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sábado, 14 de marzo de 2015

Autocomplacencia de cera


A estas alturas de la temporada,conociendo la situación actual que está atravesando el equipo,y siendo consciente de lo que está por venir,considero que se trata de un buen momento para echar la vista atrás y hacer un análisis global del conjunto de factores que han determinado el rendimiento de la plantilla en lo que va de temporada.

Frases como: “en las buenas te quiero, en las malas te amo”; “hasta el final vamos Real”; “yo confío en este equipo que nos dio La Décima”; etcétera, etcétera, etcétera son la prueba más ferviente de que las cosas no están saliendo bien.

Y es preciso preguntarse por qué. Por qué un equipo que ha ganado últimamente todo lo que ha ganado atraviesa ahora un bache semejante. Pasar de la autocomplacencia a la autocrítica, de un discurso tranquilizador a uno de rigor. En definitiva, de estar a la altura de la camiseta del Real Madrid.

A diferencia de muchos madridistas, no puedo evitar sentirme plenamente disconforme con el entrenador del equipo. He de confesar que el señor Carlo Ancelotti no es santo de mi devoción. En absoluto. De hecho, le considero un entrenador incapaz, débil y manipulable. Ante estas afirmaciones muchos “carletistas” responden con los títulos que el equipo ha ganado con el técnico italiano al frente del equipo. Pero yo no soy resultadista, no al menos de ese modo. ¿Dónde estaría la Copa del Rey si Gareth Bale no hubiese abusado de los isquiotibiales de Marc Bartra? ¿Qué habría pasado en Lisboa sin Ramos no aparece volando por el área del Atlético de Madrid? Porque sin Ramos, señores, no habría ni Décima, ni Supercopa de España, ni Mundialito de Cubes.

Y eso es así. Ampararse en que con Carlo Ancelotti el Real Madrid ha ganado más títulos es un análisis simple e injusto. Uno ganó lo que ganó jugándole de tú a tú al mejor Barça de la historia, y otro lo ha conseguido en base a fichajes estelares, gastándose el club en dos veranos más de 200 millones de euros. “¿Y con Mourinho no se gastaban los cuartos?” Claro que sí, estimado madridista de la tribuna preferente, pero no en esas cantidades. El fichaje más caro de Mou fue Luka Modric (30 millones),y está de más decir su precio en la actualidad. Al igual que Özil, Khedira o Di María, revalorizadísimos desde que el técnico portugués apostó por sus traspasos.

De todas formas el debate no reside en términos econónimos de fichajes, altas o bajas. Como ya he dicho no soy resultadista, a mí el resultado me importa hasta donde me importa, y luego me pregunto qué es lo que ha llevado a ganar o perder.

No es opinión afirmar que Carlo Ancelotti es un entrenador que ha ganado en todos los equipos a los que ha dirigido. Eso es innegable, y yo no escribo aquí paranegar la evidencia. Ahora bien, a mi eso no me vale. Yo soy más de preguntarme por el trabajo diario,el que no se ve hasta que llega el día de partido, el que te hace ganar y ser competitivo. 

¿Alguno de los presentes es capaz de decirme a qué juega el Real Madrid de Carlo Ancelotti? ¿Alguien entiende cuál es la idea, el trabajo o las variantes que tiene el equipo? ¿Alguien comprende el nulo sistema de rotaciones, la parsimonia, la inexistente capacidad de reacción, la escasa aptitud a la hora de variar el sistema? .

Señores, yo suelo ver los partidos del Chelsea, y esos tienen a un entrenador que anota en una libreta ciertos tecnicismos que luego traduce en variaciones que llevan a un cambio en el devenir de los partidos. ¿Por qué Ancelotti no? ¿Por qué no da alguna voz o cambia algo? ¿Por qué siempre los mismos cambios, tarde y mal hechos? Ahí le tenéis, con el equipo sin capacidad de reacción, mascando chicle y embalsamado cual estatua de cera. A mí no me convence.

“Con mano floja he ganado tres Champions”, y olé. No me vale. Sergio Ramos te salvó el culo en el 92:48, si no estabas fuera. En el Real Madrid no valen las medias tintas. Llegar a una final de la Copa de Europa es harto complicado, pero no es un peaje que te permita dejar de pelear por la liga. ¿Hacía cuántos años el equipo no quedaba tercero en la competición doméstica? ¿Cuántos años sin que el Atleti hiciese más puntos que nosotros? ¿Es acaso La Décima la escusa o pretexto que le va a valer a este entrenador para todo lo que hace? Esa autocomplacencia no está a la altura de lo que exige la inmaculada camiseta del Real Madrid.

