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domingo, 15 de marzo de 2015

Derecho a ser diferente


Hace un año y medio,aproximadamente,llegaba un chico galés al Real Madrid.Era jovencito y tranquilo.La operación de su traspaso fue bastante sonada:se hizo larga,parecía que no llegaba y se dio excesivo bombo a su valor poniéndole la etiqueta de “madre mía,qué locura,100 "millones”,cuando en realidad no fueron 100 y quizás habría que haber puesto los ojos en otro sitio,pero en fin.El caso,que fue un fichaje sonado,sonadísimo,que hasta en la iglesia hablaron de él.Una vez aquí tampoco pasó desapercibido,que si estaba herniado,que si no sabía jugar al fútbol,que si blablabla...

Últimamente las críticas son mayores, con el agravante, como siempre, de que el Bernabéu lee el Marca y pita, como siempre, a sus señalados. Sigue estando en la diana de muchos, que si es un chupón, que si no corre, que si no defiende… Incluso, atención, que no se integra. Supongo que habrá algunos frotándose las manos con los números de Bale en el 2015, sin entender que los números pésimos son los del equipo, no los suyos. Quizás, también, los mismos que no son capaz de criticar a ciertas figuras del vestuario jamás de los jamases, pero claro, los hay que trabajan en ciertos medios y ponen de cabeza de turco a quien se les antoja.

A tal punto llega la prensa con su jueguecito que ayer tuvo que salir Florentino a desmentirla. Quería ratificar a Ancelotti y explicarnos que pase lo que pase el día 22 contra el Barcelona él seguirá. Y aprovechó para defender también al galés. Gracias presi.

Y es que Gareth Bale no es brasileño, ni colombiano, ni mexicano, ni portugués. Tampoco es de Camas, ni de Móstoles. Él es de otro sitio, y es de otra forma. No tendrá el liderazgo de Ramos, ni la gracia de Marcelo, ni la personalidad arrolladora de Cristiano, pero tiene otras cosas. Transmite seriedad, responsabilidad y compromiso. Llegó al Madrid y aplaudía al Bernabéu y a su público al final de cada partido. Él solo. Durante un rato. Quizás no sea bromista, quizás no acuda a fiestas después de perder contra el Atleti, porque quizás, no le parezca bien. No creo que cante rap y no lleva gorras de tamaño desmesurado, ni ropas imposibles. No llama la atención, no le gusta. No hace aspavientos cuando falla, rara vez protesta al árbitro, no se queja. Y quizás, que sea un poco diferente, no sea malo.

Siento mucho que no sea un futbolista que dé juego a la prensa y que ésta se tenga que inventar su propio juego. Siento en el alma que gran parte del público del Bernabéu no vea más allá de sus narices. Siento que Bale tenga que escuchar pitos hacía él, y siento aún más que vengan de personas de esas a las que les encanta el “todo lo que nos ha dado” y no recuerden ni la última Copa del Rey, ni siquiera la Champions. Siento que alguien que ha tratado a la afición del Madrid con tanto respeto tenga que sentir su desconsideración, y siento que esos que pitan a quien les ha trato con ese respeto sean los mismos que penaban cuando se fue un tipo que se tocó sus partes como muestra de falta de cortesía total hacia su afición. Siento mucho no entender nada de una parte del “madridismo”.

Porque yo, siempre querré en mi equipo a aquel futbolista al que se le desencaja la cara de alegría con la Décima, y a Bale se le desencajó.



martes, 3 de marzo de 2015

El halago no debilita


No sé quién narices comenzó a contarnos esta patraña, y no sé porqué narices le hemos creído, pero quizás sea una de las mayores mentiras contadas jamás.

Una de las cosas que más favorece la motivación del ser humano es el reconocimiento, la alabanza, el elogio.  Sí, trabajamos por dinero, pero nos esforzamos porque nuestro trabajo es reconocido y si no se reconoce…nos esforzamos menos, bastante menos.

