sábado, 9 de abril de 2016

Victoria ultrasónica


El Real Madrid volvió a salir en trompa como en el campo del Wolfsburgo, pero esta vez no tuvo un árbitro delante. También hay que decir que se dedicó a atacar vertiginoso, algo que fue una alegría. Con James de lanzador, Cristiano de asistente y Jese y Lucas Vazquez desbordando, nos encontramos con una primera parte velocísima y preciosista. El Eibar presionó muy arriba pensando que podría morder, pero fueron muchos metros para gente que ha nacido para correr y no sobar el balón. En la primera jugada se vio a Jese yendo por el centro, con metros, muchos metros y al final fue derribado casi en el área. Fue bueno el gol de James para el equipo (que venía de una derrota dolorosa) y el propio jugador. Todo de cara, siguieron atacando con rapidez. Se sumaría a la fiesta poco después Lucas Vázquez; qué bien se entiende con Cristiano, que pena no verlos más veces juntos. Y a los dos minutos Cristiano sentenciaría en otra contra; antes lo intentó de chilena, asignatura que repite una y otra vez.

Una primera parte que terminaría 4-0 con un buen gol de Jese. Mejor imposible para el espectador madridista que volvió a asistir a lo que más le gusta: mucha llegada rápida y poco toque estéril. Pero la segunda bajó la intensidad y nadie quiso gastar energías de más. Sentenciado el partido tocaba pensar en el martes y bajaron el acelerador. Ello propició que el Eibar mostrara mejor cara y fuera mejor en el segundo tiempo, pero no llegaron a morder demasiado ante una zaga suplente que estuvo firme. A reseñar que en varias ocasiones el Eibar estuvo a punto de marcar el gol de la honra, pero ni Enrich en el segundo palo ni Borja topándose con el larguero pudieron. Cristiano también pudo marcar un doblete.


Goles:

Min 4 Gol del Real Madrid. James ajusta a media altura con rosca y fuerte por el palo del portero la falta en la frontal.

Min 17 Gol del Real Madrid. Lucas Vázquez llega desde atrás rematando según viene un pase de Cristiano, que previamente había aguantado al defensa y la dejó en bandeja.

Min 19 Gol del Real Madrid. Cristiano recibe de Jese en una contra vertiginosa y la pone arriba fuerte ante el portero.

Min 38 Gol del Real Madrid. Jesé marca a placer en el segundo palo tras dejarla pasar Lucas. James había robado el balón y lanzado la contra y Cristiano la pone tras desbordar.


Nombres propios:

James, Cristiano, Jesé y Lucas estuvieron arriba muy activos sobre todo en la primera parte. Gran reivindicación del colombiano. Atrás muy seguro Nacho, que no solo cumple, sino que fue el mejor de los 90 minutos.

Isco fue intrascendental en un día de goleada con muchos jugadores muy activos. Malas sensaciones para un jugador que no termina de encajar con sus compañeros.

Kiko Casilla estuvo seguro y en un corner demostró que el Madrid ha encontrado la paz en la portería. Riesgo estuvo solo ante los delanteros rivales; hizo alguna parada de mérito para evitar una goleada aún más sonrojante.

El club y el estigma


Dicen que la alegría dura poco en la casa del pobre.Pues bien,lo que hasta el martes había sido una felicidad relativa por ganar un partido a todas luces intrascendente,ha acabado desembocando en una (otra) dolorosísima derrota que vuelve a demostrar que este Madrid es un equipo tremendamente pobre de espíritu.Nada que no supiéramos,por otra parte.

Como no podía ser de otra forma, la actual plantilla y sus trasnochados líderes no podían faltar a su ineludible cita  con ese partido absolutamente ridículo en eliminatoria Champions de cada temporada, algo que ya se ha convertido en una tradición primaveral tan arraigada como puedan serlo las alergias y los anuncios de El Corte Inglés. Solo un grupo de jugadores tan manifiestamente acompetitivo podía superar aquellos hits del escarnio al escudo y la institución que supusieron los partidos de vuelta frente a Borussia y Schalke de años pretéritos, aquellos en los que un equipo de supuesta élite europea suda sangre para sacar adelante una eliminatoria en la que parte con un 3-0 y un 0-2 a favor respectivamente. No busquen nada similar en cualquier equipo medianamente serio: este Madrid es excepcionalmente único para lo malo. 