Ese resultadismo no es propio de nuestra historia. El Real Madrid es mucho más que La Décima, mucho más que 4 títulos en un año.

Sin Ramos no habría Copa de Europa, ni por ende Supercopa o Mundialito. No se ha de caer en el resultadismo de que con Carletto ganamos más. Hay que tener rigor. Mientras que el Sergio Ramos de Carlo Ancelotti sobrevoló Lisboa, el de Jose Mourinho mandaba a Marte un penalti a las puertas de otra final de Champions. El fútbol son detalles que marcan partidos y campeonatos. Un Ramos nos dejó fuera y otro nos dio la gloria. Y por eso no se puede decir que Ancelotti gana más que Mourinho, porque no es cierto.

Otro de los grandes razonamientos del madridista común es el conocido: “Con Mourinho el Barça nos ganó 5-0”. Es cierto, pero no deja de ser un análisis resultadista. Aquel Barcelona no tiene  nada que ver con el que existe en este momento. El señor Mourinho no perdió 4-0 frente al Atlético de Madrid. Nadie ha perdido tanto contra el Atlético de Madrid. Pero claro, les ganamos La Décima.

Aquellos que se amparan en La Décima para defender y solapar una realidad como esta no están a la altura del significado y relevancia del conjunto madridista.

Y con esto ya acabo. Madridistas, el resultadismo no nos va a traer alegrías, ni victorias ni triunfos. No debemos caer en el fácil discurso de la autocomplacencia, ni nos deben valer esos titulares que da nuestro entrenador diciendo que: “Todo está listo para estar bien en el momento adecuado”. ¿Acaso un entrenador del Madrid puede decir eso después de caer en octavos de copa frente al Atleti? ¿Acaso ese entrenador ha visto cuán volcada estaba la gente ante aquella eliminatoria, cómo fue el seguimiento del equipo por Concha Espina? ¿Qué entrenaron en aquella semana, cómo plantearon el choque? No sabría contestar a estas cuestiones, sinceramente. De hecho, dudo de que se trabajase algo, porque si verdaderamente hay un trabajo detrás no concedes un gol en el primer minuto que sella definitivamente el devenir del resto del encuentro.

En fin, más y más incógnitas y decepciones que restan credibilidad a un entrenador que, desde mi humilde opinión, no está a la altura. Llámenme “hater” de Carletto, llámenme mourinhista empedernido, criticón o negativo. Yo lo que quiero es un entrenador, no un gestor de egos. Quiero un técnico competente, dueño de un vestuario y no de esos que le dan la mano a sus jugadores y que le cojan el brazo. Quiero un míster que trabaje, que se vea su esfuerzo y su dedicación durante la semana traducida en un fútbol eficaz y competitivo. Soy un nostálgico.

Lo que yo quiero es a mi Madrid campeón de todo. El más grande entre los grandes, el mejor entre los mejores. Único entre todos. Hala Madrid, meritocráticos.

domingo, 8 de marzo de 2015

Crónica Castilla: “¿Qué pasa? la vergüenza por mi casa.”


En el encuentro correspondiente a las 28ª jornada del campeonato liguero,el Real Madrid Castilla recibía a un Socuéllamos posicionado en la zona media de la tabla,sin peligro de caer en descenso ni con opciones de play-off.Al equipo local le tocaba volver a la senda del triunfo tras la derrota cosechada en su última visita al feudo del Leioa,donde los de Zidane no pudieron rascar ningún punto.

El buen tiempo auguraba una tarde agradable para los madridistas. Centenares de aficionados se acercaron al Valdebebas a presenciar cómo el conjunto de ZinedineZidanese jugaba nuevamente sus opciones de mantener el liderato en la clasificación. Tal era el atractivo que despertaba el choque, que en el partido de hoy se produjo el mayor aforo del estadio Alfredo Di Stéfano en lo que va de campaña.

El partido comenzó con las ideas claras por parte del conjunto madridista. Bajo su condición de local, el Real Madrid salió al ataque y suyas fueron las acciones de mayor peligro de los primeros minutos. Burgui tuvo la más clara de todas al salir de un eslalon en velocidad; sólo ante el portero, el extremeño erró la más clara de la primera parte paralos blancos.

