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miércoles, 1 de junio de 2016

La undécima de Buffon


Lo ha vuelto a hacer,el Real Madrid vuelve a conquistar la orejona y ya van once.Hace días que leí a Buffon afirmando que si existía la justicia deportiva el Atlético debería ser el campeón de Europa.Desde mi lectura empecé a debatir interiormente sobre esto y me hice varias preguntas.

¿Por qué la merecía el Atlético de Madrid más que el Real Madrid?

¿Por qué la merecía más Simeone que Zidane?

¿Un abanderado del Catenaccio hablando de justicia en el fútbol?

Como el Atlético perdió la final de Lisboa en 2014 debía salir glorioso de Milán.Como el Atlético todavía no ha ganado una Champions ya le toca.El Cholismo debe coronarse en Europa.Es que el Atlético ha eliminado al Barcelona y al Bayern.El Real Madrid ya tiene diez en sus vitrinas.Un largo etcétera de fundamentos carentes de suficiente peso para avalar la frase del portero de la Juventus.

Al final llegué a la conclusión de que el guardameta debió decir algo como <<"Si no existiera la justicia deportiva puede que el Atlético sea campeón" >> ¿Y por qué digo esto? Porque puestos a hablar de justicia yo tengo un repertorio cargado para replicar.

Lisboa. La repercusión de la Décima era más poderosa que la Primera del Atleti. El Atlético se presentó en la final ese año de una forma tan sorprendente como meritoria, pero antes de eso, el Real Madrid llevaba tres años acariciando la tan ansiada Décima, quedando eliminado en semifinales. 

La Primera. A mí todavía no me ha tocado el Euromillón y lo echo religiosamente todas las semanas. Quiero decir que ya llegará la Primera, pero eso no es un argumento sólido y mucho menos teniendo al Real Madrid enfrente. 

Eliminación al Bayern y al Barcelona. Esto sirve para rellenar horas de tertulia radiofónica y nada más. Bien podría recordar que en esta misma edición de Champions el Atlético fue incapaz de meter un gol en 180 minutos al PSV, pasando la eliminatoria en los penaltis. El papel de David contra Goliat le fue bien en las dos tandas posteriores, desde la humildad lograron apear de la competición a Messi y Guardiola. Llegaron a la final más crecidos de lo habitual y eso ante el Rey de Europa se paga caro. 

Cholo vs Zizou. Si existe la justicia deportiva en este punto es donde lo tengo más claro. ¿Quién de estos dos le ha dado más al fútbol?  ¿Quién lo ha llenado de magia y belleza? No hay más preguntas señoría. 

El Real Madrid tenía 10. Ya 11. "Historia que tú hiciste, historia por hacer"

Hasta la próxima.

martes, 17 de noviembre de 2015

Michael no mató a Fredo


La otra mañana  me dirigí a mi sucursal de banco a realizar unas gestiones y uno de los empleados, al término de nuestra conversación y alejado de protocolos habituales, fue tan cortés de ofrecerme –sin contrato con letra pequeña de por medio- un botellín de agua fría en un gesto tan sospechosamente amable que sentí la misma incomodidad que Amancio Ortega viajando en transporte público. Lo hizo porque se percató de lo acalorado del ambiente fuera del establecimiento gracias a los continuos comentarios de los clientes entrantes y claro está que la sequedad de garganta de los feligreses es punto de suma preocupación para los banqueros.

Salí de la sucursal y la botella duró llena lo que dura Aquiles en ir a matar a Héctor tras enterarse de que éste ha rajado la garganta de su primo Patroclo. Tras esta escena troyana volví a reflexionar sobre la incomodidad sentida en dicha entidad bancaria y me pregunté si esa sensación se podría equiparar a la que experimentan los recién fichados entrenadores del Real Madrid. Viajan a Madrid, van al despacho del amigo de Aznar, firman un sueldo descomunal y hogar dulce hogar. Pero espera, algo va mal, no se puede tener tanta fortuna en tan poco tiempo –a no ser y repito que te llames Amancio Ortega-. Así que me imagino al entrenador de turno, en este caso Benítez, de vuelta a casa pensando en que algo no cuadra.