“La letra con sangre entra” es un refrán demasiado antiguo que propició métodos dañinos y además bastante estériles. Los entrenadores de la vieja escuela creían que cuanto peor tratasen a sus futbolistas mejor rendimiento obtendrían y, la verdad, no hay nada más lejos de la realidad.

No me malinterpretéis; no quiero decir que a un futbolista haya que abanicarle y ponerle un camino de pétalos de rosa allá por donde se mueva, ni muchísimo menos. Ni decirle lo bien que lo hace todo, aunque no lo haga. A un tipo que cobra barbaridades por hacer lo que le gusta, que es jugar al fútbol, y que además “lo tiene todo” hay que apretarle y presionarle para que saque lo mejor de él, por supuesto, pero también hay que alabar todo aquello que haga bien, por ejemplo, una buena actitud, una mejoría, el esfuerzo…


Hablemos de Isco. Está en un estado de forma impresionante, su actitud ha mejorado un 200%, trabaja y crea, además ha luchado para ganarse el puesto y no se ha conformado sólo con su calidad si no que ha puesto encima de la mesa también su trabajo y una forma de jugar al fútbol a la que no estaba acostumbrado. Isco es un crío del sur de España de 22 años en un Real Madrid de gigantes y… ¿no vamos a reconocerle su esfuerzo? ¿Por qué? Su temporada anterior no fue quizás lo que él mismo esperaba y esto le hizo revolverse. Podría haberle quedado demasiado grande el reto y haber querido huir a un sitio como el lugar de donde venía, en el que su rol era principal y no secundario; sin embargo aprendió, maduró y luchó. Aceptó dónde estaba y qué era lo que le tocaba y en cuanto ha podido, en lugar de revelarse en contra de su situación, nos ha aportado grandes cosas. Es cierto que la actitud que ha tenido Isco es la adecuada, la que hay que tener si llegas al Madrid, la que se espera, pero esto no quita que no sea fácil aceptar ciertas cosas, y menos con cierta edad. Por eso yo se lo agradezco enormemente.

No vamos a ponerle ningún camino de pétalos a Isco y, por mi parte, le exigiré que siga dando lo mismo que hasta ahora, o más, en cada partido que pase. Yo tampoco quiero que se relaje. Pero en el Madrid pasa algo muy particular, y es que si eres canterano es muy probable que todo o casi todo el mundo te apoye, defienda y reivindique tu titularidad, pero si no lo eres es posible que se dude de tu fichaje en cada partido. Cuando eres un tío joven y llegas al Madrid, donde tienes que rendir sí o sí y demostrar que tu fichaje sí ha sido un acierto (porque muy probablemente se esté cuestionando seas quien seas) quieres, incluso necesitas, que públicamente se reconozca tu trabajo y tu esfuerzo. Isco se merece que su afición le reconozca su trabajo y también se merece que se le reconozca desde dentro de su equipo. A mí me gustan los futbolistas que apoyan a sus compañeros, que reconocen su trabajo y que los hacen grandes, no pequeños.  

Y que no me cuenten cuentos, que el halago no debilita. Y quizás la falta de apoyo sí.

viernes, 20 de febrero de 2015

Al menos, no pitéis



Una vez que pasaron los días después de ese Real Madrid-Deportivo,donde todos,o muchos al menos,nos preguntábamos que quién nos ha robado al Real Madrid,necesitaba una dosis de Champions para volver a escribir.Sinceramente no fue lo esperado,ya que yo pretendía encontrarme con el despertar del guerrero herido y no fue así del todo;aún así,cualquier pasito que nos acerque hacia la orejona es bien recibido.Pero esto no quita que todo esté muy raro, o al menos así lo veo yo. El Madrid está raro, sus contras están raras, y el rendimiento de todos está rarísimo. Lo que no cambia es la prensa, que se pasó toda la semana anterior pidiendo pitos a los futbolistas de nuestro equipo, ni tampoco está rara la afición del Bernabeu que, como siempre, siguió las directrices de la prensa en su gran mayoría.