Por supuesto, nada de lo ocurrido en Wolfsburgo es casualidad. Un servidor ya barruntó en el mismo momento del sorteo que a la fórmula del fracaso no le faltaba ni un solo ingrediente: rival a priori fácil, vuelta en casa y jugadores confiantes no podía significar otra cosa que una noche negra en la historia del Real Madrid del siglo XXI, un club más definido por partidos como el de anoche que por las grandes gestas europeas. Si a ello le sumamos la alegría postcoital del engañoso partido del Estadio Nacional Comandante Artur frente al Barcelona, apostarlo todo a la derrota era dinero regalado.

El resto es historia. Cierto es que Zidane tan solo necesitó dos meses y tirar la Liga definitivamente frente a equipos de alta alcurnia como Betis o Málaga para demostrar un mínimo de dignidad apostando por un Casemiro al que solo él seguía sin ver como imprescindible, pero los problemas estructurales y orgánicos del equipo siguen siendo tan evidentes que probablemente no se tenga la más mínima intención de solucionarlos, porque no olviden que esto es el nuevo Madrid. Así, se pretende competir con una defensa conformada por jugadores con una tendencia a la pérdida de papeles y el error individual como no ha existido nunca, un medio campo en el que a pesar de atisbarse cierto compromiso defensivo sigue existiendo un desesperante déficit de aportación en ataque y ocupación de espacio central en tres cuartos, y una línea de ataque permanentemente coja y en la que tan solo Bale posee una aceptable capacidad de desborde individual. El resultado de todo esto no puede resultar en otra cosa que un equipo extremadamente blando en defensa y tristemente predecible y lento en ataque. Quizá sea hora de que Ramos vaya ajustando su libro de estilo postpartido, y a su ya famoso “nos ha faltado intensidad/lo vimos todo hecho/creímos que sería más fácil” añada un “y nos ha faltado calidad” que es tan real como la vida misma. 

Toca semana de bravatas, moltolonguis, ouijas, revisionado de partidos de hace décadas y demás ritos de primavera que hacen hervir la sangre más por pereza y hastío que por verdadera creencia en la posibilidad de remontada. Toca esperar un partido que esta plantilla ni conoce ni sabe jugar, así como confiar en una actuación arbitral que no se ajuste a los designios mafiosos del Barcelona y su reconocida Trama Godall, frente a la que este Madrid falsamente señorial, acomplejado y neobuenista del presente siglo no ha movido un solo dedo. Y finalmente, toca comprobar que la sensación general es que el madridismo está harto de actos de fe hacia un grupo de jugadores definido por el fracaso y el endiosamiento injustificado, cuando hubo un tiempo no demasiado lejano en el que realmente se llegó a jugar como un equipo comprometido y solidario en todas sus formas y al que se decidió renunciar en pos de la felicidad de los verdaderos culpables. Probablemente, ese fue el preciso instante en el que murió el club y nació el estigma.

Zidane señala el camino


El pasado sábado en el Camp Nou el Real Madrid no sólo ganó a un eterno rival que quedó desencajado,sino que lo hizo fiel a un guión que siempre ha sido sinónimo de vistosidad y eficacia:el juego veloz y de contraataque.

Se  esperaba con la habitual expectación el famoso clásico entre Real Madrid y Fútbol Club Barcelona.Pese a la distancia en la clasificación,bien sabemos que este partido arrastra muchos condicionantes y el habitual morbo por ver quién sale reforzado tras el mismo.Con  el antecedente del 0-4 de la ida que supuso el fin de un Rafael Benítez ya de por sí cuestionado,el equipo de Zinedine Zidane llevaba ya tiempo sin jugar un partido verdaderamente solvente fuera de casa,y la temporada se estaba terminando,con el lastre de verse cada vez más lejos del Barcelona,incluso por detrás del Atlético de Madrid de Simeone.