Algunos bancos (no me gusta generalizar, pobres incomprendidos) poseen inteligentes artimañas para ponerte contra las cuerdas, como en su día lo hizo el argentino Marcos Maidana con Mayweather, y además te responsabilizan de lo sucedido aunque no te ubiques en los términos de lo acaecido, aunque para ello suelen tomarse un tiempo prudencial convenciéndote de que todo transcurre con normalidad, que puedes depositar tu confianza en ellos, que ninguna manzana podrida administra tu dinero, que Michael Corleone no ordenó matar a su hermano Fredo

Pero si hay una institución que no entiende de tiempos prudenciales es el Real Madrid, y aún menos  con su entrenador, que una vez en casa se dispone a revisar la letra pequeña del contrato y siente como alguien le asesta una sonora bofetada. No podía ser, su patrón le había ¿engañado u ocultado información relevante?, Florentino le había mostrado “El lado bueno de las cosas” pero no le había enseñado “El cabo del miedo”. La letra pequeña reflejaba la realidad de su cargo; será entrenador de fútbol pero la prensa no le cuestionará sobre fútbol, deberá mimar a cada uno de sus futbolistas o no le seguirán –o al menos eso publicarán-, será criticado aunque las estadísticas no den razones para ello, deberá conseguir en tres meses lo imposible, su mérito en los triunfos será minimizado y su figura señalada en caso de derrota, nadie promulgará su palabra ni tendrán en cuenta sus coherentes declaraciones ya que serán manipuladas, sus más de doce horas diarias de dedicación no serán reconocidas y en caso de no conseguir títulos será excretado saliendo por la puerta trasera. Rafa se quedó con un rostro similar al de Sonny cuando recibe la llamada de su hermana Connie  contándole que ha sido maltratada por Carlo Rizzi. Quería respuestas. Tenía que hallar el motivo del embuste. ¿Traición del padrino o protección? 

Celebrada la reunión entre mandatario y técnico, el segundo pidió explicaciones, ávido de respuestas contundentes quería saber si era un cabeza de turco más. El primero recordó a Al Pacino, molesto e indignado por la osadía de la pregunta, clavándole los ojos a Diane Keaton que, con lágrimas a punto de caerle por los ojos, solo le preguntó “¿Es cierto?”. Florentino dijo firme que no y, en un gesto que parecía condescendiente, abrazó a su pupilo. Y digo parecía porque en ese mismo instante susurró algo al oído de Benítez con voz siciliana. Las palabras no fueron otras que “Pero tu acaba con el Barça…”.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Un Madrid británico


Hacía tiempo que no gozaba de unas buenas vacaciones, por ello, ante la inédita oportunidad que se me brindaba, debía ser cauto en la designación del paradero. Necesitaba un lugar donde despejar la cabeza de tanto trabajo, de fútbol y por qué no decirlo, del Real Madrid.

‘Et voilá’, Londres fue la ganadora de mi certamen, una urbe que logró cumplir el primer propósito con creces, reduciendo mi estrés bajo mínimos pero con un muy deficiente resultado para la segunda y tercera enmienda. Aunque le otorgaría a la injusticia un protagonismo desmesurado si culpara de dichas eventualidades a “La Milla Cuadrada”, ya que la realidad es otra bien diferente, y no es otra que mi atribuible sana –o eso creo- chifladura por este deporte y aún más, por el Real Madrid. A veces debo reconocer que me siento un poco como Richard Dees, sin más patria ni religión que el equipo blanco. 

No conseguí desacordarme ni un ápice del fútbol porque situado junto a mi hotel en Vincent Square se hallaba un césped natural de grandes dimensiones con porterías en sendos extremos y regentado por un coqueto edificio que portaba un reloj –por su aspecto de alrededor de cincuenta años- en su parte más alta. Ese edificio con esa maquinaria de precisión milimétrica me transportaba a los tiempos de cuando ‘Titi Henry’ correteaba por la banda de Highbury, a las exquisitas asistencias al primer toque de Dennis Bergkamp y a la abusiva ocupación del espacio de Patrick Vieira. Aquellos tiempos en los que Arsène Wenger parecía un gran entrenador. 

El sentimiento es algo etéreo, no se puede describir y seguro que muchos de vosotros sabréis lo que quiero decir. El Real Madrid no me alimenta, pero me nutre. El Real Madrid no es una comunidad religiosa, pero es mi credo. No es mi amante, es el amor de mi vida. 

Por esta razón me era inevitable asignar a los majestuosos elementos de las calles londinenses un símil con el equipo merengue. Tal era mi enajenación y tal os la voy a narrar.

