar un volantazo de una vez y seamos, por fin, respetados como merecemos.

miércoles, 27 de julio de 2016

GP DE HUNGRIA: Lewis Hamilton, asesta un martillazo al mundial


Por si había alguna duda al respecto, el GP de Hungría nos dejó una muestra más del liderazgo incuestionable y el talento de Lewis Hamilton, no sólo sobre Nico Rosberg, al que volvió a batir por enésima vez en carrera, sino sobre el equipo, demostrando que él sigue estando a años-luz de su compañero en todos los aspectos.

Tras una fulgurante salida, y a pesar del empuje de los dos Red Bull, la única alternativa real hoy por hoy al poderío de Mercedes, Lewis Hamilton se hizo con el liderato de la prueba y, tras jugar a su antojo con sus rivales, aflojando y empujando cuando le apeteció, se llevó una nueva victoria, la quinta en las seis últimas carreras y la tercera consecutiva.

En segundo lugar acabó un cariacontecido Nico Rosberg, al que una vez más se le se han vuelto a ver todas sus carencias. Excepcional a una vuelta, en carrera baja bastantes enteros su rendimiento y hoy no ha sido una excepción. Finalmente, y aunque le costó, tuvo un Gran Premio bastante plácido una vez que vio que dar alcance a su compañero se convirtió en misión casi imposible.

El tercer lugar del cajón estuvo reservado a un sorprendente Daniel Ricciardo. El australiano estuvo muy activo todo el fin de semana y se reveló como un perfecto outsider, con mucho ritmo y la pizca de agresividad necesaria.

El piloto de Red Bull luchó lo indecible para dar caza a Rosberg pero finalmente tuvo que entregar la cuchara ante el poderío mecánico de Mercedes y al peor estado de sus compuestos en el tercio final de carrera. De hecho, Ricciardo acabó "pidiendo la hora", ante el empuje de Sebastian Vettel, que finalizó detrás suyo pisándole los talones.

Este podium es de vital importancia para el piloto de Perth, ya que la presencia cada vez más amenazadora del talento emergente de su joven compañero Max Verstappen empezaba a resultar peligrosa para su liderato en Red Bull.

Precisamente Verstappen fue el gran protagonista del día, al mantener con Kimi Raikkönen  uno de los duelos más espectaculares de la jornada, en su lucha por la quinta plaza.

Este duelo, sin embargo, no estuvo exento de polémica. El holandés de Red Bull fue acusado por el piloto de Ferrari de hacer hasta tres cambios de dirección no autorizados en el momento de intentar el adelantamiento.  

Esta conducta, considerada como punible por el reglamento no fue considerada como tal por los comisarios a pesar de las quejas de los de Maranello y Verstappen logró resistir el asedio y cruzar la meta a menos de medio de segundo por delante del finlandés.

Los españoles, en los puntos

No fue mal día para los españoles, que tras varias carreras con problemas de todo tipo, lograron meter sus respectivos monoplazas en los puntos. En concreto, Fernando Alonso finalizó séptimo, justo delante de Carlos Sáinz, que acabó en octavo lugar.

El piloto madrileño hoy volvió a brillar muy por encima de su compañero Kvyat, y tras una carrera muy inteligente, confirmó su más que espectacular sexta plaza en la calificación del sábado, a pesar de ser un trazado poco propicio para los Toro Rosso.

Por su parte, Fernando Alonso disfrutó de una carrera bastante plácida y sin excesivas complicaciones, más allá de las apreturas a las que le sometió su compañero Jenson Button en las primeras vueltas y el propio Sáinz, hasta que los compuestos de su monoplaza se hundiesen definitivamente.

Finalmente, los puntos obtenidos por el asturiano son el fiel reflejo del importante paso adelante experimentado por McLaren estas dos últimas carreras y que tuvo su confirmación en la jornada del sábado, metiendo a sus dos monoplazas en la Q3 tras más de un año sin hacerlo.

La dictadura del Rey Hamilton

La carrera comenzó con una espectacular salida de los dos Red Bull y de Sebastian Vettel, que rebasaron en la primera recta a los dos Mercedes. Incluso durante unos metros, Ricciardo llegó a liderar la carrera pero la reacción de Hamilton, le devolvió al liderato, algo que ya no abandonó hasta finalizar la prueba.