Y, por fin, llegó el tan ansiado momento en que el Real Madrid recuperase su arma más letal: el juego de contragolpe, eclipsado por esa absurda manía, tan amplificada por la prensa del ramo, de enaltecer hasta la náusea el juego de toque, aunque haya que dar cuarenta, sesenta o cien toques para lograr un mísero gol o ninguno, como la Selección Española del prejubilado Vicente Del Bosque o,  por desgracia, el propio Real Madrid, donde varios jugadores se han convertido ya desde los tiempos de Ancelotti en expertos en tocar y retener el balón, ralentizando el juego. No por casualidad Isco y James se quedaron en el banquillo sin jugar un minuto…

En un partido muy igualado, el Real Madrid  achuchaba en cada salida del balón ante un Barcelona que no tenía paradójicamente ni el hambre ni la sed de otros partidos; pareciera que intentara ganar por  pura  inercia, una vez constatado que la racha triunfadora se prolongaba más y más en el tiempo. El gol de Piqué pareció anunciar la prolongación de la racha un partido más, pero el Barcelona era una caricatura de sí mismo que no merecía ganar. Así que Benzema, Bale (en este caso anulado de forma injusta, como siempre que se le arbitra al Barcelona) y Cristiano, con un gol soberbio propio del nueve que debe ser en este momento de su carrera, dejaron en nada la ventaja lograda en una jugada de estrategia y a los azulgrana con cara de circunstancias.

El Barcelona había perdido un título, como bien anunciaba la prensa probarcelonista en la  previa, y el Real Madrid festejaba un título según los mismos diarios azulgrana. Para nada: el Real Madrid festejaba haber salido del marasmo de la posesión y haber  vuelto al fútbol veloz, al fútbol efectivo. Al fútbol garra que tan brillantes resultados ofreció en tiempos de Mourinho y que por efecto del ambiente y la dejadez había corroído las estructuras merengues. Y todo con Sergio Ramos, expulsado, en el banquillo. Zinedine Zidane, el técnico de la ilusión, ahora sí que parece haber señalado hacia el camino correcto.

Yo confío en la remontada, ¿Y tú?


Llegan las dudas una vez más al madridismo, esas dudas que parecían haber dejado de existir después del partido del pasado sábado ante el Barcelona en el Camp Nou.

Parecía que todo estaría encaminado en dirección undécima. Viajamos a Alemania confiados y riéndonos del rival, que yendo octavo en la liga alemana nos ha ganado el partido. No me quedo con la derrota, me quedo con lo pasivos que estuvieron los jugadores madridistas durante el partido, las risas de James e Isco en el banquillo y el penoso partido de Marcelo y Sergio Ramos.

Y la culpa la vuelven a tener jugadores, esta vez no es ni Benitez ni Zidane, no tienen a quien echar la culpa, y yo estaba contentísimo por el trabajo del sábado ante el Barcelona, porque se supone que daría ánimos y motivación para ir a por la undécima, pero tan solo han tenido que pasar tres días y ya vuelven a desilusionar al madridismo. El Madrid siempre ha sido un club temido en Europa por sus remontadas, porque 90 minutos en el Bernabeu son muchos, porque contamos con la mejor afición del mundo, aunque ahora estén los Ultras Sur fuera del estadio, estoy seguro de que se notará su apoyo. Yo soy de los primeros que dice que esta eliminatoria se remonta, porque somos el REAL MADRID, y tienen que empezar a creérselo y a darse cuenta de cual es el escudo al que están defendiendo. Estoy cansado ya de los mensajitos a James a Zidane en sus entrevistas, de ver a jugadores andando por el campo teniendo a Lucas Vázquez en el banquillo. También empiezo a estar cansado de Danilo, que no dudo que sea un buen jugador, pero no lo veo adecuado para el Real Madrid, y sigo sin entender como lo pudo poner Zidane teniendo a Carvajal. Excepto en el partido contra el Atletico, siempre que juega Danilo titular hacemos un partido penoso, no le echo toda la culpa a él porque obviamente no perdemos ni empatamos por culpa suya, pero si que hay más errores defensivos por su zona. Animo y pido a todo el madridismo a que ahora que estamos mal tanto en liga, sin Copa del Rey, y con una eliminatoria 2-0 en Champions, que demostremos que somos la mejor afición del mundo y que siempre estaremos en las buenas y en las malas aún más, porque me han hecho gritar eufórico goles y me han hecho emocionarme al ganar la décima, por eso creo que se merecen una oportunidad más, pero eso sí que echen cojones y que manchen la camiseta de barro, sudor o sangre, pero nunca de verguenza. Ser madridista es muy dificil, sobre todo en estos últimos años que las cosas no están tan bien, por el Barcelona, o por el motivo que sea las cosas no están ocurriendo como deberían, pero si somos el mejor club del Siglo XX será por algo, yo soy de los primeros que se siente mal cuando pierde el equipo, o incluso cuando empata, pero una cosa que me caracteriza es la de no rendirme nunca, nunca daré un partido o eliminatoria por perdida, porque somos el REAL MADRID, un club histórico, tenemos a la mejor plantilla del mundo, la mejor afición del mundo aunque no pueda entrar la mayor parte en el Bernabeu, porque aún con árbitros en nuestra contra somos capaces de ganar partidos, por esto y por miles más de motivos nunca abandonaré a mi Real Madrid, que aunque no haya podido disfrutar de contemplar tantos títulos soy madridista hasta la muerte. Quizás muchos os habreis bajado del carro alguna vez, pero yo nunca lo he hecho ni lo haré, porque para que haya buenos momentos siempre tiene que haber algunos malos antes. Espero que tanto en redes sociales, como alrededores e interior del Bernabeu, los jugadores escuchen nuestro aliento, nuestra voz, y nuestro amor hacia el escudo que defienden. Que se prepare el Wolfsburgo, que llega el Real Madrid de verdad, el de las remontadas, el Real Madrid de Europa. #HalaMadridYNadaMas 