Y, como quien no quiere la cosa, acabó siendo el Socuéllamos quien inaugurase el marcador. Si perdonas lo acabas pagando, suele decirse, y así fue. A la salida de un córner una segunda jugada quedó franca para que el central del conjunto de Ciudad Real rematase a placer ante un vendido Yáñez.
Las cosas comenzaron a complicarse, pero esto tan sólo era el principio. Fue entonces cuando el árbitro comenzó a cobrar la relevancia que determinaría el destino del choque.

En un saque de meta del portero visitante, Álvaro fue expulsado por una presunta agresión a un rival en una pugna por rematar de cabeza dicho saque. Era el minuto 24 y tocaba remontar el gol visitante con 10 jugadores.
Los visitantes comenzaron a perder tiempo de forma descarada. Las interrupciones eran cuantiosas y el balón estaba poco en juego. Las patadas acribillaban a los madridistas sin que el señor colegiado estimase oportuno castigarlas con cartulina amarilla.

Sin mucho más llegó el descanso, tras el cual el equipo de ‘Zizou’ salió volcado a ganar el partido. Pero no era el día. La pelota no quería entrar, y cuando parecía que sí, alguna sospecha decisión del árbitro frustraba los planes de los merengues.
Apenas iban transcurridos 15 minutos del segundo acto cuando un balón lateral colgado al área madridista acabó en penalti para el Socuéllamos. 
El árbitro entendió que Varela golpeó en el rostro al delantero azulón en su pugna por rematar de cabeza y decretó la pena máxima. El número 10 visitante no perdonó y el partido se puso aún más cuesta arriba.

Era necesaria una reacción, y Zidane, valiente, optó por dar entrada a Muñoz por Suárez, pasando el equipo a jugar con un 3-3-3 a la búsqueda de la heroica. En los pies de Aguza y en la cabeza de Torró aparecieron las jugadas más claras, pero no hubo fortuna. De hecho, en una jugada protagonizada por el propio Lucas el colegiado no señaló penalti después de que el futbolista fuese derribado descaradamente dentro del área visitante. Este error supuso la histeria general, a gritos de “Fuera, fuera” dirigidos a un árbitro que parecía decidido a aguar el trabajo de toda una semana.

Las entradas de Mariano y Benavente no significaron gran cosa. El choque estaba decidido y no había tiempo para más. Aun así la actitud de los chicos fue elogiable. Hasta el último minuto dejaron toda su voluntad en remontar un partido que jugaron contra 12. 
En el fútbol hay cosas que puedes trabajar, entrenar y mejorar. Pero desgraciadamente, en ocasiones hay otras que no se pueden controlar.

sábado, 21 de febrero de 2015

Martin I of Norway



CRÓNICA DEL REAL MADRID CASTILLA 4 – 0 BARAKALDO.

En el encuentro correspondiente a la 26ª jornada del campeonato liguero, el líder recibía a un Barakaldo aupado a los puestos altos de la clasificación. La diferencia de dos puntos entre los contendientes auguraba una piedra de toque para un Castilla que va a más, alzando un vuelo que parece no tener fin. Paul Clèment, Fernando Hierro, Carlo Ancelotti, Lucas Silva y Lucas Vázquez fueron testigos de ello. ‘¡Avanti Castilla!’.

Volvió la victoria. El Real Madrid Castilla suma 3 brillantes puntos en un partido excepcional de los chicos de Zinedine Zidane. La visita del Barakaldo prometía ser de órdago, determinante de cara a los puestos clasificatorios. Pero el Castilla planteó un partido soberbio, en el que el rival nunca mostró ningún tipo de posibilidad de plantarle cara a un conjunto blanco que desplegó su tremendo potencial.

Desde el primer tanteo entre ambos conjuntos quedó claro que sería el equipo local el encargado de tomar la iniciativa en el juego, enlazando jugadas y llegadas al arco defendido por los vascos.

La alineación dejaba entrever que el equipo trataría de tener el balón, y así fue. Burgui, Muñoz, Medrán y Odegaard fueron los hombres elegidos por ‘Zizou’ para bajar la pelota al piso y empezar a jugarlo. De este modo comenzaron a sucederse las ocasiones, el Castilla llegaba con frecuencia y peligro, cuando Raúl de Tomás se inventó una juagada dedicada para todos aquellos haters y detractores de su fútbol. El 9 del Castilla pisó área, y tras dejar en el suelo a varios defensas cedió un balón franco a Martin Odegaard. El noruego cruzó el balón y el 1-0 subió al marcador. 