El perjudicado de todo esto fue Nico Rosberg, poleman ayer y al que una nueva mala salida relegó hasta la tercera plaza. Aun así, el alemán logró rebasar al Red Bull del australiano pero fue incapaz de dar caza a su compañero, que en apenas tres vueltas ya aventajaba a su compañero en casi tres segundos.

Una vez transcurridas las primeras vueltas, las cosas se normalizaron a la espera de ver qué ocurriría en boxes tras un primer stint que se antojaba corto. De hecho, hasta la vuelta 10 la carrera sólo nos dejó los escarceos de un desatado Kimi Raikkönen, que venía lanzado en pos de los puntos y una nueva sanción de cinco segundos por mensajes de radio inadecuados. 

En esta ocasión, el perjudicado fue Jenson Button, que refirió por radio que el pedal del acelerador se le había quedado encajado. Seguramente y, ante el riesgo que ello suponía para el resto de pilotos, el británico solicitó ayuda por radio para deshacer la situación. 

Los comisarios consideraron esta ayuda como una orientación no permitida y castigaron al británico con un Stop & Go de cinco segundos, que arruinó las escasas posibilidades que le quedaban de puntuar.

A partir de la vuelta 10 las cosas empezaron a enredarse ya que comenzó el baile en boxes y pudimos ver varias estrategias que, a la postre, fueron decisivas. Vettel intentó en vano un undercut sobre Ricciardo mientras que Kimi Raikkönen buscó la sorpresa aguantando con los superblandos.

Desde ese momento, Hamilton comenzó a ralentizar de forma inexplicable la carrera y la ventaja que había cobrado sobre Rosberg empezó a bajar, lenta pero inexorablemente. Algo que también fue aprovechado por Ricciardo para acercarse a su compañero.

Finalmente y tras una llamada de atención desde el box de Mercedes, se pudo ver que todo era una estratagema del británico para intentar que el Red Bull pudiese llegar hasta su compañero y le complicase la vida.

Desde ese momento, Hamilton volvió a tirar de "martillo pilón" y comenzó a triturar los cronómetros y la distancia comenzó a incrementarse, dejando sin opciones a Rosberg, que bastante tuvo con alejarse lo suficiente de Ricciardo para no ver amenazada la segunda plaza.

Este movimiento no fue aprovechado por nadie por detrás y las cosas, salvo el abandono de Button a falta de siete vueltas para el final y el cabreo de Vettel con Esteban Gutiérrez por ignorar las banderas azules (algo que le costó al mexicano una sanción de cinco segundos, dicho sea de paso), no cambiaron prácticamente nada.

Las diferencias entre los contendientes era lo suficientemente extensa como para prever aventuras estériles, salvo entre Ricciardo y Vettel por el tercer lugar del cajón y, sobre todo, entre Verstappen y Raikkönen, por la quinta plaza.

De estos dos duelos, el más apasionante fue el de estos dos últimos, no sólo por la intensidad sino por la duración en el tiempo. Durante casi 20 vueltas, el finlandés lo intentó todo para dar caza al holandés pero sin éxito. 

Incluso a pesar de los innegables cambios de dirección llevados a cabo por Verstappen en al menos dos ocasiones, lo cierto es que el piloto de Red Bull se convirtió en un auténtico muro infranqueable para Raikkönen y, tras muchos intentos, acabó rindiéndose a falta de un par de vueltas para el final.

Más complicado lo tuvo Daniel Ricciardo para mantener su tercer puesto. A pesar de salvar con nota el undercut de Vettel en el primer pitstop y poner contra las cuerdas a Rosberg durante un buen trecho de la carrera, tanto esfuerzo pasó factura a sus compuestos.

Este hecho, unido a una inteligente gestión de los neumáticos por parte de Vettel, permitió al tetracampeón iniciar una caza feroz, vuelta a vuelta, para tratar de arrebatarle al australiano la tercera plaza.

Sin embargo, la carrera se le quedó excesivamente corta al piloto de Ferrari que, aunque llegó a alcanzar al australiano, le faltaron una o dos vueltas para poder rebasarle, quedándose con la miel en los labios.