Una vez dentro del British Museum brotó el primer síntoma de locura vikinga, mientras observaba con detenimiento al famoso Moai de la isla de Pascua, fabricado en basalto oscuro, de dos metros de altura y cuatro toneladas. Me sobrecogí ante lo imponente de aquella figura, paralizado solo podía maravillarme ante su capacidad intimidatoria a pesar de su quietud. Todos admirábamos a ese Moai hasta que yo me simplifiqué de esa fórmula debido a una alteración visual, y es que de repente mi sentido de la vista sustituyó aquel monumento por un portero costarricense llamado Keylor Navas. En ese mismo instante comprendí lo que deben de sentir los delanteros ante su regio talante. Estoy convencido que la temporada pasada tanto Iker como Keylor visitaron este museo y aprendieron mucho de esta figura, lo que explicaría la diferencia del curso pasado con respecto al actual. Uno se aleccionó sobre intimidación, templanza y serenidad. El otro, sin embargo, solo se instruyó en el arte de hacer la estatua.

Proseguía mi itinerario sonriendo mientras recordaba el episodio del fax tardío hasta que me topé con una exposición de esculturas chinas a base de piedra blanca de Jade, todas de una suave y a la vez rocosa belleza. En la cultura china el Jade es símbolo de nobleza, perfección, constancia e inmortalidad. Yo contemplaba esas piedras como contemplo una cabalgada de Cristiano Ronaldo, un salto suyo gobernando los cielos mientras amenaza con un cabezazo ante la genuflexión de los defensas, y su constante afán de superación por alcanzar la inmortalidad en la historia del club.

Por un momento mi delirio me llevó a pensar que no me encontraba en el Museo Británico, sino en el del Santiago Bernabéu observando el glorioso palmarés. Debía salir de allí, pues estaba desvariando.

Necesitaba respirar aire puro y escapar de la muchedumbre -que no eran más que rivales presionando mi salida de balón-. Deseaba metros para correr y anhelaba una inminente llegada de Casemiro que barriera todos mis obstáculos. Necesitaba zafarme de esa asfixia tirando una pared con Isco, que Benítez sacara de allí a Benzema para que todas las miradas se desviaran, que el Bale de los tres carriles arrastrara hombres como en su día contó Ramón Álvarez de Mon. Y el galés atrajo tantas miradas, tantas críticas y tantas patadas que gané tiempo para escabullirme en el Underground que me transportó en escasos minutos a Marble Arch

La localización de aquella estación era inmejorable, en una de las entradas del Hyde Park, ese inmenso parque de tranquilidad infinita, de gente sentada en butacas disfrutando del ambiente otoñal y de cisnes en el lago. Yo me dejé llevar por aquella melancólica estampa y me adentré firme sin temor a una recaída. Pero la hubo, ¡ay que si la hubo!, me llené de armonía y paz interior sí, pero no precisamente por el caer de las hojas anaranjadas, sino porque allí estaban ellos, Zipi y Zape, el alemán y el croata, Tony y Luka, Kroos y Modric con el balón, jugando como niños despreocupados, desplazando el balón y reproduciendo una melodía que hacía del parque un sitio aún más plácido. Me embaucaron de tal forma que no opuse resistencia a mi propia demencia, me senté en la hierba decidido a disfrutar de aquel concierto de pases. A mi lado y previo pago -£ 1,20- del alquiler de una butaca con derecho a una hora de pase al recital, se ubicó James y me confesó que estaba loco por volver a bailar con ellos. No era para menos, hasta yo opositaría durante años solo para compartir una sola vez semejante escenario. 

Cuando la dupla germano-croata finalizó su sesión se retiraron a descansar al Kensington Palace, donde tuvieron la amabilidad de acogerme en su reunión y me hablaron de algo que despertó mi curisodad, me contaron que un fenómeno paranormal había invadido Portobello Road, en la zona de Nothing Hill. Y como iba a perderme yo aquello, que absorto en mi enajenación, me resultaba un pecado pasar por alto las directrices de aquellos eruditos. Así que anduve hasta aquel lugar y efectivamente comprobé que Luka Mozart y Kroos Beethoven no exageraban. Las sensaciones en aquel instante se tornaron ajenas a las experimentadas en el parque, pues todo era caos, algarabía, vitalidad, diversión, curiosidad y detalles que hacían del Portobello Market un lugar asombroso. Pero no era aquello sobre lo que debían apuntar los focos, la razón de que aquel lugar se atribuyera el reconocimiento de paranormal se debía a su mayor representante, el que encarnaba todos esos jocosos valores, y es que por allí retozaba Marcelo. Con ese pelo a lo afro, esos toques con la espuela, esas bicicletas, esa zurda que me escondía un balón y de pronto pasaba entre mis piernas. Ese recorte, propio de un lavado en seco. Aquello señores, era magia sin trucos. 