Pues bien, de eso quiero escribir hoy, de la afición, de sus pitos y de un estadio que parece demasiadas veces más visitante que local.

Tengo una opinión sobre todos y cada uno de los miembros del equipo al que sigo, unas son maravillosas, otras no tanto y con algunos no me siento en absoluto identificada; supongo que esto nos pasa a todos y hasta ahí todo bien. Además, me gusta dar mi opinión sobre los futbolistas de mi equipo porque me siento parte de este club (aunque nunca me haya pagado y siempre que he vestido su camiseta sea porque me la he pagado yo, que algunos piensan que son motivos suficientes para que no deba opinar). 

Que sí, que me gusta dar mi opinión, pero no siento ninguna necesidad de acudir al Santiago Bernabeu a silbar a ninguno de los futbolistas de mi equipo.

En el campo de la psicología deportiva se ha estudiado mucho acerca de cómo influye la grada sobre el rendimiento de un equipo y las conclusiones que se han obtenido son, a grandísimos rasgos y para no aburrirnos, que el apoyo de la grada influye de forma positiva durante el grueso de la competición, es decir, en el partido a partido de la Liga, por ejemplo, pero que esto no es exactamente igual en los partidos transcendentes como, por ejemplo finales. Estos partidos tienen una carga de estrés bastante elevada y todo lo que aumenta dicha carga produce ansiedad en los deportistas y disminuye el rendimiento. 

Si esto es así con el apoyo positivo, entonces ¿qué pasa cuando pitamos? pues nada bueno, desde luego. A ningún futbolista le gusta sentirse pitado ni abucheado por su propia afición, y esto en la inmensa mayoría de los casos producirá un estado de estrés y ansiedad que le hará disminuir la concentración, tomar peores decisiones...en definitiva, bajar su rendimiento.

La afición del Bernabéu, o parte de ella, ha machacado a futbolistas que lo único que hacían eran luchar por nuestro escudo. Los han pitado, incluso insultado y los han llegado a echar. Quizás parte de la afición se sienta con el derecho de poder martillear a algún miembro de su equipo sólo por ser titular, o por llevar mechas en el pelo, pero desde luego que su madridismo deja mucho que desear.

Es cierto que los jugadores del Real Madrid son profesionales, que además ganan una pasta y que quizás, y sólo quizás, aguantar pitos, insultos, cánticos ofensivos y demás entre dentro del sueldo, pero también creo que como aficionados tenemos una responsabilidad. La responsabilidad al menos de no hacer nada que nos perjudique a nosotros mismos. 

Porque el “miedo escénico” nació en el Bernabéu, efectivamente, pero no eran los nuestros los que lo sufrían.

Pues bien, ahora que sabemos que pitar no es bueno para nuestro equipo, y que tampoco hacía falta tener un doctorado en el tema para imaginárselo, ¿por qué narices lo hacemos? ¿Acaso no nos damos golpes de pecho hablando de nuestro madridismo? 

Lo dicho, es maravilloso que todos tengamos una opinión de cada miembro de nuestro equipo, y que la gritemos a viva voz donde nos apetezca, pero en el Bernabeu no, por favor.
@misstardust_

viernes, 13 de febrero de 2015

¿Qué te pasa Cris?


Si somos sinceros, Cristiano Ronaldo no es un futbolista que haya contado con las simpatías del mundo. Todo lo contrario. Quizás por esa apariencia, que dicen chulesca, le ha costado mucho más ganarse el cariño incluso de su propia afición, pero es innegable que lo ha hecho. Lo ha hecho con su rendimiento y con sus números estratosféricos, pero también lo ha hecho con sus gestos. Con su solidaridad fuera del campo, por ejemplo, pero también respetando a la afición del Real Madrid, porque si ha tenido que pedir perdón al Bernabeu por una mala actuación declinando la ovación después del gol, lo ha hecho. Y es por estas cosas por las que la afición merengue nos hemos volcado con él, hasta el punto de cambiar nuestra cara por la suya para reivindicar su Balón de Oro.