El corazón que el chaval hizo con las manos al celebrar el gol, fue el presagio que anunciaba que el partido del joven de 16 añitos enamoraría a todos los allí presentes.

La llegada de su primer tanto supuso un hecho determinante que marcó el juego de Odegaard y con él, el del resto del equipo. El noruego comenzó a aparecer más y a protagonizar mayores ocasiones de peligro. La escondía, la mostraba, la pasaba, la metía. El 10 del Real Madrid demostró por primera vez que el futuro es suyo, y que no hay mejor sitio para ganárselo.

En los términos finales del primer periodo un balón despejado por la zaga visitante llegó a los pies de Varela, en la frontal del área. El lateral derecho propinó un zurdazo al balón, que acabó en las redes firmando un gol de bellísima factura. Llegaba así el 2-0 y el descanso. La segunda parte se prometía divertida y relajada.

Al igual que en la pasada jornada en el campo del Amorebieta, los fenómenos metereológicos cobraron especial relevancia en el transcurso del juego. En esta ocasión, fue el viento un rival más que remaba en dirección contraria al Castilla. El balón se frenaba, cambiaba de dirección y juagaba malas pasadas a quien trataba de dominarlo. 

Quizás este hecho propició que el conjunto local pasase por 10 minutos más flojos, que fueron aprovechados por un Barakaldo que, con el viento a favor, se acercó más a la portería defendida por Yáñez.

Tras estos momentos de ‘mamoneo’ el Castilla se repuso y retomó su buen fútbol. Burgui fue destituido (partido flojo del extremeño. Incluso los mejores no pueden estar bien siempre) por Álvaro, con el objetivo de que el equipo fuese más profundo en sus incursiones por el flanco izquierdo. También entró Mariano, el delantero habitual del C, a cambio de Rulo de Tomás.

Fue en los pies del delantero merengue como llegó el tercer gol, el que sellaba definitivamente la victoria. En una acción repleta de potencia y determinación, nuestro 15 sacó 5 metros en 7 al defensa vasco; se plantó ante el portero y le cruzó el balón.

Ya en los minutos finales y jugando a placer, Lucas Torró, inmenso durante todo el partido en el centro del campo, robó un balón y montó un contragolpe que acabaría encontrando a un Medrán pletórico que definiría a portería vacía y cerraría así la goleada.

Final del partido y del espectáculo. Martin Odegaard y compañía siquen en lo alto de la clasificación y aspiran a todo. El genio noruego encandiló a los aficionados y a un Carletto atento desde el palco del Estadio Alfredo Di Stéfano. El joven pisa fuerte, no se esconde, quiere ser el mejor. Madridistas, ha llegado un rey.
@julioseerrano

sábado, 14 de febrero de 2015

Amorebieta 1-1 Real Madrid Castilla "¡Qué robo!"


Tras el tropiezo de la pasada semana frente al Athletic de Bilbao,el Castilla visitaba la casa de otro equipo vasco,el Amorebieta.

El mal estado del terreno de juego,el frío y un clamoroso robo en los minutos finales marcaron el devenir de un encuentro que no dejó indiferente a los espectadores.Los chicos de ‘Zizou’ siguen dando buena imagen y alegrías a los madridistas.

El Real Madrid Castilla llegó al estadio del Amorebieta C.F presentando varias novedades en su once inicial. El noruego precoz, Martin Ødegaard, copó la banda derecha, mientras que el centro de la zaga fue ocupada por Dani y León. Derik, convocado por el primer equipo y Llorente por lesión fueron las grandes ausencias del Castilla.

Tal era el estado del terreno de juego, que practicar fútbol suponía un posible. El barro y el agua imposibilitaban cualquier intento de bajar el esférico al verde. Era necesario ponerse el mono de trabajo, arremangarse y mirar al rival a los ojos. Se planteaba de este modo un partido físico marcado por las idas y venidas de un balón loco sin dominador claro.

De este modo llegó el primer gol de los locales. Una pelota en el área blanca bien atajada por Yáñez llegó posteriormente a los pies de León. El futboista del Real Madrid C se durmió a la hora de despejar, de modo que un jugador del Amorebieta se anticipió, le robó el balón y recibió el despeje del defensa merengue. El árbitro decretó penalti y con él llegó el 1-0. Minuto 7 y el partido se ponía más cuesta arriba, si cabe.