Finalizaban mis días de desocupación mientras me cuestionaba la posibilidad de si necesitaba asistencia psicológica tras lo vivido, así que decidí dar un paseo por la rivera del Támesis para reflexionar, y mientras cruzaba el Westminster Bridge un brusco descenso de la temperatura y una fuerte lluvia me golpearon el ánimo, de manera que me hicieron bajar de la auténtica nube en la que se había transfigurado mi viaje, cobrando todo aquello una dosis de espeluznante realismo. Solo las miradas del Big Ben y del London Eye apaciguaron aquella escena, y yo sabía perfectamente el porqué de ese efecto, ya que si bien segundos antes me preguntaba si estaba loco, me convencí de que aquellas miradas eran las de Ramos y Varane asegurándome que todo irá bien.

“La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca”

-Heinrich Heine 

domingo, 11 de octubre de 2015

Jugando al ventajismo


Me gusta el ventajismo,me considero ventajista y me declaro hijo póstumo del autor de su definición,hombre tajante que me acusa de aprovechado sin escrúpulos que intenta obtener ventaja ilícita en cualquier situación.¡Qué situación más ideal! ¡No imagino una charca mejor en la que revolcarme! Dispongo de las mejores herramientas para llevar a cabo esa actividad que tanto idolatro:tantos partidos,tantos periódicos,tantas entrevistas,tanto pajarito llamado Twitter,tantos podcasts -algunos tan irritantes y algunos tan placenteros para mis pabellones sensoriales-.Todos estos negociadores me permiten agrupar lo relevante de la jornada,o lo que mi sucio dictamen considera relevante,para obtener provecho en estos artículos meritocráticos.

El soberano pueblo tiende a juzgar en caliente, vomitando vilipendios al árbitro, prendiendo la mecha que provocará la explosión del cañón sobre el jugador más desentonado y su posterior -no por ello menos hiriente- expansión de metralla al blanco -nunca mejor dicho- más fácil, el entrenador del Real Madrid. Pero yo, astuto e indecente ventajista, me aíslo de todo ese malicioso ecosistema buscando refugio en la paz y en un ligero período de honda reflexión sobre lo acontecido en la jornada. Por esto y por obligaros a leer este prólogo me veo en la tesitura de presentaros mis ilícitas anotaciones, quizás así convenza a alguien de lo maravilloso que resulta retozar en mi charca.

Voy al grano y me desplazo al entorno culé, ese hábitat temeroso de una apócrifa mano negra que supuestamente le cerca y que yo no logro percibir ni por asomo. “Quieren que reventemos, pero no lo conseguirán”, sellaba Luis Enrique. No Luis, reventar es lo que quería hacer Tasotti -hombre de nariz aquilina- con tu nariz, valga la redundancia. Luis, así consigues que otro perla como Busquets, buen dotado para la interpretación e ídolo del Marqués Del Bosque -título otorgado por su dedicación al deporte español y fomentar valores deportivos, como el de apoyar a un chico tan ejemplar, incomprendido y adorable como Diego Costa-, se suba al mismo carro que paseas recitando “puede que haya gente que quiera que gane otro equipo”. Entonces, ¿quién es el maligno? ¿Por qué nadie le pone cara? Puede que esto sea el mundo mágico de J.K Rowling y Harry Potter, en el que nadie osaba nombrar a Lord Voldemort, ¿quién es ahora el innombrable señor tenebroso? Y en caso de no existir, ¿no hay ningún comité que denuncie esta supuesta trama conspiratoria?

Mi memoria ventajista recuerda a un prestigioso Comité Técnico de Árbitros interponiendo una demanda ante el Comité de Competición debido a unas declaraciones realizadas por dos jugadores del Real Madrid tras un clásico gobernado por Undiano Mallenco, que improvisó un penalti nebuloso a Neymar. Los actores principales de este largometraje fueron Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo que dejaron caer frases subliminales como “Undiano no quería que el Real Madrid ganara esta noche”. Después de aquella actuación los protagonistas fueron multados, al menos no pasaron la noche en el calabozo, si bien tales atrocidades eran meritorias para ello. ¿Qué divergencias hay entre Ramos, Cristiano y Busquets? Bueno, algún espabilado me dirá que Busquets, a diferencia de Sergio y Ronaldo, no acusó a ningún juez en particular.