jueves, 7 de abril de 2016

Orden

En este pequeño artículo voy a hablar un poco del orden y lo básico que es el mundo del fútbol (y cada vez más, ya que las nuevas generaciones de futbolistas son más físicos).

Muchos equipos a lo largo de la historia han ganado títulos en base a su calidad, velocidad de los jugadores, regates o grandes goleadores. Hasta ahí todos de acuerdo. Pero es entonces cuando uno se pone a pensar, que en los grandes equipos de la historia (y no tan grandes), alguien ponía esas piezas en el tablero en orden. 

Incluso se ha dado muchas veces la situación opuesta. Véase ahora mismo el caso del Leicester. Un equipo que a base de trabajo, orden y constancia, está liderando la Premier a falta de unas pocas jornadas. No hay estrellas, no hay jugadores subiditos. Hay unos jugadores comprometidos y un orden táctico proporcionado por el entrenador y muy bien ejecutado por ellos.


Y no solo el Leicester. Todos tenemos en mente muchos equipos en esa situación que han ganado cosas importantes o han estado peleando por títulos. Sigamos.
Y llegado a este punto os preguntaréis: ¿Y toda esta parrafada qué tiene que ver con nuestro Madrid? Bien, a eso vamos.

En los últimos tiempos no estamos pasando por nuestro mejor momento, eso está claro. Un equipo que tira ligas por doquier y que salvo unos pequeños meses fugaces en que ganamos 4 títulos y los 2 primeros años de Mou, está siendo un caos táctico. Ese caos es lo que en el fondo se traduce en un equipo frágil que recibe muchas ocasiones y que en muchos partidos (sobre todo este año y el anterior) pulula por diversos estadios cual fantasma en las tinieblas.

Y es aquí donde yo quería llegar. Ese caos viene provocado por algo tan simple como que varios jugadores de la plantilla no juegan en su posición, con lo cual se trastoca todo el equipo y todos pierden aptitudes. Esto también es causa de reforzar posiciones ya ocupadas en el equipo y no reforzar otras que hacen falta, pero eso es otro tema que aquí no trataremos.


El ejemplo que solemos utilizar desde hace tiempo es el de Kroos. Un gran mediocampista, pero que en el Madrid no ha jugado en su posición, no aprovechándose muchas de sus mejores facultades como son el tiro a larga distancia o la incorporación por sorpresa en tres cuartos de campo. Ahí le tenemos en la selección, donde suele jugar mucho más cómodo y suelto.