Con la llegada de este gol inoportuno el Real Madrid Castilla comprendió que la clave del choque residía en la brega y en la lucha constante del balón en las zonas importantes del campo: las áreas.
Las transiciones cobraron una relevancia determinante, y fue asi como el Castilla logró empatar el encuentro.

Un balón colgado al área tuvo como destinatario al de siempre, al más determinante de todos: Burgui. El extremeño sentó a su marca con un control con la pierna izquierda, se acomodó, se perfiló y a placer mandó la pelota a guardar a la red con un disparo cruzado.

Como suele ser habitual, el extremo volvió a aparecer cuando su equipo más le necesitaba. Incluso con un partido complicado para mostrar su talento, Burgui de nuevo muestra que está para empresas mayores que esta 2 División B. Crack total.

Con esto llegó el descanso. Zidane optó por dar salida del partido a Ødegaard, por lo que Narváez se sumó como efectivo en el club blanco. La segunda parte prometía marcar las pautas de la primera y así fue. El conjunto local trataba de dominar el partido, pero la seriedad merengue no se lo puso fácil. El Castilla supo defenderse bien y minimizar riesgos. El terreno se puso, si cabía más impracticable y la única manera de llegar al área rival era mediante balones colgados.

Quedaban apenas 5 minutos cuando Raúl de Tomás, recién ingresado en el partido, realizó una difícil vaselina que los jugadores del Amorebieta sacaron de dentro de la portería. Sólo hubo dos personas en el campo que no vieron el gol: el árbitro y su linier. La grada se quejó, el banquilló se quejó, los jugadores se quejaron, pero el gol no subió al marcador.

Aún quedaba tiempo para una más. Corría el minuto 89 cuando Burgui se internó en banda y brindó a Narváez un pase que le dejaba definir solo ante el portero. Un defensa local agarró al delantero colombiano, por lo que este cayó.

El penalti fue clamoroso, pero de nuevo el colegiado consideró que el jugador se había tirado.

Así acabó el partido. El Castilla dejó una imagen brillante de lucha, raza y sacrificio. No pudimos, o no nos dejaron, pero aunque les pese, seguimos arriba.

“La camiseta del Real Madrid puede mancharse de barro, sudor y sangre. Pero nunca de vergüenza.”

domingo, 8 de febrero de 2015

Real Madrid Castilla 2 – 2 Bilbao Athletic


Los de Zidane obtienen un punto en uno partido de altos vuelos.Con el ascenso en el punto de mira, ambos conjuntos llegaban al EADS con la intención de seguir aumentando puntos a sus respectivos casilleros. El acierto de unos y la mala suerte de otros propiciaron un empate que a los merengues les sabe a poco.

Esta tarde el Estadio Alfredo Di Stéfano ha sido testigo de uno de los choques más disputados de lo que va de campeonato liguero. El Real Madrid Castilla, líder de la competición, recibía a un Athletic B que aspira a los play-off; de hecho, el equipo bilbaíno, es el cuadro que cierra los puestos de ascenso indirecto.

El encuentro comenzó con un equipo visitante que trató en todo momento de sobreponer su fútbol al de los locales. Tal era así, que el Athletic apostó por un juego de toque, de elaboración pausada y de llegadas claras. Los del Cuco Ziganda presentaron sus armas a base de buen trato al balón y en busca de espacios en los que herir a la zaga madridista.
Por su parte, el Castilla renunció al balón, lo cual no deja de ser novedoso en el conjunto blanco. El equipo esperó a los bilbaínos en campo propio y a partir de ahí trato de hacer daño a base de contragolpes y asociaciones en espacios amplios.

Sin embargo, la dirección del partido comenzaba a adquirir tonos rojiblancos. Mediaba el minuto cuando el Athletic se imponía en el marcador. Este acontecimiento surgió efecto en el equipo local, y el Castilla comenzó a aparecer en el partido de una forma más notoria. El conjunto blanco subió sus líneas de presión, juntó a sus efectivos y comenzó a bombardear la portería visitante. En una jugada nacida en el flanco derecho por Varela, magnífico en el día de hoy, llegaría el justo empate. Llorente remachaba un despeje de la zaga bilbaína y, con la ayuda de un defensa, el balón cruzaba la línea de gol 1-1.