Aunque por esta misma argucia la gravedad contrae mayor dimensión, tira la piedra y esconde la mano. Es aún peor porque las críticas madridistas se centraron en Undiano, pero ‘Busy’ va más allá, en la línea de su entrenador, alguien con más poder que un simple árbitro quiere derrocar el régimen culé. Y no sólo ellos, también recuerdo que el primer artista en “performar”  esta obra fue el propio presidente de la entidad promotora de valores cataríes, Bartomeu. Éste noble caballero lanzó este mensaje a yo qué sé quién o a qué se yo, “hay cosas que nos gustan y otras que no y cuando veamos cosas que no nos gusten haremos lo que debamos hacer como siempre aunque sea de forma discreta”. ¡Toma ya! ¡Zasca! ¡Y se queda tan pancho! Imagino que es fácil hablar desde la tranquilidad proporcionada por algunos amigos desde la federación. Imagino una Cataluña en llamas, la Sagrada Familia derrumbada, las redacciones del Grupo Prisa en combustión, los inversores de Bankia huyendo si el autor de estas palabras fuera Florentino Pérez. ¿Y el resultado? Cinco penaltis en siete partidos a favor del Barça y uno a favor del Real Madrid, además de dos en contra. Aclarado esto, la liga está peligrosamente preparada para el Real Madrid.

Ahora me traslado al Calderón ,al  empate a uno en el derby madrileño. No voy a descubrir nada nuevo diciendo que el encuentro tuvo dos partes de cuarenta y cinco minutos notoriamente diversificadas. La primera el conjunto de Benítez demostró madurez y gobierno sobre el rival, mientras que en la segunda, fue palpable la bochornosa conformidad del mismo.

Además de aprovechado, me declaro optimista conservador, prefiriendo un empate a uno que un cuatro cero en contra. Viendo los antecedentes y las circunstancias (entrenador nuevo, jugadores nuevos y lesiones) me doy con un canto en los dientes -sobre todo con el primer tiempo, que no con el resultado final-. Me quedo con el planteamiento recto del primer tiempo, con Keylor Navas, con Casemiro -capricho de Mourinho que asestaba una sonora bofetada para los chavales de la cantera, Marca dixit un veintidós de abril de dos mil trece- y con la predisposición de Benítez de hablar exclusivamente de fútbol -un verdadero deleite-. Y yo, habitual desertor de tempestades ajenas, caigo de nuevo en la trampa de leer la prensa sensacionalista y claro, me encuentro lo que me encuentro. Benítez señala a Ramos -dijo que la jugada no le gustó ¿a quién sí?-, destacan su falta de autocrítica por los cambios -Rafa justificó de manera analítica el porqué de su planteamiento y, a raíz de ahí, corregir errores- y además sale a la luz un motín contra el entrenador porque éste no les mima - ¡Tocatelos MariLoli! -. El diario As pregona que con Ancelotti al frente se consiguieron diez goles más a estas alturas de campeonato mientras pasa por alto los goles en contra y el liderato del F.C Barcelona. El Marca rezaba una “Primera gran decepción”. Hasta Josep Pedrerol abogaba por Sergio Ramos en este ¿conflicto?, quién le ha visto y quién le ve, si el entrenador hubiera sido José Mourinho hubiera presentado al sevillano como un futbolista orgulloso, irresponsable como primer capitán y conflictivo.  Una gota de agua ha provocado un tsunami.

Concluyo este artículo corroborando mi fe en el método Benítez, en su dedicación, en su profesionalidad y también confío en los jugadores, en apartar los egos, en la coherencia, en la resolución de problemas mediante el diálogo y no en fuegos cruzados.  Y remato con un mensaje a los diarios catalanes, que mientras disfrutan con estas supuestas trifulcas, les recuerdo que la máxima estrella de su equipo no tragaba a Luis Enrique por estas fechas la temporada pasada y acabaron ganando todo, así que como diría Arturo Fernández… cuidadín.

martes, 29 de septiembre de 2015

Madrid, un artista del trapecio


El Madrid, protagonista de innumerables actuaciones arcaicas contenidas en la caterva de las más bellas artes circenses, trapecista de cuerda floja.