Por suerte, vemos que esa tendencia puede seguir en el Madrid. Si vemos los últimos partidos, desde que Zidane (por fin) ha puesto de titular a Casemiro, Kroos ha efectuado los mejores minutos de la temporada. Tanto él como Modric, al despreocuparse de tareas más defensivas, pueden llegar más y de forma más cómoda al área contraria. Esperemos que siga así, porque la inclusión de Casemiro en el equipo es un gran acierto, no solo por él mismo, sino porque mejora a los demás, al jugar en sus verdaderas posiciones.

Vayamos con otro jugador. Marcelo, por mucho que se empeñe la gente, no es ni será nunca un lateral izquierdo eficiente. ¿Cuántos años lleva aquí? Pues 10, ni más ni menos. Y todos recordamos más errores suyos que aciertos. No nos pueden hacer comulgar con ruedas de molino. Marcelo es un excelente jugador, pero está jugando en una posición equivocada. Un defensa puede incorporarse al ataque y luego defender, pero Marcelo no defiende y es una continua fuente de ocasiones para el equipo rival. Creo que un Marcelo jugando más arriba haría que ganásemos potencia ofensiva y mejoraría mucho la faceta defensiva del equipo, jugando un defensa de verdad.


Y por último dejo a una de las estrellas del equipo, Bale. Todos vemos que cuando juega por la izquierda es una máquina de crear peligro. Siempre saca algo (centros, corners, disparos, asistencias de gol). ¿Por qué renunciar a ello? Son escasos los minutos que aprovechamos eso. Puede ser que CR tenga gran culpa de ello, pero el entrenador debe hacerle entrar en razón y ver que si bien CR no es el que era, aún puede seguir siendo muy aprovechable en el área. Ya no tiene esa velocidad y desborde que tenía antes, pero sigue teniendo gol, y mucho. Un CR siendo continuamente asistido por Bale desde la izquierda nos daría una cantidad indecente de goles en mi opinión. Ya lo hace desde la derecha, así que imaginad lo que haría Bale desde la izquierda jugando partidos completos.

Este artículo podía alargarse hasta límites insospechados con varios ejemplos de los últimos años, pero tampoco quiero aburrir a la gente. Simplemente he cogido los tres ejemplos de jugadores que hoy en día son titulares en el equipo. 

En resumen eso es lo que quería ilustrar. Pensad que en una empresa contratan a un contable y le dicen, "no oiga, que usted al final va a ser el jardinero". ¿Os lo imagináis? O que ponen al jefe de mantenimiento de director financiero. ¿Ridículo, verdad? Pues eso.

Orden, Real Madrid, orden. Y todo nos irá mucho mejor.

Competir o no competir


Si por algo se caracterizó el Real Madrid de baloncesto la temporada anterior es por saber competir en prácticamente todos los pabellones, competiciones, situaciones de juego y en todos los tramos de los partidos. Este año, es evidente que no lo está consiguiendo.

Si el Real Madrid quiere pasar a la siguiente fase, tendrá que ganar al Khimki (una vez más) este jueves sí o sí. Contando ese partido como una hipotética victoria, en Euroleague el Real Madrid habrá jugado 18 partidos contra equipos TOP: Fenerbahçe, CSKA, Laboral Kutxa, Khimki, Bayern, FC Barcelona, Olympiacos y Brose (sí, este año el Brose Baskets ha sido un equipo TOP). El balance de estos enfrentamientos son 10 derrotas y 8 victorias, un 44% de partidos ganados. Si hablamos de la liga Endesa ACB, el porcentaje baja a un pobre 25%. Para pasar a la Final Four, habría que ganar a Fenerbahçe mínimo 3 partidos de 5 posibles. Es decir un 66%.

Estos números reflejan algo que parece evidente y es que el Real Madrid está teniendo problemas para competir este año. Podemos hablar de muchos factores: defensa, rebote, porcentajes de tiro, lesiones, arbitrajes, fichajes que no aportan lo esperado, jugadores veteranos que tampoco… A pesar de esto, el equipo demuestra momentos de lucidez, momentos que nos recuerdan a la temporada pasada. Pero no terminan de cuajar, de cristalizar. Siempre aparece un triple del contrario, una técnica, un tiro libre fallado, una desconexión mental transitoria… Todos estos factores hacen que la moral y la confianza de los jugadores se venga abajo. Y se repiten los errores anteriores una y otra vez.