El empate produjo un punto de inflexión en el Castilla y en su hinchada. Las ocasiones comenzaron a sucederse con mayor frecuencia. Tal fue así que Burgui pudo colocar el segundo del equipo tras una espléndida jugada de desbordes, marca de la casa, que acabó con un pie salvador del meta bilbaíno.

Con este marcador nos fuimos al descanso. Con la reanudación el empuje local siguió manifestándose en forma de ocasiones claras y desperdiciadas. De la inspiración, nuevamente de Burgui, llegó una de ellas, quizás la más claras. Emulando la mencionada acción de la primera mitad, el extremeño salió de la presión de dos jugadores con un regate. Encaró a un tercer defensa, se perfiló y el portero visitante atajó una bola que muchos dieron por gol.

Pero el que avisa no es traidor, y Burgui no perdona más veces. El número 11 del Real Madrid Castilla repitió la acción, una vez más, y en esta ocasión hubo mejor fortuna. El disparo, que iba a gol, cambió su trayectoria con la ayuda de un defensa y los intentos del portero se vieron inútiles. 2-1 y el partido muy de cara.

El ambiente invitaba al entusiasmo. Quedaban 20 minutos para el final cuando ZinedineZidane dio la alternativa a Martin Odeegard. El chico, de apenas 16 años, produjo los vítores de una afición que espera muchas alegrías del joven noruego. El chaval se mostró, participó e incluso lanzó faltas y córners. No se escondió y los presentes mostraron su contento hacia la nueva perla de la cantera.
Pero aun así, el conjunto merengue tuvo un tremendo error: cuando mejor estaba jugando, se encerró en su campo y trató de esperar salidas rápidas.

Al igual que en el primer periodo, el Bilbao Athletic tomó la pelota y con ella un dominio bastante claro del partido. Aunque el Castilla se mostró generoso en el esfuerzo y en las ayudas al compañero, sucedió lo inevitable. Los locales cedieron demasiado campo a los bilbaínos, y el gol del empate llegó tras una medio-tijereta del dorsal 10 del conjunto vasco.

Con poco tiempo para reaccionar, el Castilla pagó caro su error. Aun así, en el último instante del choque, un córner lanzado por Odegaard fue rematado por Torró. Parecía que el gol iba a llegar cuando un inspirado guardameta visitante apareció en el último segundo para sacar una mano prodigiosa.

Empate a 2 que sirve al Castilla para mantener una posición cómoda y aventajada en la clasificación. Aun con sabor amargo, el punto obtenido es vital para las aspiraciones de los de Zidane en este tramo de liga.

miércoles, 4 de febrero de 2015

¿Qué es ser un pipero?


Es común, entre los asiduos al Bernabéu, encontrar aquellos individuos que ejemplifican de un modo absoluto el verdadero significado del concepto “pipero”.

Pero esta pregunta suscita un debate que debe ser pausado y profundo. El pipero, el forofo, el “culo que se acomoda en esa butaca de la tribuna preferente norte, sur, este u oeste”, es más que un simple come-pipas que acude con habitual frecuencia a presenciar en el estadio los partidos de su equipo.

Es preciso no ser ligeros a la hora de usar este término tan extendido. No se trata de un pipero aquel susodicho que acude al kiosko de los aledaños del estadio a comprar su bolsa de pipas. No. Ese es el error fácil. Eso es lo que usan de pretexto los verdaderos piperos. Quizás ellos no coman pipas, quizás no van siempre al Bernabéu; pero el que es pipero lo es con o sin pipas y con o sin abono.

El manual del “buen pipero” es la Biblia de todos aquellos que muestran un comportamiento, actitud o conducta propia de quien no sabe de qué va la vaina, pero que piensa que es conocedor de la situación. Me explico. Todos conocemos a ese tipo que se las da de sabiondo. Ese tipo que sería capaz de mejorar el rendimiento de los jugadores, que lograría 120 puntos en liga si fuese entrenador, que metería ese penalti que el delantero acaba de fallar. El manual del “buen pipero” recoge todo este tipo de posturas y pautas de actuación de determinados forofos que consideran que el hacer de los demás nunca estará a la altura de sus propias posibilidades.

Increpar al técnico, creer que determinados jugadores deben estar por encima de la figura del entrenador, insultar a aquellos a quienes no creen dignos de vestir la camiseta, abandonar el estadio cuando vienen mal dadas… son tantos y cuantiosos los gestos habituales del pipero, que es difícil discernir entre lo que hacen mal y lo que hacen aún peor.