Se mantiene sereno, paso a paso, salvaguardando su statu quo. Concentración máxima, como trapecista precisa de su ensimismamiento y  de un cisco reducido. Percibe la admiración que despierta en todo el mundo,  la gente anhela ver su actuación por encima de cualquier otra. Aunque también habitan los imprudentes, sádicos y deleznables seres sedientos del morbo emanado por una ansiada caída.   

Si bien es cierto que existe una delgada línea entre amor y odio, también ésta separa por escasos milímetros la envidia de la admiración futbolística. Fuera del escenario nadie es héroe ni villano, nadie te empuja al vacío pero tampoco alza la mano en gesto de ayuda. 

El Madrid ha sido abandonado por todo su ministerio de prensa –adoctrinada en contraespionaje-. A su lado cuenta solo con algunos impetuosos empeñados en preservar su dignidad frente a la prostitución intelectual y manipulación colectiva. En tiempos de separación, de incongruencias territoriales y de pretextos ventajistas se halla el motivo para apoyar aún más a este trapecista que sigue recordándonos lo afortunados que somos al poder admirar cada una de sus funciones.  

El artista blanco consiguió un efímero liderato en territorio hostil –Bilbao- mientras los del circo vecino, los del país pequeñito, cayeron estrepitosamente en Vigo, donde la última perla de su falsa idolatrada cantera frente a su verdadera ansia de cartera –Nolito- les dio razones suficientes para dejarse de líos con el fisco y apostar por el estado del bienestar. Motivo de alegría para la parroquia blanca, un estado de optimismo aún más acentuado tras la inoportuna lesión de Messi unos días después. Pero como viene siendo habitual, nuestro trapecista padece de un vértigo impropio de su grandeza setenta y dos horas después, un leve mareo que hace del show un espejismo. Cierto es que sufre de lesiones, que aunque leves, residen en su columna vertebral y le merma, pero esta vez el guion no era tan exigente y se esperaba algo más de precisión en sus ejecuciones.

 Y nosotros, ¿nosotros? Sí, nosotros, amantes de su ambiciosa y paciente obra, debemos promulgar con el ejemplo, suena bíblico pero todo esto siempre implica algo de fe ¿no? No podemos desalojar del pedestal –cuando tiene un día errático- para posteriormente volver a  encumbrar –cuando endosa cinco goles al rival- a Cristiano Ronaldo como si fuera una figura de quita y pon. No podemos emborracharnos de júbilo un veintitrés de septiembre y desfallecer el veintiséis. No podemos enaltecer la conexión ‘JamIsco’ y mandarla al traste tras algún partido flojo del malagueño. No podemos permitirnos ser tan arrogantes como la prensa carroñera y menospreciar la labor de un importante jugador ¡¡nuestro!! para ensalzar a ¡¡otro jugador nuestro!! Recordad que ese vaivén de sentimientos puede provocar violentas sacudidas que perturbarían la estabilidad de nuestro trapecista. Debemos tener fe ‘ut supra’ y criterio a la hora de diseccionar los elementos que provoquen un desliz. Quien no sea paciente que no mire y quien quiera marcha todos los días que se compre la saga de películas de Tarantino.

Hay tiempo y materia prima para enderezar de nuevo el paso hacia lo más alto de la tabla liguera. Mientras tanto, otros están obnubilados por desertar de ella, poniendo en tela de juicio el sentir de un país, olvidando que todo su éxito proviene de la inclusión en él, de su Liga y de la copa de S.M El Rey. 

Hagámosle sentir al trapecista que su meta está cada vez más cerca…

“De esta manera de vivir no se deducían para el trapecista dificultades con el resto del mundo. Sólo resultaba un poco molesto durante los demás números del programa, porque como no se podía ocultar que se había quedado allá arriba, aunque permanecía quieto, siempre alguna mirada del público se desviaba hacia él. Pero los directores se lo perdonaban, porque era un artista extraordinario, insustituible. Además era sabido que no vivía así por capricho y que sólo de aquella manera podía estar siempre entrenado y conservar la extrema perfección de su arte.”

Un artista del trapecio, Franz Kafka.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Alfredo el búlgaro


Nueva temporada, otra asamblea general y más apetencia de azotar al Florentinato. Sábado de aves delirantes que alzan el vuelo para dejar caer sus desechos sobre la cúpula florentiniana. ¡Ay qué sería de estos apuestos soldados que quieren derrocar la figura del maleante!.