Cristiano se ha esforzado por gustarnos desde el primer minuto en el que llegó y gritó a coro con el Bernabéu en su presentación “¡Hala Madrid!”. Bajo mi punto de vista lo que hemos vivido la afición del Madrid y Cristiano Ronaldo ha sido una bonita historia de amor, y en las bonitas historias de amor se demuestra por ambas partes, y así ha sido.

Es evidente que ahora Cristiano no se encuentra al nivel al que nos tiene acostumbrados, y esto no es cosa del último derbi ni de la última fiesta, esto viene de un poco más atrás. Yo diría que Cristiano no es Cristiano desde antes de la gala del Balón de Oro.

¿Y qué es lo que está haciendo que Cristiano no sea nuestro Cristiano?

Yo creo que lo primero que tenemos que tener en cuenta es algo sencillo. ¿En qué trabajáis? ¿A qué os dedicáis? Sea cual sea vuestra ocupación diaria, estoy segura de que no estáis de una manera continua dando un 100% de rendimiento en vuestra tarea.

Afortunada o desafortunadamente, no lo tengo claro, somos humanos. ¿Qué supone esto? Pues si me permitís que me ponga un poco psicóloga supone que todos nuestros actos, todo lo que hacemos está impregnado de una cognición (pensamientos) y de una emoción. Hay infinitos pensamientos e infinitas emociones que hacen que nuestros actos, es decir, en este caso lo que llamamos rendimiento, no sea siempre el mismo, ni el más alto. Y esto me lleva al siguiente aspecto a tener en cuenta.

Cristiano actualmente está pasando por una de las circunstancias personales que más desestabilizan al ser humano: una ruptura sentimental. La ruptura es una de las situaciones que más afectan a nuestros pensamientos y a nuestras emociones. Nos desestabiliza, no hace estar irritables, tristes, dolidos, enfadados, perdidos… Un cóctel de emociones que no son lo mejor para un buen rendimiento. Una ruptura nos afecta a todos y Cristiano no iba a ser menos.

Además, por lo que parece, Cristiano es un tipo perfeccionista. Es un tipo con “hambre”. Tiene ganas de demostrar siempre, tiene ganas de mejorar siempre, y es eso lo que le ha llevado hasta donde le ha llevado (entre otras cosas, claro).Busca continuamente su máximo nivel, y no sólo eso, si no que parece que busca también el reconocimiento externo constantemente. Ha sido ambicioso desde que empezó y esa es una de sus mejores características. Lo malo viene cuando la no consecución de sus objetivos (ya sean estos un buen rendimiento, goles, no cometer errores…) le crea una especie de estado de frustración, de ahí que le veamos esos gestos de desaprobación a veces exagerados consigo mismo, la recriminación de alguna jugada concreta a un compañero, protestas exageradas al árbitro, etc… Y esta frustración por no permitirse no estar al 100% quizás sea la que le hace a veces no poder conseguir su máximo rendimiento.

Resumiendo, si hay circunstancias de nuestra vida personal que nos hacen sentirnos algo ansiosos o desestabilizados va a influir en nuestro rendimiento, que se verá mermado, pero esto es lo más normal del mundo. Pero si esto nos pone más nerviosos todavía, si no nos permitimos fallar y si comenzamos a frustrarnos el rendimiento comenzará a caer en picado. Y no solo el rendimiento, si no que los gestos empezaran a dejar de ser esos que nos gustan a los madridistas a ser otros que no nos deberían gustar tanto (por ejemplo el desafortunado limpiarse el escudo). 

Pero podéis estar tranquilos, porque estoy segura de que Cristiano, nuestro Cristiano, volverá, porque es un genio. Que no se ponga nervioso él, y no nos pongamos nerviosos nosotros.