Es práctica habitual entre el piperíomadridista-españolista (y de su vertiente casillista-ramista), abandonar el barco cuando la tempestad se avecina. ¿Acaso creéis que muchos de esos que se asoman en Cibeles en el mes de mayo han visto los partidos del equipo cuando han jugado en campos como los del Eibar o Getafe? ¿De verdad pensáis que son verdaderos madridistas por copiar y pegar cuatro tweets en los días de Clásico?.

El verdadero problema del pipero es no saber que efectivamente lo es. Más allá comerse un yogur viendo el partido, o llevarseun libro porque el partido esté aburrido. Da igual si las pipas son de girasol, decalabaza, peladas o aguasal. Eso es lo de menos. El piperío es una práctica déspota que asola ferozmente las gradas del templo blanco.

Para acabar estas líneas considero oportuno hacer un llamamiento de apoyo a la antigua grada de animación del Santiago Bernabéu. Con años de constancia y compromiso, se han ganado ese fondo sur que los vio nacer, como ellos mismos dicen en sus canciones. Es preciso que vuelvan a sus localidades, y con ellos los verdaderos cánticos, los que te llenan la garganta y retumban en las redes. El madridismo de bien debe estar unido, tiene que estar junto. Erradiquemos esa lacra que no hace sino avergonzarnos delante del resto de las aficiones rivales. Como tantas y tantas veces, nosotros pudimos. El Madrid no es suyo, el Madrid somos todos.
Hasta el final, vamos Real; y nunca más pipas con sal.

domingo, 1 de febrero de 2015

Trival Valderas 0 – 0 Real Madrid Castilla


En su visita al campo del colista, el Real Madrid Castilla araña un punto en un partido muy disputado. Las condiciones meteorológicas y el estado del terreno de juego entorpecieron la labor de los de Zidane, quienes siguen siendo líderes tras los resultados de sus perseguidores.

Esta mañana el Real Madrid Castilla ha saldado su salida a Alcorcón con un escueto empate a 0. El choque se anticipada cómodo para los blancos, quienes estrenaban liderato en casa de un Trival que es colista del grupo. La expectación era máxima por ver cómo gestionaban la candidatura al ascenso, pero los merengues no pudieron pasar del empate. Finalmente, Martin Odeegard no formó parte de la convocatoria, por lo que tendremos que esperar a próximos partidos para ver al noruego desenvolverse con sus compañeros del filial.

Con el viento como máximo rival, al Castilla le tocó batirse contra el equipo local y en su campo. El césped artificial, novedoso para los madridistas, supuso también una barrera hacia la victoria. El balón botaba mucho, las transiciones eran cuantiosas y rápidas, las ráfagas de aire dificultaban las labores de creación y asociación. Mal día para el fútbol; tocaba ponerse el mono y trabajar.

Y así fue. El equipo presentó novedades en su once inicial. Lucas Torró acompañó a Aguza en el centro del campo, mientras que Llorente cambió el centro de la zaga por el lateral izquierdo. Por delante de él, Medrán fue el extremo, poco habituado a esta demarcación. Zidane optó por Benavente como enganche y Narváez en punta. La ausencia de Burgui fue notable, quien apareció en los minutos finales sin demasiado éxito.

Por su parte el TrivalValderas desempeñó muy bien su papel. Juntósus líneas, peleó cada balón y asistió a cada ayuda en banda que el equipo precisaba. Medrán apenas pudo desbordar ni asociarse con sus compañeros, pues los locales acumulaban varios hombres en su zona de acción, y neutralizaban cualquier ocasión de peligro.

El choque se mostraba disputado y las mayores jugadas de gol eran a balón parado. Benavente y Llorente gozaron de dos acciones magníficas a balón parado, pero sus respectivos cabezazos se marcharon por encima del larguero.

Sin tiempo para más, el equipo merengue se llevó de vuelta a Valdebebas un punto que sabe a poco. Quién sabe qué trascendencia tendrán puntos como este de cara al final del la temporada. El equipo mantiene el liderato y con él el sueño del ascenso. La semana que viene el Castilla recibe al Bilbao Athletic en su encuentro que se presume trepidante de cara a los puestos destacados de la tabla. Con la ayuda de su afición y de su campo, los chicos de ‘Zizou’ son capaces de todo.

sábado, 17 de enero de 2015

“Yo quiero que la gente defienda a mi equipo”


Aquellas fueron las palabras que dijo José Mourinho  en una de sus tan recordadas ruedas de presa. El origen de esta frase no fue otro que expresar un profundo hartazgo ante los continuos errores arbitrales que el equipo sufrió durante largos tramos de aquel campeonato liguero, y por los cuales nadie de la entidad blanca pareció estar preocupado.