Entre ellas destaca una de las aves más belicosas para con la dictadura de Herr Florentino Pérez, un auténtico ganso de Canadá de pungente mordedura. A mis oídos han llegado rumores de un señor cuyos dedos no atinaban este viernes noche con el teclado del ordenador ante la gloriosa oportunidad que se le ostentaba, atacar nueva y gozosamente al Real Madrid. Alfredo Relaño y su tesis bautizada“Las asambleas a la búlgara de Florentino”.

Nuestro protagonista elogia la virtuosa destreza del presidente madridista de colocar en las asambleas a un público capaz de tragarse cualquier rueda de molino. Crítica que Florentino se las apañe para sacar a las voces más críticas para así promulgar con sesiones de comida de coco a los asambleístas recibidos por grupos. Además, éste profesional también sabe engalanarse con telas dotadas de victimismo (“El Barça ganó todo la temporada pasada, Casillas se fue mal, lo de De Gea fue una charlotada, pero la culpa es de la prensa”).

Le encanta ensalzar las victorias del eterno rival para vanagloriar y señalar a Florentino –claro está que él ha sido quien se ha echado el Barça a la espalda y no Messi-, pero si el presidente blanco señala a un sector de la prensa  -que no toda-  el asunto toma tintes beligerantes para Alfredo. 

Permítame señor Relaño que otorgue a los lectores meritocráticos algo más esperanzador y coherente. Yo quiero presentar a los lectores de éste artículo una batería de razones optimistas y no envenenadas de hediondo rencor. Para este fin voy a ser algo ventajista con esta asamblea –como si fuera el único- y la cotejaré con la de diciembre de 2008. Además, examinaré lo importante en esta época para el director del As.

Obviamente, en la actualidad, no es oro todo lo que reluce, pero hay razones suficientes para no echarse las manos a la cabeza como sugieren terceros. El Real Madrid es una entidad con sus cuentas aprobadas, una plantilla con jugadores de primer nivel que han ubicado al club en el ‘Top Four’ europeo durante varios años consecutivos. Una organización que dona un millón de euros a una causa solidaria y una empresa que expulsa a los violentos del estadio.

Por allá en 2008 aún acaecían interrogantes sobre la legitimidad del triunfo de Ramón Calderón y el ambiente se ensombrecía aún más con la turbia trama del voto por correo. Por aquel entonces los ultras tenían peso institucional, irrumpiendo a voces en la asamblea para apoyar al presidente de turno. Y para más inri, entre los miembros de Nanín Babá y los cuarenta ladrones se hallaba un socio del Atlético de Madrid. 

En aquellos tormentosos años el señor Relaño optó por el papel de hombre sereno, de sabios consejos y cuyo único deseo era algo tan cándido como la paz institucional. (“Hay un tono casi guerra civilista que cabezas sensatas deberían frenar”, “Y el caso es que el Madrid necesita sobre todo paz, pero no la consigue”, “una asamblea que ya se temía fea y acabó siendo asquerosa”).

Así que a día de hoy me satisface como madridista que la única preocupación de nuestro citado periodista sea exclusivamente su interés por desacreditar al ser superior –el mismo que insiste en dar acceso a la prensa ante la inconformidad de la mayoría de socios compromisarios-, que cambie el calificativo asqueroso por búlgaro, que el tono me embauque en las ruedas de molino y no me indigeste con notas guerra civilistas. 

A todo esto, también fue sábado de partido, nuestro Real lo pasó francamente mal ante un combativo Granada, pero venció.Ganó porque Benzema marcó con la testa tras centro de Isco –en posición antirreglamentaria-, ganó porque le escamotearon un gol legal al conjunto de Sandoval y ganó por un enorme Keylor Navas, estos partidos son los que la temporada pasada finalizaban en empate y alejaban al equipo del título. El costarricense está a diez minutos de superar el récord de Iker -460 minutos de imbatibilidad- en tan solo cinco partidos con el Real Madrid –en su primera temporada de verdad-. Mientras y cerca de allí, algunos solo estarán interesados en sacar a Morata afirmando que no regresaría al Madrid –no sé hasta qué punto me da la risa- y a Casillas en el papel de mártir. Todo esto para intentar acabar con la paz que los aficionados ya empezamos a apreciar y esa por la que Alfredo abogaba en aquellos maravillosos tiempos.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Una entrada de Champions


14 de Septiembre, once cuarenta y ocho pm y a doce minutos del cierre de mercado  los términos del contrato llevaban elaborándose toda la tarde y desde que la parte reclamada fue acercada por la parte postulante supo de inmediato su decisión. Mi cláusula de rescisión había expirado quedando expuesto al vaivén del mercadeo por lo que acto seguido recibí el mensaje de alguien que se presentó como “uno de los que mandan” en una de las entidades la cual confieso declararme fan acérrimo desde hace algo más de un mes.