Por cierto, no conozco a Cristiano, por lo que quizás nada de lo que haya escrito sea cierto.

jueves, 12 de febrero de 2015

¡Que espabilen!


Este es mi primer artículo para Meritocracia Blanca,y resulta que el Real Madrid perdió en su última jornada liguera por 4 goles a 0 en el Calderón,mientras ellos gritaban "olés" y hacían "olas" .Así pues quizás no haya elegido la mejor semana para debutar aquí.O quizás sí.

Soy @misstardust_ y para que podáis entender por dónde van a ir los tiros en mis artículos debéis saber que me dedico a la psicología deportiva.Como ya imaginaréis soy de los muchos que creen que si hay algo importante en el fútbol es lo que llamamos cabeza y lo que llamamos corazón, y ambas cosas entran en el ámbito de lo psicológico.Por lo tanto,quiera o no,lo que escriba aquí siempre tendrá "tintes de psicología".

Como decía, quizás no haya elegido la mejor semana para escribir aquí por primera vez, o quizás no hubiese existido un momento mejor para poder hablar de ACTITUD. El sábado el Atleti jugó bien, eso es innegable. Vi el partido con mi padre y él me dijo "El Madrid está irreconocible" y recuerdo que le contesté "El que está irreconocible es el Atleti". Desde luego que por parte de los rojiblancos vimos un fútbol que nos sorprendió, quizás una forma de jugar y de tocar a la que no nos tienen acostumbrados, pero creo que no fue eso lo que les hizo obtener ese resultado en el partido, si no la actitud. La actitud que últimamente le falta al Madrid.

El Real Madrid antes del parón de Navidad había cosechado una racha histórica de victorias, todo era maravilloso, todo funcionaba. Es relativamente fácil que todo funcione cuando los resultados acompañan, y que los resultados acompañen es "fácil" cuando estamos metidos de lleno en una dinámica tan positiva. Todos están contentos, hay una buena actitud, nos encontramos con un pensamiento muy positivo, estamos llenos de confianza...Pues bien, hay varias cosas que pueden romper esa dinámica positiva, por ejemplo, un partido clave con resultado adverso, un conflicto dentro del vestuario, la lesión de un jugador importante...pues resulta que a nosotros nos ha pillado el toro con la opción que menos debería: un parón que forma parte de la programación de la temporada. Y es que parece como si el parón de Navidad nos hubiera pillado por sorpresa, parece como si no hubiera estado en nuestros planes. Y no ha sentado como una patada en el culo.

De repente al Real Madrid le falta actitud, le falta garra, le falta fútbol, le falta todo. En el derbi del sábado el Madrid no hizo otra cosa que perder balones, y el Atleti no hizo otra que presionar tras pérdida para recuperarlos. Los rojiblancos tuvieron toda la actitud que le faltó a los nuestros. Ellos creyeron, presionaron con fuerza y con garra, le echaron narices. Y yo negaré haber dicho esto, pero a mí me dio envidia. 

Y es que ahora parece que mientras el Atleti es intensidad y fuerza el Madrid es todo lo contrario. ¿Que nos meten 4 en el Calderón? Bueno, pues vale. Y no. Yo lo que quiero cuando me pongo a ver a 11 tíos que llevan el escudo del Real Madrid en el pecho es ver que lo defienden, ver ganas, ver coraje, ver energía y entusiasmo. Y me niego a que la intensidad sea exclusiva del Atleti, me niego a que en los medios de comunicación hablen de la intensidad como si la hubiera creado el Cholo. Yo la intensidad la quiero en mis jugadores. La quiero en los de blanco. 
Desde luego que no sé dónde ha estado el problema. No sé si la programación ha sido mala, si la forma física de los jugadores está en su momento más bajo...Pero sí que sé dónde está parte de la solución, y es en empezar a pelear cada balón como si fuera el último. No nos merecemos este 2015, ¡que espabilen!