En concreto estas palabras fueron dirigidas a Jorge Valdano, ese que se lo ha llevado “crudo”, ese que se viste de madridista y que guarda un culé dentro. En definitiva, de alguien a quien es mejor tener lejos.

Pues, sinceramente, creo que la situación actual guarda una especial similitud con aquel momento. Lo que hoy hemos visto en el Santiago Bernabéu tan solo es una prueba más de tantas otras que se guardan en un cajón, para posteriormente caer en el olvido. 

La expulsión de Fabio Coentrão es del todo injustificable. Los allí presentes, los testigos por televisión  y quienes lo han visto a través de repeticiones deber seguir preguntándose cómo un lance similar propio de este deporte merece la expulsión directa de uno de los futbolistas.

Es innegable afirmar que el choque protagonizado por Cañas y Coentrão ha sido una acción fuerte, dura, desagradable de ver en el momento en el que se produce; pero no deja de ser parte de este juego de contacto que es el balompié. Tal desagrado ha provocado la decisión de Fernádez Borbalán (bueno para el catalán), que la parroquia madridista ha reaccionado con pitos y abucheos, propios de quien se siente robado. A su vez, Cristiano Ronaldo también ha sido amonestado por un colegiado que debía estar relamiéndose. “Esta es la mía”, ha debido de pensar.

Pero es que tuyas ya ha habido muchas. En una semana el Real Madrid ha afrontado dos partidos seguidos dirigidos por Clos Gómez y Fernández Borbalán. Ya está bien que sea tan sencillo pitar contra el Real Madrid, ya está bien que este ‘trencilla’ no vaya  a sufrir ninguna reprimenda por semejante error. Lo de hoy no deja de ser una más en este tintero en el que quedan tantas y tantas acciones. “El antimadridismo es el precio que debemos pagar por ser los mejores entre todos”, dijo en su día Don Santiago Bernabéu. Qué razón tenía nuestro recordado presidente: estamos rodeados. Al Real Madrid siempre tratarán de perjudicarle, siempre se le pondrá zancadillas, siempre intentarán tumbarlo. 

Pero señores, esto es el Madrid, y el Madrid siempre vuelve. Aun con 10 jugadores el equipo ha mantenido la compostura e incluso ha avivado el resultado con un nuevo gol. Así funciona esto: nos pondrán obstáculos pero siempre seguiremos hacia delante, hasta el final. Como este próximo jueves, que recibimos al Atlético de Madrid con un resultado francamente adversado y alimentado por la polémica del primer gol. 

Es preciso hacer un llamamiento a todo el madridismo desde todos los lugares y hacia todas las direcciones, llegando incluso a las altas esferas del club. Luchar contras las injusticias también es señorío, y por ende de ley. Florentino, como máximo representante de la entidad ha de dar un puñetazo sobre la mesa y dejar claro que el Real Madrid no puede seguir los designios marcados por los Sánchez Arminio, Villar y compañía. Iker Casillas, como capitán del equipo tiene que mostrar rotundidad cuando en las entrevistas que concede a periodistas que se la ponen “cortita y al pie”, le preguntan quién merece ganar el Balón de Oro. Carlo Ancelotti, como entrenador de la primera plantilla, debe dejar claro en sus ruedas de prensa que estos despropósitos no pueden caer en el olvido, ni ser tachados de simple errores.

La campaña antimadridista existe, y quien la niega se convierte en un cómplice de la misma. Solos y contra todos. Así ha sido siempre y así continuará siéndolo. Pero debemos mostrarnos implacables ante quienes tratan de ponérnoslo más difícil. Ahora que vienen mal dadas es preciso mostrar firmeza y orgullo, reflejar malestares y denunciar lo denunciable. Ingieran menos cantidad de pipas en los partidos y ahorren las energías que se gastan en insultar a Bale o en pedir su traspaso por no pasársela a CR7. El madridismo debe dejar de alimentar polémicas que no hacen sino perjudicar al club.
Queremos que la gente defienda a nuestro equipo. El foco es otro, la prensa es enemiga. Y el Madrid el más grande de todos.