Dicha entidad es Meritocracia Blanca y el patrón que me ha brindado la oportunidad de subir al barco es José (@soydeMOU_RM), por lo que en mi primer artículo quiero mostrarle mi más sincera gratitud. 

Sin más dilación procedo a realizar la tarea que me ha sido asignada, ofrecer a los lectores meritocráticos mis conjeturas sobre lo relacionado con el Real Madrid, alejada de toda influencia ajena, dotadas exclusivamente de mi sentir como aficionado a este club desde párvulo. Espero que disfrutéis de la lectura tanto como yo lo haré juntando letras para vosotros.

El Real Madrid ha jugado su primer partido de Champions ante el Shakhtar Donestk consiguiendo un holgado resultado de cuatro goles a cero. El resultado es amplio pero ni mucho menos refleja un paseo –al menos en la primera mitad- para los hombres de Benítez, que se han encontrado con claras dificultades para abrir la lata –¡gracias Pyatov!-. Hasta la cantada del meta ucraniano a la media hora de partido el Madrid solo hizo temblar seriamente la portería rival con una jugada de Isco marca de la casa, finalizando con esa rosca con la que acostumbra a deleitarnos pero que esta vez no quitó las telarañas. A posteriori un pase interior al área sirvió para que Benzema dejara tirado al portero y luego enviara la pelota a los aficionados–por un momento recordé la famosa jugada de Zidane, salvando las distancias, en Pucela contra el Valladolid, donde se metió hasta la cocina tras asistencia de Ronaldo Nazario, se zafó del central con una fastuosa ruleta y sentó al portero con un amago para, posteriormente, entregar en un arrebato de irónica generosidad el balón al graderío. Al menos se lo agradecieron con un sonoro aplauso-. 

Con el primer gol todo fue más fácil a la par que desgraciado, ya que un  Bale atendido en banda pidió el cambio tras llevarse la mano al gemelo -¡dichosa protrusión discal!- y nos privó de otra posible exhibición de la BBC. Pero este Madrid ofrece soluciones prácticas y dio entrada a Kovacic –para lamento de Relaño, que reclamaba la entrada de Jesé o Cherysev- y asombró por su enorme desparpajo, ritmo frenético y precisión milimétrica en el pase. Tenemos jugadorazo para rato y múltiples variables tácticas ya que el alemán y los dos croatas han dotado de gran equilibrio al equipo y ha permitido salir más airadamente de la presión contraria. Tras esto llegó el descanso y la sensación de que el Madrid tendría que poner más carne en el asador.

Reanudación con susto de Varane –felizmente sin gravedad-, torpe expulsión de Stepanenkoy regalo en forma de penalti inexistente para que Cristiano diera lugar a la antesala de lo que sería un hat trick presentando así otra candidatura a pichichi de la Champions, demostrando a los escépticos que lo de Cornellá no fue un espejismo, aunque será igualmente cuestionado ¡porque no marcó de falta! ¿Qué será lo siguiente diario As? Me imagino portadas que titulen –discúlpenme la indiscreción- “Cristiano sólo te falta meter con el miembro”. En fin, como he dicho, a raíz del presente del árbitro y superioridad numérica el Shakhtar se diluyó y el partido se convirtió en un trámite en el que la preocupación residía en que nadie más se lesionara y meter la marcha necesaria para que el partido no tomara otros derroteros. Segunda mitad controlada, con ocasiones y portería a cero. Keylor tuvo su momento de gloria en una parada meritoria y para la foto al borde del pitido final. Parece que el destino le tenía preparado estos momentos por todo lo que ha soportado el hombre y esto no ha hecho más que empezar. Por puntualizar algo negativo recalcaría el desentono de Carvajal, despistado por momentos, pero yo personalmente confío en su ímpetu y voluntad de triunfar en este equipo.

Una entrada de Champions, que pase el siguiente.