McLaren y Renault, sendos pasos adelante

La carrera nos dejó varios protagonistas destacados, tanto en lo positivo como en lo negativo. En lo positivo y al margen de la gran carrera llevada a cabo por Hamilton y Ricciardo, los dos pilotos del día en mi opinión, hay que hacer mención a los importantes progresos experimentados por dos escuderías en Hungaroring.

Me refiero, sin duda, a McLaren Honda y a Renault. Especialmente destacable el de los de Woking, que poco a poco pero con pie firme van abandonando su frustrante inicio de temporada y empiezan a mostrarse competitivos.

Como el propio Fernando Alonso afirmó al finalizar la carrera, quizás esa séptima plaza es el lugar que les corresponde en estos momentos, ya que superar a los Mercedes, Red Bull y Ferrari parece todavía quimérico.

Sin embargo, se puede decir que están como mínimo al nivel, e incluso superior, a rivales que hasta ahora también parecían inaccesibles como Force India y Williams. Así lo atestigua la excelente sesión de calificación del sábado, en la que Alonso llegó a liderar la Q2 y metió a sus dos coches en la Q3.

El único lunar de McLaren está siendo la fiabilidad ya que un nuevo problema mecánico impidió puntuar a sus dos pilotos, tal y como sucedió en Gran Bretaña con Alonso. Hoy le tocó la china a Button, que tuvo que abandonar por un problema en su motor.

Por su parte, Renault ha mostrado también una notable mejoría. Aunque desgraciadamente no se ha traducido en puntos, lo cierto es que hemos visto a sus dos pilotos rondar la zona de puntos durante gran parte de la carrera

Sólo un error de estrategia con Magnussen, unido a un trompo de Palmer, privaron a la escudería gala de sumar unos más que merecidos puntos. De hecho, el piloto británico estuvo a punto de clasificarse para la Q2 pero una inesperada bandera amarilla cuando venía mejorando sus tiempos le dejó fuera de la siguiente fase.

"Checo" Pérez y Felipe Massa, las grandes decepciones

Que Williams está pasando un auténtico calvario y las mejoras prometidas no terminan de llegar es un hecho palmario y la carrera de Felipe Massa en Hungaroring ha sido su máxima expresión.

Mientras que Bottas se las tenía tiesas con Magnussen y Hulkenberg por entrar en los puntos y se tenía que conformar con una discreta novena plaza, peor aún fue lo vivido por su compañero Massa.

Tras una decepcionante calificación el sábado, que le llevó hasta la 18ª posición, el piloto carioca fue incapaz de remontar y se pasó toda la carrera batallando por no finalizar en la última plaza con rivales de mucha menor entidad que él, tanto por currículum como sobre todo, por mecánica.

Cierto es que este trazado le trae muy malos recuerdos al brasileño, donde una tuerca desprendida del monoplaza de Rubens Barrichello estuvo a punto de costarle la vida en 2009. Sin embargo, eso no es excusa para que ver arrastrarse por el circuito a  un tipo como él , sufriendo ante rivales tan modestos como su compatriota Felipe Nasr (Sauber) y los Manor de Pascal Wehrlein y Rio Haryanto.

Finalmente, Massa acabó en la misma posición que salió, es decir, 18º y a más de dos vueltas del ganador, en un auténtico esperpento de carrera.

Para acabar, no quería olvidarme de Force India, que poco a poco empieza a dar muestras de un cierto estancamiento. Evidentemente, repetir el podium de Mónaco es, a estas alturas, algo impensable pero se está apreciando un cierto desfondamiento en el equipo, algo por cierto, muy tipico en la escudería de Vijay Mallya en estas últimas temporadas.

El equipo indio suele ir siempre de más a menos y da la sensación de estar viviéndose esta misma situación una vez más. Es cierto que el trazado de Hungaroring, más de técnica y aerodinámica que de motor no le beneficiaba en lo más mínimo pero no tanto como se ha visto hoy.

Pérez ha decepcionado, quedando fuera de los puntos tras una lamentable carrera en la que ni la estrategia ni el ritmo le han acompañado y sólo Hulkenberg ha salvado los muebles con su 10ª plaza. 