Siempre se comentaba que este Real Madrid competía en los momentos difíciles, en los partidos importantes… Ahora estamos en ese escenario, ya no hay vuelta atrás, ni red ni esperanza ante otro tropiezo. Hay que competir. Competir para ganar. Yo aún quiero creer…

El gato era el Madrid


Desde que José Mourinho calificara a Karim Benzema como un gato hemos escuchado como se ha utilizado este mote en numerosas ocasiones para hablar del francés. Pues bien para mí, y sin que sirva de precedente Mourinho se equivocó, el gato no era Karim, el gato es el Madrid.

Los de Chamartín se presentaron en el clásico con poco q perder y mucho que ganar. Con una afición desconectada de su equipo y como de costumbre una prensa deseosa de oler sangre para atizar a club plantilla y entrenador.

Pero como decía el gato es el Madrid, y como buen gato araño cuando nadie lo esperaba, cuando todos creían  que estaba dormido y aletargado va y te suelta un arañazo donde menos lo esperas, y no había mejor lugar que el Camp Nou para hacerlo.

Es la dichosa manía de este club de hacerte creer siempre, aunque estés desconectado, enfadado, harto de la plantilla, de las declaraciones de turno de más de uno, del presidente y de todo lo que tenga que ver con ello.

 Da igual, ahí te ves tú, en la previa de un Barça – Madrid oyendo y leyendo las porras de cuantos goles caerían esta vez , pero otra vez apostando todo al blanco, pidiéndole al equipo que honre la memoria de Juan Gómez. Y por primera vez en esta temporada el equipo respondió. 

Y no, no creo que futbolísticamente el Madrid hiciera un gran partido, pero ganó, dejando al Barcelona sin los 3 puntos y lo que es más importante, dejando allí  todas las dudas que llevaban en las maletas.

Sin un gran fútbol pero con 11 hombres en el campo,11 hombres convencidos de que podían, convencidos de que son el Real Madrid,11 hombres agarrados por Casemiro,11 hombres que esta vez sí que honraron al 7.

Pero claro, tratándose del de Fuengirola no había otra que conseguir el más difícil todavía. Levantando un gol en contra, y sufriendo las pocas luces que ya a sus 30 años sigue demostrando el señor Sergio Ramos (o Canelita), os dejo a vosotros la elección de llamarle como queráis. A un tío que se expulsa con esa poca inteligencia “Canelita” es lo mínimo que le podéis llamar.

Para empezar a escribir el guion de esta remontada no podía abrir la lata otro que no fuera él, Karim Benzema ,el gato, el que se lleva infinidad de palos de prensa y afición aunque sea de los pocos que lleva toda la temporada dando la cara.

 Andaba dubitativo y con ese aspecto de no saber muy bien donde está, como de costumbre, cuando se sacó de la manga una vida para empezar a resucitar al equipo. Primer arañazo.

Ahí al gato blanco le entró hambre y empezó la caza, y aunque en otra circunstancia con el gol anulado (segundo arañazo) el equipo se habría desesperado  y bajado los brazos, ahí siguió buscando a su presa. 

Hasta que la consiguió y no podía ser otro que Cristiano el que diera el arañazo definitivo.
Total, que ahí esta el Madrid  otra vez, como antes, como siempre. 

Volviendo a consumir una de sus vidas, de las 7 que tiene como no podía ser de otra forma Volviendo a despertar y a arañar en el mejor escenario posible, con todo en contra, con el Camp Nou homenajeando a Cruyff, con todos los presidentes del F.C. Barcelona presentes (imputados incluidos) y con una afición que esperaba ver salir al Madrid roto del feudo culé.

Definitivamente el gato es el Madrid, y sigue consumiendo y utilizando sus vidas, aunque con esto se lleve un poco de la nuestra. Por fin esta vez sí, honraron a Juanito,gracias por tanto Juan, esta vez sí,ya tocaba, esta iba por ti, por tu madridismo y el de los tuyos.
 Como dice una letra del gran Antonio Flores “7 vidas tiene una gato y la última la quiero vivir… a tu lado”.