Si hay un equipo deseando que llegue el parón veraniego, es sin duda Force India, que espera para Monza un paquete de mejoras que les ayude a levantar el vuelo y lograr su ansiado objetivo, que no es otro que superar a Williams en el Mundial de Constructores.

Clasificación de carrera y del Mundial

Tras 70 intensas vueltas, el  GP de Hungría finalizó de la siguiente forma:

1- Lewis Hamilton (Mercedes AMG), en 1h 40'30''
2- Nico Rosberg (Mercedes AMG), a 1,9''
3- Daniel Ricciardo (Red Bull TAG-Heuer), a 27,5''
4- Sebastian Vettel (Ferrari), a 28,2''
5- Max Verstappen (Red Bull TAG-Heuer), a 48,6''
6- Kimi Raikkönen (Ferrari), a 49,1''
7- Fernando Alonso (McLaren Honda), a 1 vuelta
8- Carlos Sáinz (Toro Rosso Ferrari), a 1 vuelta
9- Valtteri Bottas (Williams Mercedes), a 1 vuelta
10- Nico Hulkenberg (Force India Mercedes), a 1 vuelta

La clasificación del Mundial de Pilotos da un vuelco importante, al consumarse el esperado sorpasso de Lewis Hamilton sobre Nico Rosberg. Aunque el GP de Hungría comenzaba con una exigua ventaja del alemán de un punto sobre su compañero, todo apuntaba a un cambio de líder en el Mundial, como así ha ocurrido.
Ahora el nuevo líder del campeonato es Lewis Hamilton, que aventaja en seis puntos al piloto germano. Una diferencia mínima y que, en modo alguno significa nada, al menos a estas alturas de la temporada pero que, sin duda, habrá sido un duro varapalo a la moral de Rosberg. Recordemos que llegó a estar a casi 40 puntos de ventaja sobre su compañero al inicio del año.

Donde también ha habido movimiento ha sido en la lucha por la tercera plaza del Mundial. Ahora es Daniel Ricciardo el que lleva la iniciativa, por apenas un punto, en su lucha a brazo partido con Kimi Raikkönen, cuarto, y cinco sobre Sebastian Vettel, quinto.

Un poco más alejado queda ahora Max Verstappen, con 100 puntos y 15 de desventaja sobre su compañero, pero que viendo el talante -y el talento- del joven piloto neerlandés, todo apunta a que acabará entrando en la lucha por la tercera plaza, una de las más emocionantes de los últimos años.

1- Lewis Hamilton (Mercedes AMG), 192 puntos
2- Nico Rosberg (Mercedes AMG), 186 puntos
3- Daniel Ricciardo (Red Bull TAG-Heuer), 115 puntos
4- Kimi Raikkönen (Ferrari), 114 puntos
5- Sebastian Vettel (Ferrari), 110 puntos

Lo que no tiene emoción alguna es la lucha por el Mundial de Constructores, claramente encaminado para Mercedes, que logró en Hungría un nuevo doblete que le aleja a una distancia sideral de sus más directos rivales.

Donde sí hay emoción a raudales es en la lucha por el subcampeonato. El podium de Ricciardo, unido a la quinta plaza de Verstappen, han enjugado al mínimo la distancia entre Red Bull y Ferrari. Solo un punto separa ya a los de Maranello de la escudería de las bebidas energéticas y todo apunta a que esta pugna se mantendrá el resto de la temporada.

Ferrari ha sufrido un ligero estancamiento en su progresión que, unida a las importantes mejoras experimentadas por Red Bull en las últimas carreras, hacen prever que el duelo entre ambas escuderías será divertido y apasionante hasta el final de la temporada.

Por detrás, las cosas siguen igual debido entre otras circunstancias, al parón en las evoluciones sufridas por Williams y Force India, que hoy han salvado el honor con los dos puntos de Bottas y el punto de Hulkenberg, respectivamente. 

1- Mercedes AMG, 378 puntos
2- Ferrari, 224 puntos
3- Red Bull TAG-Heuer, 223 puntos
4- Williams Mercedes, 94 puntos
5- Force India, 74 puntos.

La próxima carrera se disputará este fin de semana y será el esperado retorno al calendario del GP de Alemania, tras un año de ausencia, esta vez en el circuito de Hockenheim.